jueves, 30 de octubre de 2014

El POT para Medellín

Por DIEGO MORA | Publicado el 29 de octubre de 2014 http://www.elcolombiano.com/

El pasado lunes y después de 90 días de discusión, el Concejo de Medellín aprobó el Plan de Ordenamiento Territorial –POT- presentado por la administración de Aníbal Gaviria y que regirá los próximos 15 años en la ciudad. La rueda de prensa para hablar de esta aprobación fue citada horas antes de cerrarse la votación porque el alcalde tenía claro que el proyecto pasaría con una mayoría abrumadora y no se equivocó, 17 votos a favor por 3 en contra fue el resultado final, ventaja considerable de los que estaban de acuerdo, pero que en realidad no indica, que esos 610 artículos sean el camino correcto que Medellín debería tomar.
Al ser aprobado, Miguel Quintero, Luis Bernardo Vélez y Juan Felipe Campuzano, los tres concejales que se opusieron, citaron a los medios pues querían dejarle claro a la ciudadanía sus posiciones. Creo que quienes debieron dar la cara eran los 17 que votaron positivamente y explicarnos si su voto responde a que creen en lo allí planteado o se inclina más a pagar deudas y favores a la administración.
Este POT tiene serios problemas, tanto de forma como de fondo. Los grandes análisis hay que dejárselos a quienes saben pero como ciudadano quiero llamar la atención sobre tres puntos que debemos tener presentes. No olvidemos que este plan que acaba de ser aprobado será la hoja de ruta para Medellín en los próximos 15 años.
En primer lugar, sería maravilloso que esta ciudad estuviera diseñada para que todos pudiéramos montar en bicicleta y que las vías fueran seguras y amables para el ciclista, para los peatones. Pero este sueño no puede ir en detrimento de aquellas personas que tienen un vehículo. En una sociedad libre y democrática cada uno debe poder elegir el medio de transporte que desea utilizar y es obligación del Estado proveer esas opciones. Andenes, ciclorrutas, carriles exclusivos para el servicio público y vías para los particulares, todo debe conducir a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Medellín, primero debe ponerse al día con las vías que nos debe y paralelamente trabajar en los medios alternativos, pero no se puede pretender, y parece que eso quieren con el POT, dejar de lado el desarrollo vial y obligarnos a todos a hacer lo que unos pocos quieren.
En segundo lugar, el Parque lineal del río es una de las grandes apuestas del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, bienvenidos los proyectos que nos ayuden a desarrollar la ciudad y a vivir mejor a todos, pero no puede ser posible que pretendan instalar peajes urbanos en una vía que ya existe como la regional y obligarnos, a quienes transitamos por ella, a pagar por hacerlo. Es decir, quieren que paguemos por algo que hoy es gratis (y que ya hemos pagado con nuestros impuestos) y que seguirá igual o peor de congestionado con el pasar de los años, pues cada vez son más los vehículos que ingresan a Medellín y que hacen uso de las mismas vías.
Tercero, con la idea de seguir desincentivando el uso del vehículo, se limitan los proyectos urbanísticos. En los estratos 5 y 6, si alguien desea comprar un apartamento tendrá derecho a un parqueadero y medio. En caso de querer adquirir la otra mitad para completar los dos tendrá que pagar una suma de dinero muy alta. Es muy posible que con este proceder, muchas personas prefieran buscar soluciones de vivienda en municipios cercanos a Medellín en los cuales pagarán impuestos, pero seguirán viniendo a la ciudad a trabajar en sus vehículos. Es decir, la ciudad seguirá con el mismo flujo vial pero se reducirá el recaudo tributario, lo cual le hará un hueco a las arcas públicas. No entiende uno entonces, dónde es que está la planeación de esta ciudad.
Por último: cada uno interpreta según sus creencias lo que puede ser de Medellín cuando se ponga en marcha este POT, ojalá que no sea muy tarde cuando se den cuenta de lo que aprobaron y en vez de avanzar 15 años, retrocedamos muchos más y nos atrasemos el doble de lo que hoy estamos. ¡Ojalá!
@DiegoMorita

jueves, 23 de octubre de 2014

La reunión Uribe - Santos

Por DIEGO MORA | Publicado el 22 de octubre de 2014 http://www.elcolombiano.com/


Es la décima vez que Juan Manuel Santos invita al expresidente Uribe, y por ende al Centro Democrático, a dialogar sobre los temas importantes del país, con la “paz” como número uno. La cifra la escuché en La FM y debo confesar que la desconocía, pues en mi memoria (mala) solo tengo presente la solicitud realizada a través de Antanas Mockus y, claro está, la hecha el lunes pasado.

