jueves, 24 de septiembre de 2015

Alianza en Medellín

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 23 DE SEPTIEMBRE 
DE 2015 
http://www.elcolombiano.com/

Se viene rumorando desde hace unos días sobre una posible alianza entre Alonso Salazar, Federico Gutiérrez y Eugenio Prieto con el fin de unificar sus nombres en una sola candidatura que le compita a Juan Carlos Vélez, quien por estos días, y según las encuestas de las grandes firmas, aparece primero y con ventaja importante.
En una columna pasada titulada “Los que quieren gobernar Medellín” escribí: Juan Carlos Vélez: es el candidato con más posibilidades de crecer en la contienda. Y esto ha venido sucediendo, aunque considero que su crecimiento es menor al que reflejan las cifras, sin embargo ha aumentado en las preferencias electorales y eso es lo que tiene a las otras campañas pensando en qué hacer.
Uno de los que aparece en la posible alianza, le dijo a Semana.com: “Si se concreta esta unión, no será en contra de nadie”; pero es claro que ninguno quiere perder y por eso cuando el candidato del Centro Democrático repunta, aparece esta posibilidad que para algunos sugiere la mejor forma de evitar que el “uribismo” llegue al poder. Para otros, en los que me incluyo, no es más que una manera (vulgar para ser diplomático) de mostrar las ansias de poder que pululan sin descaro en las diferentes campañas.
La alianza entre Salazar, Gutiérrez y Prieto, genera algunas dudas:
¿En dónde quedan los ataques que se hicieron mutuamente al inicio de la campaña Salazar y Gutiérrez?
¿Olvidará Salazar, que Prieto si respeta las reglas, debe apoyar a Luis Pérez a la Gobernación de Antioquia?
¿Entre Alonso y Federico, cuál dejará a un lado el ego y se bajará de la candidatura?
Lo que supuestamente se cocina en estas tres campañas ratifica aquello de que los políticos son dinámicos (sí, los políticos y no la política) y se acomodan según la dirección del viento. Aplican perfectamente aquella la frase: “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”, y cada día pueden cambiar de idea e ideología como cambiando de camisa. Pocos tienen pudor y respeto por el electorado.
¿Ya pensarían los candidatos en las personas que vienen apoyándolos? ¿Qué dirá aquel seguidor de Gutiérrez que con seguridad compartió el video que rodó por las redes sociales sobre Alonso Salazar, de que su candidato se una con una persona a la que apenas hace unos días criticaban sin piedad? ¿Y qué opinarán los adeptos al exalcalde de amanecer un día sin campaña propia y con la solicitud de apoyar a otro candidato con el que quizás no se identifican?
Sin duda, aunque algunos digan que esta alianza le traerá beneficios a la ciudad, es muy posible que haga más daños que aportes. Ninguno de los tres candidatos podría volver a hablar jamás de coherencia ni de ideología. Quedarían expuestos como unos politiqueros más, iguales a los que tanto critican, y por supuesto, lo único que lograrían es que Juan Carlos Vélez se fortalezca y les gane con facilidad.
Por último: ojalá los políticos no le siguieran haciendo daño a la política y entendieran que su trabajo debe estar orientado a la gente y no a satisfacer sus necesidades personales y deseos de poder. Para Alonso Salazar, Federico Gutiérrez y Eugenio Prieto un consejo: vayan hasta el final y mueran con las botas puestas, no olviden que nadie recuerda qué le pasó a los cobardes.
@DiegoMorita

jueves, 17 de septiembre de 2015

Fuego entre las piernas

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 16 DE SEPTIEMBRE 
DE 2015 
http://www.elcolombiano.com/

