jueves, 2 de octubre de 2014

Y la lectura qué...

Por DIEGO MORA | Publicado el 01 de octubre de 2014 http://www.elcolombiano.com/


Hace poco terminó en Medellín, una nueva edición de la fiesta del libro, evento organizado por la administración municipal y que se lleva a cabo en el Jardín Botánico durante nueve días. La entrada no tiene ningún costo. Las cifras oficiales indican que más de 350 mil personas acudieron a visitar la feria,  es decir poco más de 38 mil cada día, algo así como 3600 cada hora. Si nos remitimos a las cifras, tendríamos que decir que fue todo un éxito, pues los números no mienten.

¿Qué es lo importante en un evento de este tipo, la cantidad de personas que lo visitan? (no olvidemos que es gratis) ¿Los nuevos lectores cautivados? ¿Los lectores de siempre? ¿Las ventas?

En lo personal, para un evento de entrada gratuita, el número de visitantes es lo de menos. En Colombia regalado hasta un puño y más en una ciudad como Medellín que a través de los años se acostumbró a lo gratis, gracias a gobiernos paternalistas que necesitaban ser populares. Así que me inclino más por evaluar otros ítems, que nos pueden dar un resultado mejor. No obstante, datos que nos ayuden a responder las otras tres preguntas planteadas no son socializados (si acaso existen, a excepción de las ventas) pues el interés de la administración es mostrar las cifras gruesas, esas que sirven para generar titulares.

Según el DANE, el promedio de lectura en Colombia es de 1.9 libros por año, cifra vergonzosa que nos ubica como uno de los últimos países en consumo literario del mundo. Aquí la gente no lee, primero porque le da pereza (a menos que sea una revista de chismes o los ingredientes del shampoo cuando está en el baño) y segundo, por el alto valor de los libros. Pero el costo no debe ser justificación para rechazar la lectura como una opción, pues para eso existen las bibliotecas públicas (con sus limitantes y todo) que brindan la oportunidad gratuita (como gusta) de disfrutar la literatura.

Leer libera. Marc Augé en Los no lugares –Espacios del anonimato- dice: por más que viajo nunca salgo de casa. Y es que eso logran los libros, llevarnos de viaje por lugares inimaginados, ponerle rostro a personajes que no conocemos (por eso a veces nos decepcionamos con las películas basadas en libros, porque los protagonistas no son como los construimos) y llorar, reír, enojarnos, sentir miedo. La literatura nos llena de emociones, nos alimenta el alma, el espíritu, la mente, ¿existe algo mejor?

Por último: ojalá esos 350 mil visitantes de este año a la fiesta del libro, se traduzcan en lectores, ojalá jóvenes que cultiven el hábito de la lectura desde temprana edad para que cosechen con el pasar de los años un poco más de sabiduría. Y ojalá, que las próximas ediciones de esta fiesta dejen de ser gratuitas para que así podamos evaluar si realmente la gente va porque le interesa o solo por curiosidad y, eso sí, porque no vale nada.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/Y/y_la_lectura_que/y_la_lectura_que.asp

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