Ideológicamente comparto más posturas con Uribe que con Santos. En el tema de los diálogos en La Habana difiero del tratamiento dado por el Presidente a los mismos y rechazo tajantemente sus gabelas y silencios cómplices ante el accionar demente de las Farc. Por otro lado, coincido con Uribe en que el diálogo debe darse con cese del terrorismo, sin impunidad y sin elegibilidad política para autores de crímenes de lesa humanidad, por citar algunos puntos que ya en columnas anteriores he expuesto en profundidad.

No sé cuál sea la razón para que por décima vez Santos invite a Uribe a debatir sobre sus visiones de país. No sé si sea una trampa para tapar las constantes denuncias del Centro Democrático, para desviar la atención sobre la reforma tributaria, el viaje de Timochenko o una excusa para generar titulares de prensa antes del periplo que hará por Europa para hablar sobre los avances (esos que no vemos en Colombia) del proceso con las Farc. No sé el motivo real, pero lo único que sé, es que una reunión entre ellos dos no le hace daño a ninguno pero sí puede hacerle un gran bien al país.

Para no dejar dudas repetiré nuevamente que no comparto la forma ni el fondo del proceso Santos – Farc en Cuba, sin embargo el Presidente tomó la decisión de jugársela por él y como ciudadano, sin dejar de lado la crítica, tengo dos opciones: esperar los resultados y acudir a las urnas a expresar mi opinión sobre lo pactado; o salirme de la ley e irme contra el Estado, lo cual no está dentro de mis planes inmediatos.

Pero no estar de acuerdo con el proceso no implica desear que a Santos le vaya mal, pues es claro que el fracaso no lo afectará tanto a él como sí a los millones de colombianos que estamos hartos de una guerra sin sentido que nos viene desangrando hace cinco décadas.

Por eso creo que una reunión entre el Presidente y el expresidente que lo llevó al poder, puede ser beneficiosa para el país. Allí, Uribe, con el estilo que lo caracteriza y que muchos admiramos, a pesar de sentir que se viene equivocando en muchas actuaciones, podrá exponerle a Santos uno a uno sus desacuerdos. Nadie espera que salgan convertidos en los mejores amigos, al contrario, de esa reunión debe salir una oposición más firme pero con la capacidad de darle al país un debate de altura, oportunidad histórica que tiene hoy el Centro Democrático, pero hasta el momento desaprovechada.

Por último: al momento de escribir esta columna, no se conoce respuesta de Uribe a la invitación de Santos. La lógica indica que será rechazada y el expresidente seguro explicará las razones que tenga para ello. No obstante, ojalá nos sorprendiera con una respuesta positiva, la cual nadie interpretará como una renuncia a sus posturas firmes, pero que puede ser el reflejo de su corazón grande.

PS: ¿será que Santos invita a Uribe porque sabe que la respuesta es no y así queda como el conciliador y el Senador como el guerrerista? ¿Qué pasaría si Uribe acepta? ¿Está preparado Santos? Amanecerá y veremos…o no.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/L/la_reunion_uribe_-_santos/la_reunion_uribe_-_santos.asp

jueves, 16 de octubre de 2014

El viaje de Timochenko

Por DIEGO MORA | Publicado el 15 de octubre de 2014 http://www.elcolombiano.com/


En el país de las polémicas y de los indignados diarios por cosas distintas (Colombia por si dudan a cuál me refiero), se ha suscitado un debate por la declaración del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, en la cual le contó al país que el líder de las Farc, alias "Timochenko", había viajado a Cuba a reunirse con la delegación de ese grupo terrorista que “dialoga”, plácidamente, hace dos años con el gobierno de Juan Manuel Santos.

Al presidente no le quedó otra salida que intentar meternos los dedos a la boca y contarnos que él mismo, nadie más, había autorizado los dos viajes y que lo hizo porque el proceso va por buen camino y era necesaria la presencia de este personaje en La Habana, para continuar avanzando en la búsqueda de la paz.

