jueves, 26 de marzo de 2015

Desafección política

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 25 
 DE MARZO DE 2015 
 http://www.elcolombiano.com/

Es inevitable, con el devenir diario de los sucesos en Colombia, sentir tristeza, rabia y decepción por la política que actualmente practican los padres de la patria (meto en esta lista al Presidente, los senadores, representantes, alcaldes, gobernadores y hasta a los magistrados de las altas cortes, que con sus últimas actuaciones nos han demostrado que nada más politizado que la “justicia” colombiana).
Y es que en Colombia hace rato que los políticos dejaron de ser percibidos como parte de la solución y ahora son parte del problema. Los grandes escándalos de corrupción, desfalcos al Estado y varios delitos más, los ponen como protagonistas, precisamente a ellos, a quienes a través del voto les entregamos la confianza para evitar que pasen las cosas de las cuales hoy muchos son acusados. Bien lo dice Niklas Luhmann: la confianza es el cemento social que nos une, pero como ella no existe el quiebre actual entre la sociedad y los políticos está más que justificado.
Pero no es solo lo anterior lo que produce esa desafección del ciudadano con la política, también juega un papel determinante la forma en que los políticos se comunican con la sociedad, algo que están haciendo muy mal en cuanto al fondo. Cada día nacen nuevas ideas de los partidos, se gradúa un nuevo consultor que innova con sus asesorías y orientan sus acciones y estrategias a la forma, en el cómo van a llegarle a la gente y se olvidan del qué (más allá de un discurso elaborado con las mismas propuestas de siempre) y del porqué (las reales necesidades).
Por otro lado, los partidos políticos ya no representan lo que eran antes, la ideología se ha perdido y los conservadores son liberales y viceversa, no existe unidad y el candidato que un día aspiró por un color, al siguiente, sin pudor alguno en su rostro, enarbola las banderas de otro como si fuera normal. Los políticos hoy en día cambian de principios como de corbata y eso genera desconfianza en la ciudadanía. No es para menos.
La política es de emociones y acudir a ellas, desde que se haga con honestidad no está mal. Los políticos deben conectarse con sus electores, tocarles las fibras y llevarlos luego tomar una decisión racional a su favor. Si hay transparencia del político hacia los ciudadanos habrá confianza de estos hacia él. Se puede hacer política bien, sin trucos, sin movimientos debajo de la mesa, sin mostrar una cara en público y otra en privado, no obstante las ansias de poder y el satisfacer egos personales hacen que esto se olvide y por eso los ciudadanos se alejan de la política y quizás por todo lo anterior, Colombia tiene una democracia del 45%, porque el 55% restante prefiere quedarse en la casa el día de las elecciones que salir a votar, y es que “eso no va a cambiar, van a ganar los mismos y van a seguir robando”.
Por último: la clase política, cada día con menos clase, se olvidó del objetivo de la función pública: el bienestar general. Necesitamos urgentemente una reingeniería y si es necesario recoger las cartas, revolver y repartir otra vez, eso sí con un naipe nuevo, de lo contrario la desafección política se profundizará hasta llegar al punto de que sea imposible sacarla nuevamente a flote.
@DiegoMorita

jueves, 19 de marzo de 2015

La comisión asesora, ¿póquer de ases?

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 18 
 DE MARZO DE 2015 
http://www.elcolombiano.com/

