jueves, 13 de agosto de 2015

¿Nos olvidamos de los niños?

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 12 DE AGOSTO
 DE 2015 
http://www.elcolombiano.com/

Con las Farc hay que acabar, en eso coincide todo el país, la diferencia radica en las formas, es decir, a las buenas o a las malas. En 2002, cuando Álvaro Uribe Vélez llegó al poder, todos nos unimos en torno a su Política de Seguridad Democrática, que grandes logros le entregó al país, entre ellos, y el que más he resaltado siempre y seguiré haciendo, devolvernos la confianza, la esperanza como sociedad.
Hoy, cuando Juan Manuel Santos ha metido los huevos en la misma canasta y le apuesta todo al proceso en La Habana, el país se encuentra dividido. Esa polarización es producto del giro repentino que le dio a su discurso después de lograr la presidencia en 2010 de la mano de Uribe. Decidió negociar con terroristas y hacerlo en medio de las balas. Le ha dado concesiones absurdas a las Farc y estas, oportunistas siempre, han aprovechado la flexibilidad para arrinconar al país nuevamente con su escalada de violencia. Una parte del país cree que la salida debe ser negociada, otra en que debe ser así pero con muestras de voluntad de paz por parte de las Farc y otros no creen en los diálogos. Algunos más pensamos que con el terrorismo no se negocia pero también somos conscientes de que lo que pasa en La Habana no tiene vuelta atrás y que sería más dañino acabar con lo que sea que sucede allá, que firmar lo que sea que vayan a firmar.
Y así se nos pasan los días en Colombia, entre la guerra y la paz, entre los diálogos y la salida militar, entre las disputas ideológicas que no parecen tener un punto de encuentro, aunque en el pasado hayan caminado juntas e incluso hoy sigan pensando igual en muchos temas. Basta solo con mirar la agenda legislativa.
Y de coyuntura en coyuntura pensando que las Farc son el enemigo común y el más peligroso, nos hemos olvidado de lo más importante, los niños.
Las noticias de los últimos días, que son las mismas que vemos hace muchos años, son aterradoras, la violencia contra los más chiquitos está desbordada. Maltrato intrafamiliar, agresiones físicas y sexuales que solo son muestra de la decadencia social en la que nos encontramos y a la que se llega cuando se olvida la sencilla frase: los niños son sagrados.
Y es que se murió Gilma Jiménez y parece que la niñez se quedó sola. No hay nadie que saque la cabeza para defenderlos, nadie volvió a hablar de la cadena perpetua para violadores (lo mínimo que merecen) y por supuesto, todos se hacen los sordos cuando se plantea la posibilidad de la pena de muerte.
Así que por un lado el gobierno se concentra en el proceso con las Farc y el otro lado se concentra en darle duro a ese mismo proceso. Unos organizan marchas por la paz y otros por las fuerzas militares, y aunque ninguna sirva, ahí están enfocados en el tema que los desvela, mientras que noche a noche, familias enteras lloran sus pérdidas y niños indefensos son vulnerados y marcados de por vida.
Por último: con las Farc hay que acabar, a las buenas o a las malas, pero si no le prestamos atención a nuestra niñez, vamos a terminar en una sociedad en “paz” pero sin ciudadanos que la disfruten.
@DiegoMorita

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