Mucho se ha dicho. Los que saben de política y de negociaciones han puesto sobre la mesa sus posiciones, unas a favor y otras en contra. Los medios le han dado contexto y profundidad a la tan sonada noticia y los analistas exponen sus consideraciones al respecto. Sin embargo, los ciudadanos de a pie se preguntan ¿con viaje o sin él, dónde está la paz? ¿Cuál es el aporte que les hace a las víctimas de las Farc el viaje de su máximo líder a Cuba? ¿Dejarán de asesinar soldados y policías?

El actual Gobierno, en su deseo imparable de firmar algo con las Farc (no importa lo que sea), nos acostumbró a minimizar y a tener que aguantar el accionar demente de este grupo. Las masacres de integrantes de la Fuerza Pública, los asesinatos de población civil, la destrucción de infraestructura (torres de energía, vías, oleoductos), la burla a las víctimas y muchas cosas más, hemos tenido que aguantar los colombianos con el cuento de la paz, pero pasan los días, los meses, los años y somos testigos de que nada cambia, nada mejora y por el contrario retrocedemos hacia épocas oscuras.

Polemizar entonces por unos viajes no sirve para nada. Aquí deberíamos tener las alarmas prendidas para exigirle al Gobierno resultados, avances concretos (no como las 65 páginas reveladas hace unos días en las que no hay nada) y que no permita más dilaciones en el proceso. Colombia requiere certezas y no declaraciones de lado y lado con las que no se avanza a ninguna parte. Sé que es mucho pedir, pero no podemos cansarnos de exigirlo.

Por último: retomo en este punto la columna de Juan Lozano, 40 preguntas sobre los viajes de 'Timochenko', publicada en El Tiempo el pasado lunes festivo y cito los siguientes interrogantes, válidos y precisos: - ¿O fue que Pinzón estalló, pues no aguanta más humillaciones, que lo pongan en ridículo desde La Habana y que le sigan ocultando información? - ¿Alguien tendría el comedimiento de informarle (a Santos) lo de la circular roja y las órdenes de captura no suspendidas, o eso ya no les importa? - ¿Y con quién llegó ‘Timochenko’ a Cuba? ¿De dónde despegó? ¿En qué avión? ¿De quién? ¿O es que acaso llegó nadando?

Sentémonos a esperar la alocución presidencial en la que Santos responderá todas estas preguntas.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/E/el_viaje_de_timochenko/el_viaje_de_timochenko.asp

jueves, 9 de octubre de 2014

Voto obligatorio

Por DIEGO MORA | Publicado el 08 de octubre de 2014 http://www.elcolombiano.com/


“Se duplicarían los costos de las elecciones”. “Es un atentado a la democracia y a la libertad de elegir”. “No se puede obligar a nadie a votar”. Son algunas de las expresiones que se escucharon, y aun siguen dando vueltas en el ambiente político, al conocerse la posible aprobación del voto obligatorio en Colombia para los próximos 12 años.

Sabemos que le falta mucho camino por recorrer a la reforma política que hace curso en el Congreso de la República y que, como es costumbre en los padres de la patria, cualquier cosa puede pasar, micos pueden aparecer y artículos esfumarse por arte de magia gracias a los intereses particulares de cada quien, pero hay que reconocerles a los congresistas (tal vez sea lo único bueno que salga de ahí) que esta propuesta es buena y beneficiosa para el futuro democrático del país.

Lo ideal sería continuar como vamos, con el voto voluntario y mirado únicamente como un derecho y no un deber. No obstante, las recientes elecciones nos dejaron muchas lecciones y entre ellas que somos una democracia del 40 %, es decir, una minoría sale a votar y elige a sus gobernantes mientras la mayoría se queda en la casa demostrando su apatía política y diciendo: “no salgo a votar porque este país, elijamos a quien elijamos, no tiene arreglo”.

Y aquí llegamos a un lugar común: en Colombia no hay cultura política, razón por la cual algunos piden que no nos obliguen a votar sino que se invierta en pedagogía (la idea inicial de los 12 años es precisamente esa) y se le enseñe a la gente lo necesario de salir a las urnas y participar de la decisión más importante que toma la sociedad en conjunto, elegir a quienes gobernarán su país. Pero en Colombia, por ahora, la pedagogía electoral ha resultado infructuosa y por eso los niveles de abstención, en cada votación, son ridículamente altos.