Usted seguramente ha visto en telenovelas, series, películas y haciendo teatro a Luly Bossa. Ha leído entrevistas en periódicos o escuchado su voz en la radio, ahí en donde cambia un poco y se suelta más dejando salir su acento único, ese de la costa Caribe colombiana que tanto disfrutamos. Los más jóvenes quizás la sigan por redes sociales y lean sus mensajes en Twitter o disfruten de sus maravillosas fotos en Instagram. Y es casi un hecho que muchos vieron un video que hace varios años rodó por todos lados; sin embargo con todo lo anterior y muchas cosas más, la verdad es que no sabemos nada de ella, no la conocemos y nuestra posición frente a su vida está dada por la subjetividad de nuestras percepciones. La única forma de cambiar esto, es leyendo su maravilloso libro “Fuego entre las piernas”.
Y lo primero que se debe hacer es ir más allá del título, que por supuesto genera una curiosidad infinita, y quitarse los prejuicios para disfrutar la vida de Luly en palabras cuidadosamente escogidas, frases perfectamente escritas y párrafos que te llevarán por varios estados mentales haciéndote llorar, reír, sentir rabia, decepción, impotencia, amor...
Luly Bossa, una “cartaquillera” (como ella misma se define), asume el riesgo en estas 223 páginas de desnudarse y abrir su alma para que escapen todos los miedos y palabras no dichas en 14 años. Es un testimonio de vida en el que cuenta la verdad y nada más que la verdad, sin dejar de lado el burlarse de ella misma y ser implacable con quien tuviera que serlo.
La actuación, sus amores y desamores, sus hijos, sus padres, Dios, alegrías, lágrimas, decepciones y cada detalle de una vida apasionante llevan al lector por un laberinto de situaciones casi imposibles de creer que le pasen a una sola persona.
Y Luly no siente temor de ser juzgada en un país experto en acabar con la dignidad de las personas y luego preguntarse ¿quién era, qué pasó? En “Fuego entre las piernas” usted encontrará en cada página una confesión que puede generarle alegría, tristeza y hasta deseos de ser el protagonista, como por ejemplo “todavía no era el momento de perder mi cordura con el vecino” o “no puedes pedirle a Dios que no te deje caer en la tentación cuando tus ojos están puestos en ella”.
Luly hace catarsis con su “Fuego entre las piernas”, un libro que va más allá de ser una autobiografía y se convierte en un texto lleno de valentía y honestidad, pero no para los demás, sino para ella misma, su familia, su trabajo y Dios. Para leerlo usted debe estar dispuesto a romper paradigmas y tener la capacidad de sentarse a disfrutarlo y terminarlo rápidamente para empezar una relectura inmediata.
Sobran los elogios para una mujer que lo ha conseguido todo gracias a su fortaleza mental, espiritual y al empuje que le otorga ser madre cabeza de familia y saber que de ella dependen sus dos hijos, que son nada más y nada menos que su todo, su polo a tierra, la razón para no desfallecer aun queriendo hacerlo tantas veces.
Por último: este sábado 19 de septiembre a las 6:30 p.m. en el salón Humbolt del Jardín Botánico, Luly Bossa estará presentando “Fuego entre las piernas” en Medellín, en el marco de la Fiesta del Libro. Será este un espacio perfecto para conocer de primera mano las incidencias que tuvo para ella exorcizarse y emprender esta escritura. Un conversatorio con Mauricio Mosquera para no perderse.
@DiegoMorita

jueves, 3 de septiembre de 2015

Todos somos Colombia

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 02 DE SEPTIEMBRE 
DE 2015 
http://www.elcolombiano.com/

Todos somos Colombia, todos somos habitantes de la frontera con Venezuela, todos somos expulsados por el gobierno de Nicolás Maduro. Todos somos deportados y estamos siendo humillados por nuestra nacionalidad, todos somos “prostitutas y paramilitares”, todos nos quedamos sin casa.
Lo que le pasa a las miles de personas que han debido dejar todo atrás, a las malas, nos pasa a todos, el éxodo lo hacemos junto a ellos todos los que en esta patria nacimos, no se salva ninguno de nosotros, el dolor es colectivo, las lágrimas las derramamos todos.
Cúcuta hoy, y siempre, es Colombia, a veces lo olvidamos y nos hacen falta coyunturas como esta para recordarlo. Hace unos años fue Chávez el que ordenó el cierre de la frontera y el comercio sufrió las peores consecuencias. Seguimos siendo testigos de los círculos viciosos que parece tanto nos gustan.
Los que se fueron algún día, no importa la razón, siguieron siendo de aquí, nunca perdieron su calidad de colombianos, de gente buena y luchadora que no se vara. Venezuela para muchos representó una oportunidad en su momento, allí consiguieron lo que en Colombia no, allí nacieron sus hijos, formaron un hogar. Hoy, un gobierno indolente los despoja de lo que tienen, de sus sueños y esperanzas, los humilla y maltrata, y somos 47 millones los que sufrimos semejante infamia.
Y duele darnos cuenta que no estamos preparados para lo que sucede. La diplomacia fracasó, como ya es costumbre, pero es la única salida que tenemos, es decir, seguimos encerrados sin saber qué hacer y cómo darle solución a la crisis. Mientras tanto niños, mujeres y hombres de toda condición intentan rescatar lo poco que les dejó la D pintada en la fachada de sus casas, una D que no solo significa demoler, sino dolor, desolación... déspota.
Y MaDuro poco a poco se sale con la suya. Desvía la atención sobre los problemas reales de Venezuela, una inflación que será superior al 200% al finalizar el año y su tasa de homicidios, la segunda más más alta del mundo, con 82 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Con sus decisiones pone el foco sobre Colombia, el caballito de batalla de la “revolución bolivariana” desde hace varios años, que siempre ha sido inferior en su respuesta, no solo ahora.
Y las acciones emprendidas son paliativos, sirven para mitigar unos días la situación, para irle bajando el tono a los titulares de prensa pero las soluciones reales tardarán en llegar (si acaso lo hacen) y mientras tanto los que padecen la situación tendrán que conformarse o esperar la oportunidad para regresar, porque con seguridad para muchos de ellos son mejores los escombros de una casa demolida en Venezuela, que la incertidumbre en Colombia.
Por último: ojalá Colombia esta vez no fuera inferior al reto que esta crisis le presenta, hoy son nuestros hermanos en Cúcuta, en mayor medida, los que sufren la infamia del aprendiz de Dictador, mañana podremos ser nosotros. No olvidemos, al menos por esta vez, que Colombia somos todos.
@DiegoMorita