No es un secreto, Juan Manuel Santos es un hábil jugador de póquer, experimentado y agudo, le gusta la estrategia, el despiste (bluff), no hace un movimiento sin pronosticar los próximos dos (no necesariamente le salen bien) y si nos apartamos de nuestras emociones para llegar a una conclusión sobre él, podríamos decir que consigue lo que quiere, eso sí, sin importar cómo.
El proceso de “diálogo” entre el gobierno de Colombia y las Farc sigue en niveles altos de desaprobación, no obstante esta cifra disminuye con cada encuesta. La última medición de Gallup (marzo de 2015) indica que el 72% de los colombianos dice estar de acuerdo con la salida negociada, un aumento de 10 puntos con respecto a los datos de diciembre pasado. No obstante, otras cifras muestran una desaprobación mayor, entre el 40 y 50%, lo que sirve para ratificar la polarización en la que se encuentra el país desde hace tres años.
Santos ha sostenido su decisión de jugársela por un acuerdo, el que sea, con las Farc. Ante la lógica de los acontecimientos y la falta de voluntad de los terroristas para acabar con la violencia, se mantuvo firme y no le hizo caso sino a su instinto, continuando con el proceso a pesar de que su contraparte seguía desangrando al país mientras “negociaba” en La Habana. Solo la historia nos contará si el instinto le funcionó, pero se debe ser claros, en que después de iniciados los “diálogos” estos hoy se encuentran en un punto de no retorno; las Farc han declarado un cese unilateral de hostilidades (la oposición asegura que este no se ha cumplido, el gobierno dice que sí), se llegó a un acuerdo para desminar el país y recientemente Santos ordenó cesar los bombardeos a los campamentos guerrilleros (grave error), lo cual nos tiene frente a un cese bilateral y ante las evidencias más palpables de que, quizás, se está avanzando hacia la firma final de un acuerdo para terminar el conflicto (solo con las Farc, falta el Eln y después otros tantos grupos que surjan y un día amanezcan con ganas de reinsertarse a la vida civil).
Es así como el jugador de póquer, destapó sus cartas. Convocó a diferentes sectores (oposición incluida) a hacer parte de una comisión asesora de paz que lo ayudará a tomar decisiones con respecto al proceso con las Farc, ¿jugada maestra que se lleva las apuestas? La historia nos lo dirá.
¿Servirá para algo la comisión? ¿Será solo un bluff para ganarse unos titulares y cambiar la percepción negativa sobre el proceso? No lo sé, pero de algo estoy seguro, la mano le está funcionando porque su mayor contrincante decidió no ir, así que este se queda sin el derecho de incidir en el juego, sin la posibilidad de aumentar las apuestas y aunque pretenda cambiarse de mesa, no es lo mismo jugar en la central y con profesionales que en una con buenos jugadores pero sin peso sobre las apuestas grandes.
Por último: es necesario, funcione o no, que el Centro Democrático haga parte de esta comisión, desde adentro podrán ser escuchados más fácilmente y hacer sus propuestas, lo cual no indica que tengan que renunciar a su oposición critica (que con la carta de respuesta de Uribe al Procurador Ordóñez y en su penúltimo párrafo nos muestra que se puede construir desde la diferencia). Si son escuchados se fortalecerá la institucionalidad y se demostrará que la base de la democracia es el disenso. Si son ignorados, igual le habrán cumplido al país, seguirán trabajando en la defensa de sus ideales y podrán esperar a que la historia les diga si tenían o no razón.
@DiegoMorita

jueves, 12 de marzo de 2015

El desminado

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 11 
 DE MARZO DE 2015  
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Sin lugar a dudas, el anuncio del sábado 7 de marzo desde La Habana en el que gobierno y Farc le dan a conocer al país que se dará inicio a un proceso de limpieza de “minas antipersonal, artefactos explosivos improvisados, municiones sin explotar o restos explosivos de guerra en general”, es el primer avance concreto desde que empezaron los “diálogos”, hace dos años y medio.
Sin tener que agradecerle nada a las Farc, aplaudo y celebro esta decisión, que en caso de cumplirse acercará al país a un verdadero estado de tranquilidad, sobre todo en las zonas rurales que tanto han padecido este crimen de lesa humanidad y que tantas vidas le ha quitado al país. Y es que son, según la Dirección contra las Minas de la Presidencia de la República, 11.043 las víctimas que se cuentan en Colombia desde 1990, de las cuales 2.209 perdieron la vida. 235 eran menores de edad.
Es decir, en estos 25 años, cada día 1,21 personas en el país fueron heridas o murieron directamente por una mina antipersonal, razón más que suficiente para celebrar el anuncio y rezar para que se cumpla, por el bien de todos.
Llegar a este acuerdo ha sido difícil. Tenemos claro que las Farc quieren ganar en la negociación sin ceder mucho, pues para su orgullo y ego “revolucionario” perder la ventaja no es una opción, razón por la cual lo que para muchos de nosotros puede ser lógico, como muestra real de su voluntad de “paz”, para ellos no lo es, por ejemplo: entregar las armas, ir a la cárcel, dejar de asesinar y, hasta ahora, dar el mapa de los campos minados que tienen por todo el país.
En el acuerdo es explícito que será el gobierno quien disponga los recursos técnicos y materiales necesarios para llevar a cabo el desminado. Pensaría uno que lo ideal es que las Farc se ocuparan de todo el proceso con la supervisión del gobierno y las agencias internacionales, pero esto es inviable, pues no van a correr riegos, así que esa “papa caliente” se la dejan al Estado, mientras poco o nada les cuesta a quienes las sembraron. ¿Cuántos muertos le habrían ahorrado al país si esto lo estipulan desde el día cero en La Habana?
Colombia libre de minas antipersonal será un titular que tardará años en salir a luz, pero si este acuerdo se cumple, desde este mismo instante (eso implica por supuesto que dejen de sembrar más minas) se empieza a recorrer un camino, ojalá en una sola vía, que bien planeado, organizado e impecablemente ejecutado, con seguridad nos puede llevar a verlo hecho realidad.
Faltan más muestras reales por parte de las Farc para que Colombia les empiece a creer que realmente quieren hacer parte de la sociedad dentro de la legalidad. Es hora de que le pongan un límite a las negociaciones, que acepten entregar sus armas, dejar el narcotráfico, pagar por sus delitos, decir la verdad y pedir perdón a sus víctimas.
Por último: es un camino largo, muy largo, pero está demostrado que con voluntad todo se puede lograr. Ojalá las Farc lo entiendan, porque ese camino no puede ser más largo que el de desminar a Colombia.
@DiegoMorita