(Paréntesis) El Metro de Medellín cumple en 2015, 20 años de estar funcionando. Su mayor activo es haber formado cultura ciudadana en el interior de las estaciones y en sus trenes. Es un sistema de transporte público eficiente, ordenado, limpio y amado por los antioqueños. En dos décadas, han invertido millones de pesos en su “cultura metro”, pero igual vemos gente, por citar solo un ejemplo, que se pasa de la línea amarilla ignorando las múltiples advertencias de seguridad que se hacen cada dos minutos. Este ejemplo solo para retratar lo difícil que es en Colombia generar cultura, pero hay muchos más. ¿Cuántos conductores de vehículos se pasan semáforos en rojo? ¿Cuántos colombianos tienen conexión de servicios públicos ilegal? ¿Cuánta gente aun sigue arrojando basura a la calle?

Retomando… Hasta 2012, Chile tuvo voto obligatorio y su nivel de abstención era solo del 13%. A partir de ese año, cuando se convirtió en voluntario, al igual que en Colombia, el porcentaje de personas que no salieron a votar, aumentó al sesenta. Blanco es, gallina lo pone…

Y la historia nos aclara muchas cosas. Hasta 1853 tan solo el 5 % de los hombres ejercía el derecho al voto, el otro 95 % no participaba del sufragio por razones culturales. Venimos cargando un lastre de apatía política de dos siglos y ha llegado el momento de soltarlo y darle un giro a nuestro presente.

Por último: salir a votar no implica tener que hacerlo por uno de los candidatos. El voto en blanco es válido y tiene un poder enorme, hasta ahora ignorado.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/V/voto_obligatorio/voto_obligatorio.asp

jueves, 2 de octubre de 2014

Y la lectura qué...

Por DIEGO MORA | Publicado el 01 de octubre de 2014 http://www.elcolombiano.com/


Hace poco terminó en Medellín, una nueva edición de la fiesta del libro, evento organizado por la administración municipal y que se lleva a cabo en el Jardín Botánico durante nueve días. La entrada no tiene ningún costo. Las cifras oficiales indican que más de 350 mil personas acudieron a visitar la feria,  es decir poco más de 38 mil cada día, algo así como 3600 cada hora. Si nos remitimos a las cifras, tendríamos que decir que fue todo un éxito, pues los números no mienten.

¿Qué es lo importante en un evento de este tipo, la cantidad de personas que lo visitan? (no olvidemos que es gratis) ¿Los nuevos lectores cautivados? ¿Los lectores de siempre? ¿Las ventas?

En lo personal, para un evento de entrada gratuita, el número de visitantes es lo de menos. En Colombia regalado hasta un puño y más en una ciudad como Medellín que a través de los años se acostumbró a lo gratis, gracias a gobiernos paternalistas que necesitaban ser populares. Así que me inclino más por evaluar otros ítems, que nos pueden dar un resultado mejor. No obstante, datos que nos ayuden a responder las otras tres preguntas planteadas no son socializados (si acaso existen, a excepción de las ventas) pues el interés de la administración es mostrar las cifras gruesas, esas que sirven para generar titulares.

Según el DANE, el promedio de lectura en Colombia es de 1.9 libros por año, cifra vergonzosa que nos ubica como uno de los últimos países en consumo literario del mundo. Aquí la gente no lee, primero porque le da pereza (a menos que sea una revista de chismes o los ingredientes del shampoo cuando está en el baño) y segundo, por el alto valor de los libros. Pero el costo no debe ser justificación para rechazar la lectura como una opción, pues para eso existen las bibliotecas públicas (con sus limitantes y todo) que brindan la oportunidad gratuita (como gusta) de disfrutar la literatura.

Leer libera. Marc Augé en Los no lugares –Espacios del anonimato- dice: por más que viajo nunca salgo de casa. Y es que eso logran los libros, llevarnos de viaje por lugares inimaginados, ponerle rostro a personajes que no conocemos (por eso a veces nos decepcionamos con las películas basadas en libros, porque los protagonistas no son como los construimos) y llorar, reír, enojarnos, sentir miedo. La literatura nos llena de emociones, nos alimenta el alma, el espíritu, la mente, ¿existe algo mejor?

Por último: ojalá esos 350 mil visitantes de este año a la fiesta del libro, se traduzcan en lectores, ojalá jóvenes que cultiven el hábito de la lectura desde temprana edad para que cosechen con el pasar de los años un poco más de sabiduría. Y ojalá, que las próximas ediciones de esta fiesta dejen de ser gratuitas para que así podamos evaluar si realmente la gente va porque le interesa o solo por curiosidad y, eso sí, porque no vale nada.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/Y/y_la_lectura_que/y_la_lectura_que.asp