jueves, 12 de febrero de 2015

De tumbo en tumbo, perdemos el rumbo

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 11 DE FEBRERO DE 2015  
   http://www.elcolombiano.com/

De extremo en extremo y de tumbo en tumbo, Colombia atraviesa una coyuntura que nos aleja de la mente aquella posibilidad de pensar en que la paz está cerca.
Es claro, sea lo que sea que salga de La Habana entre Gobierno y Farc, no representa el paso a un estado de tranquilidad, merecido, de los colombianos. En Cuba solo se está negociando desmontar un nombre, una estructura armada y criminal, nada más; por eso pensar en palomas blancas y todos caminando juntos tomados de las manos es un absurdo, digno solo del país en el que prevalece el realismo mágico (¿trágico?).
Julio Sánchez en la W repite mucho una frase, según él de autoría de Roberto Pombo, “para lograr la paz, primero hay que hacerla en Bogotá” (refiriéndose a la clase política); y tiene toda la razón, aquí no podemos estar hablando de reconciliación y del país que queremos, si primero los opositores (sea cual sea el bando) no logran ponerse de acuerdo en unas normas básicas de respeto.
“Santos acusa al uribismo de ‘mentir, mentir, mentir’”, es el titular de El Tiempo al momento de escribir esta columna. El Espectador no se queda atrás: “Oposición de extrema derecha ha asumido la estrategia de presentarse como perseguida política” y El Colombiano señala: “Santos dice que oposición traspasa límites cuando alega falta de garantías”.
Por supuesto, estas infortunadas palabras del Presidente Santos, provocaron una respuesta del expresidente Uribe, que en una serie de 12 trinos le pidió explicaciones sobre varios temas que generan dudas en la opinión pública nacional. Resalto uno de ellos: “Santos dígame fascista o como quiera pero no enrede con contratos al Dr. Antanas Mockus”.
Ese es el nivel de la confrontación política en Colombia, ataques van y vienen. Uno llama al otro “fascista” y le responden con “castrochavista”. Entiendo que cada uno defiende lo suyo, su posición y la visión de país que tiene, eso hacemos todos en algún momento, proteger aquello en lo que creemos, la pregunta es ¿cómo lo están haciendo es correcto y le conviene a la mayoría?
No hay forma así de construir consenso y mucho menos paz, pero digamos que eso podría ser lo menos grave. Cada día miles, millones de colombianos demuestran no estar preparados para desarmar su alma. Aquí matan por robarse un celular, una bicicleta o por una disputa de tierras masacran a cuatro niños mientras duermen.
Y hay carteles del narcotráfico, del pañal, del papel higiénico, de la contratación, para mover hojas de vida y para cualquier cosa que nos podamos imaginar que implique quebrar la ley para sacar un beneficio personal, quizás suena exagerado pero es real porque it’s Colombia not Columbia.
Y vemos la guerra del centavo entre conductores de bus, que se olvidan que transportan seres humanos, taxistas que agreden a sus pasajeros, motociclistas que se creen dueños de la vía y particulares que no respetan una señal de tránsito tan sencilla como la de Pare.
Y la violencia intrafamiliar es permanente, el maltrato a los niños es pan de todos los días y la intolerancia es la cualidad número uno de algunos.
Son muchos más los temas en los que fallamos como país que nos lleva a repetir hasta el cansancio, aunque suene trillado que por eso estamos como estamos, porque no hay forma de creer que con nuestra forma actual de pensar, y actuar, podamos cimentar las bases de un Estado mejor.
Por último: tiene razón Pombo en su frase, pero mientras el resto del país no asuma el rol que tiene en la construcción de una sociedad sana, las peleas de la clase política será de lo que menos tendremos que preocuparnos en los años venideros. Que Dios nos coja confesados...
@DiegoMorita

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