jueves, 5 de marzo de 2015

Dios, aprobaron el 300

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 04
 DE MARZO DE 2015  
 http://www.elcolombiano.com/

El Proyecto de Acuerdo 300 de 2015 fue aprobado el pasado martes 24 de febrero en el Concejo de Medellín. La votación quedó así: 14 votos por el SÍ de los siguientes concejales: Fabio Humberto Rivera, Ramón Acevedo, Roberto Cardona, Álvaro Múnera, Carlos Bayer, Carlos Mario Uribe, Jaime Cuartas, John Jaime Moncada, Jesús Aníbal Echeverry, Carlos Mario Mejía, Aura Marleny Arcila, Rober Bohórquez, Santiago Martínez, María Mercedes Mateos.
Óscar Hoyos no votó y José Nicolás Duque no tiene voto, pues lo perdió al ser expulsado del Partido de la U, aunque asiste a las sesiones y cobra su salario normalmente.
Fueron 5 los votos (responsables) por el NO: Bernardo Alejandro Guerra, Luis Bernardo Vélez, Miguel Andrés Quintero, Yefferson Miranda y Juan Felipe Campuzano. Estos cinco concejales argumentaron de forma clara su desacuerdo, pero no fueron escuchados por sus colegas y mucho menos por la administración, que con sus cuentas claras solo se dedicó a decirle a uno que otro partidario del SÍ qué decir y cómo para defender lo indefendible.
La aprobación del PA300 nos deja claro algo: la burocracia, mal utilizada, nubla el criterio y lo compromete; esto se hace evidente en los 14 concejales que dieron su voto para aprobar las facultades especiales para Aníbal Gaviria en los próximos cuatro meses, a diez de terminar su período como alcalde, en pleno año electoral y con Ley de Garantías a la vista.
No existe estudio que soporte la solicitud hecha por la administración municipal al Concejo de Medellín en este acuerdo, sin embargo, así fue aprobado; es decir, 14 concejales tomaron una decisión basados en la confianza y en la buena fe. Loable que se crea en la buena voluntad de un gobernante pero no cuando está en juego el patrimonio público de la segunda ciudad más importante de Colombia, razón por la cual esa decisión es irresponsable.
La ciudadanía se movilizó en redes sociales, y como lo escribí en este mismo espacio la semana anterior, abarrotó las tribunas del Concejo. Muchas más se quedaron por fuera. No hubo una sola voz diferente a la administración y los 14 del SÍ que apoyara el proyecto y el hecho de que este fuera presentado en unas sesiones extraordinarias y para ser tramitado en 10 días genera muchas dudas, con las cuales seguramente nos quedaremos, pues ya fuimos testigos de las pocas explicaciones que se merece la ciudad de parte de su gobernante.
La primera decisión de Gaviria, haciendo uso de sus superpoderes, fue crear una Gerencia de la Bicicleta. Lo hace porque quiere y puede, sin pedirle permiso a nadie. Más entidades para una administración que en 2012 se “modernizó” creando vicealcaldías que hoy, tres años después, nadie sabe qué hacen ni para qué sirven. Como dicen por ahí, nada más peligroso que el poder en las manos equivocadas.
Por último: ¿qué le espera a Medellín? Es la pregunta que ronda en el ambiente. Nadie quiere que se ponga en peligro la estabilidad económica de la ciudad, suficiente tenemos con la creciente inseguridad, el recorte a los programas sociales y la falta de vías, por citar algunos ejemplos. Esta ciudad necesita certezas y no todas las incertidumbres que hemos cultivado en estos tres años. No lo olviden, en octubre no podemos equivocarnos al elegir.
@DiegoMorita