jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz año

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 30 DE DICIEMBRE D
E 2015 
http://www.elcolombiano.com/

Termina el año y, aunque es un cliché, no está demás hacer un resumen, una especie de balance de lo que nos dejó un 2015 agridulce. Eso sí, nos concentramos en lo político, pues el espacio no nos alcanza para varios temas.
En el ámbito local, es claro que la elección como alcalde de Medellín de Federico Gutiérrez fue el suceso que marcó la política antioqueña. Una campaña brillante desde lo comunicacional, con un mensaje claro y fácil de digerir para todos los públicos le permitió, en una elección cerrada, quedarse con el primer cargo de la ciudad.
Sus retos no son pocos, el primero de ellos gobernar desde la calle, tal y como lo prometió tantas veces. Y es que una cosa es recorrer la ciudad como candidato y otra como mandatario, sin embargo si cumple al menos en un 30% con esto, ya es ganancia, puesto que Aníbal Gaviria gobernó desde el piso 11 de la Alcaldía y solo dio la cara para recibir premios y anunciar eventos internacionales, así que la oportunidad de Gutiérrez es grande, sobre todo si ya piensa, como es seguro, en continuar con su proyecto político. Éxitos para el nuevo alcalde, pues si a él le va bien a la ciudad le va bien.
La elección de Luis Pérez estaba cantada desde que se postuló para ser gobernador de Antioquia. Era el candidato más preparado y además los factores externos (las otras campañas y sus errores) terminaron por favorecerlo. La ventaja frente a Guerra y Restrepo era evidente y de nada sirvieron los ataques (deja vu de hace cuatro años) para restarle fuerza a su impulso, pues logró mantener el foco y ganar contundentemente.
Retos tiene por montón. En primer lugar, sanear al departamento que se encuentra golpeado fiscalmente. La Fábrica de Licores de Antioquia, la joya de la corona (tal como lo es EPM para Medellín), se encuentra en mal estado y hay que recuperarla. Por otro lado, la seguridad se ha deteriorado mucho y las bacrim han hecho de las suyas aprovechando la falta de decisión para combatirlas del actual gobernador, por citar solo un ejemplo. Además, enfrentar el “chicharrón” de los parques educativos es una de las tareas más complejas a las que se enfrenta. Afortunadamente, nos encontramos con un buen gerente y al cual le deseamos lo mejor, para que a todos nos vaya mejor.
A nivel nacional, la política quedó marcada después del apretón de manos entre Juan Manuel Santos y “Timochenko”. Y no me refiero a esto como un hito o como el gran anuncio de la paz sino a todo lo contrario porque en La Habana no ha pasado nada.
El proceso de “diálogo” sigue consumiendo días, se hacen anuncios que acaparan los titulares de prensa y de los que todos hablamos, unos a favor y otros en contra, sin embargo no hay hechos concretos, no hay avances significativos que nos permitan creer en lo que supuestamente pasará el 23 de marzo, si es real y sobre todo duradero.
Santos y las Farc seguro firmarán, el nombre terrorista desaparecerá y la inversión extranjera llegará, ¿pero nos sentiremos los colombianos tranquilos con un acuerdo que parece estar hecho a la medida del secretariado y sus caprichos? ¿Dormiremos bien sabiendo que no entregaron las armas ni devolvieron los miles de millones de pesos que poseen? ¿Cómo se sentirán las víctimas con un acuerdo que las reconoce a medias, serán capaces de perdonar o el resentimiento perdurará en sus corazones?
Lo dijo Churchill, el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. Hoy Santos piensa más en su gloria personal, en quedar en la historia como el presidente que logró desmovilizar a las Farc. Por el bien del país, ojalá que lo logre y le salga bien, de lo contrario quedará en la historia pero en aquella que nadie querrá leer.
Por último: merecemos los medellinenses, antioqueños y colombianos una mejor ciudad, un mejor departamento y un mejor país, gran parte de las decisiones para cambiar las tienen los políticos pero es la sociedad, somos todos nosotros el eje que puede lograr esas transformaciones. Ojalá el 2016 sea un gran año. ¡Felicidades!
@DiegoMorita

jueves, 17 de diciembre de 2015

Plebiscito: ¿sí o no?

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 16 DE DICIEMBRE D
E 2015 
http://www.elcolombiano.com/

