jueves, 4 de diciembre de 2014

Diciembre, alegría y dolor

COLUMNISTA

DIEGO MORA ARIZA


       PUBLICADO EL 03 DE DICIEMBRE DE 2014 
 http://www.elcolombiano.com/



“Llegó diciembre con su alegría, mes de parrandas y animación en que se baila de noche y día y es todo juergas y diversión”.
Ojalá la estrofa de esa famosa canción fuera real, pero ya no es posible pues nosotros mismos nos hemos encargado de transformar la época decembrina en lo contrario.
La verdad, no me preocupa de dónde viene una tradición como la alborada, pero sí a dónde vamos a llegar perpetuando una práctica que se convierte en ejemplo para las nuevas generaciones, cada primero de diciembre.
Bonita forma la que encontraron algunos para enseñarle a los más pequeños cómo recibir diciembre, un mes catalogado por muchos como el mejor del año y que termina siendo para otros, el peor, el más triste, ¿o qué opinión tendrán hoy los 15 quemados en Medellín durante este evento?
El escenario es espeluznante: niños en las calles felices viendo como los adultos “responsables” queman la tranquilidad de una ciudad, queman el dinero con el que compraron la pólvora, y en ocasiones queman las esperanzas de algún ser humano desprevenido (quizás involuntariamente pero si se manipula pólvora sabiendo que está prohibido, ¿eso no los hace responsables?). Además no podemos olvidar a esos “genios” que no contentos con el ruido de la pólvora, aprovechan para hacer disparos al aire, disparos que siempre impactan a algún inocente que pocas veces logra sobrevivir para saber qué pasó.
No nos ha bastado con ser un pueblo violento por naturaleza y lleno de personajes de terror que marcan nuestra historia (y el presente, porque ahí siguen las Farc haciendo de las suyas). No conformes con todo ese lastre que cargamos, le enseñamos a nuestros hijos que el interés particular de unos cuantos que disfrutan de la pólvora está por encima de la mayoría de habitantes, de una ciudad como Medellín, que la rechaza. ¿A dónde pretendemos llegar así?
La alborada es la clara muestra de la inoperancia estatal y la falta de decisión de las autoridades para acabar con ella. No es fácil, está claro, nada más complejo que desarraigar costumbres, pero hay que hacerlo y como se dice, a las buenas o a las malas.
Se debe empezar por una campaña pedagógica agresiva y permanente, no como ahora que se acuerdan del tema finalizando octubre y parece que lo hicieran solo por cumplir. Lo hecho hasta el momento es infructuoso. Antioquia y Medellín siempre lideran el ranking de quemados en Navidad (dirá el alcalde que otro primer lugar para la ciudad), por eso se debe dar un giro, cambiar la estrategia y combatir este flagelo desde la base, es decir, desde el que produce, pasar al que compra y distribuye, llegando al usuario final, ese mismo que piensa que los quemados mientras no sean de él no importan.
Por último: sí, hay mucho por hacer y es complejo, pero debe hacerse. Esto no se soluciona con Hashtag en Twitter ni tapándonos los oídos para no escuchar el ruido, tampoco con columnas de opinión (esta incluida), simplemente se requiere un gobernante con decisión, determinación, cero miedo a ser impopular y carácter, para empezar a darle una solución a un tema que aparte de escabroso y demencial, nos debe llenar de pena si supuestamente vivimos en la ciudad más feliz de Colombia y en la más innovadora del mundo.

@DiegoMorita

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario. Sígueme en Twitter @DiegoMorita