Recién se aprobó en el Congreso de la República el texto definitivo del plebiscito, esto indica que dicha Ley estatutaria pasará en los próximos días a revisión de la Corte Constitucional y si esta le da el visto bueno llegará a sanción presidencial, con lo cual Juan Manuel Santos se habrá salido con la suya, en lo que a dicha estrategia de refrendación se refiere.
No tengo ni la más remota idea de cómo votaré, es más, no sé si lo haré, pues el hecho de que me obliguen a decir sí o no en un tema tan importante para el país no me parece completamente democrático, creo que hace falta la opción de votar en blanco u otras opciones que lleven implícitos mensajes condicionantes. Probablemente haya muchos más colombianos en la misma situación, tal vez por la misma razón ya planteada, pero además porque es prematuro saber el sentido de este voto, si ni siquiera se conoce el texto con el acuerdo final que resultará de La Habana.
La oposición ejercida por el Centro Democrático ya empezó su campaña por el No, tarea nada fácil si como se espera, la pregunta se planteará en términos de estar o no de acuerdo con la paz. Es difícil responder que no, por lo cual hay que reconocer el golazo del gobierno en este sentido, no obstante no podemos desconocer, además de ratificar lo que en muchas ocasiones hemos dicho, que Santos firmará a cualquier precio y a como dé lugar refrendará esa firma y un paso gigante lo dio al lograr que el umbral bajara al 13% del censo electoral.
Serán treinta días los que tendrán quienes promoverán el Sí y el No. Un mes para mover la maquinaria y además para que la mayor cantidad de personas en el país conozcan el acuerdo. Tal parece que no aprendemos o no queremos hacerlo, pues solo basta con tomar cualquier elección popular en nuestro país y mirar las cifras de desconocimiento que tienen los electores de los candidatos y eso que ellos tienen tres meses para hacer campaña; ahora imaginemos la pedagogía para aprobar un acuerdo, enredado por naturaleza, en una sociedad como la nuestra, apática electoralmente.
Claro, no podemos desconocer que será más fácil para el gobierno y sus aliados en el Congreso promover el Sí, sobre todo en aquella población perezosa para pensar y que se mueve en cualquier elección por los beneficios que le ofrezcan.
Estamos ante un escenario que polarizará más al país, al igual que ya lo hizo en 2014. Paz o guerra serán los dos frentes en disputa que intentarán convencer a los incautos, sin embargo nada más alejado de la realidad, pues es muy claro que acabando con el nombre Farc, Colombia no llegará a un estado de tranquilidad absoluta y si continúan activas tampoco se profundizará el conflicto, pues es claro que están diezmadas y sus cabecillas entienden que esta es la última oportunidad que les queda.
Por último: sin duda las campañas por el Sí y por el No serán inequitativas, pues la primera tendrá todo el aparato estatal y recursos a disposición; la segunda tendrá que buscar mecanismos de impacto y luchar contra la corriente de la primera para difundir su mensaje e intentar tener éxito en un escenario que está dado para que la mayoría vote positivamente de manera abrumadora. Amanecerá y veremos...y decidiremos cómo votar.
@DiegoMorita

jueves, 3 de diciembre de 2015

La alborada no se acaba

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 02 DE DICIEMBRE D
E 2015 
http://www.elcolombiano.com/

¡Nada! Esa es la respuesta a la pregunta ¿qué tiene en la cabeza la persona que aprovecha el sonido de la pólvora para utilizar un arma de fuego y hacer tiros al aire? O quizás un psicólogo podría decir: quien acude a esas prácticas tiene una mentalidad criminal, pues se sabe que esa bala disparada puede impactar a alguien y causarle la muerte, sin embargo eso no le impide hacerlo, lo cual indica que no le importan las consecuencias ni a quien pueda hacerle daño con sus actos.
Y pasa todos los años con la famosa alborada en Medellín, aparte de los quemados por la pólvora irresponsable de unos cuantos, los heridos y muertos por balas perdidas (un mal generalizado y que no solo se da en diciembre) siempre aparecen y la Navidad para algunas familias empieza de la peor manera, llorando y enterrando a sus seres queridos.
No se puede negar, la alborada en la madrugada de este primero de diciembre se sintió menos, el ruido y la cantidad fue menor si se compara con años anteriores, ¿a qué se debe? Quizá a las dos toneladas de pólvora decomisadas por la Policía o tal vez, y siendo optimistas con un posible cambio de mentalidad, quienes la promueven y ejecutan decidieron mermarla. Sin embargo, menos pólvora no significó menos quemados y por el contrario, la cifra pasó de 15 en 2014 a 23 este año. Los daños están hechos y por eso el reto no es disminuirla, sino acabarla, exterminarla de raíz.
¿Y cómo hacerlo? No es fácil, nada más complejo que desarraigar una costumbre y más en los medellinenses, no obstante se puede y depende solo de la decisión, en este caso del alcalde (reto grande el que tiene para 2016 Federico Gutiérrez), la planificación y ejecución de las autoridades y por supuesto, la colaboración y transformación cultural de los habitantes de la ciudad, que deben entender que la “costumbre” no es mala solo porque provenga de una tradición criminal, sino por sus consecuencias sociales, esas que son imposibles de cuantificar.
Se debe perseguir al productor, al distribuidor, al vendedor y al comprador, es decir toda la cadena. El tema debe ser prioridad durante todo el año y no solo desde octubre que es cuando se acuerdan y empiezan con las campañas pedagógicas. La estrategia debe ser estructural y no coyuntural, se debe legislar en este sentido, endurecer penas (de ser necesario) y ser implacables e intolerantes con quienes quebranten la normatividad en este sentido.
El uso de la pólvora debe ser uso exclusivo de expertos y controlado por las autoridades para así minimizar los daños por malos manejos. La administración municipal podría perfectamente recibir diciembre con un espectáculo de juegos artificiales que sea de todos y para todos, tal y como lo hacen en las grandes ciudades del mundo; con seguridad el show sería más agradable y más económico.
Por último: el compromiso para acabar con los niños quemados, con las personas heridas por balas perdidas y con la continuación de una tradición que no nos representa, es de todos. El cambio de mentalidad debe ser general y no de unos pocos, el egoísmo de aquellos que ignoran lo malo que sucede porque pasa lejos de ellos es algo que debemos erradicar. Veremos de qué tema estaremos hablando en 364 días, veremos...
@DiegoMorita