jueves, 28 de agosto de 2014

El "hacker"

Por DIEGO MORA | Publicado el  27 de agosto de 2014 http://www.elcolombiano.com/


Andrés Sepúlveda es uno de los personajes más famosos de los últimos meses en Colombia. No se destaca por ser un gran deportista, un artista, un emprendedor o un caritativo hombre que dona su dinero a los más pobres; es un supuesto “hacker” de quien se ha dicho (porque él lo reconoce) que tenía capacidad para interceptar aviones de Estados Unidos, destruir personajes de la vida pública e incluso acabar con el proceso de diálogo que adelanta el gobierno Santos con las Farc.

La campaña a la presidencia de Óscar Iván Zuluaga, encabezada en esa época por Luis Alfonso Hoyos, se ha visto enlodada por las acusaciones que hace Sepúlveda en las múltiples entrevistas que ha concedido a los medios (con permiso del Fiscal Montealegre) y que ha aprovechado para tirar al agua a esta campaña, de la que dice lo contrató, entre otras cosas, para desprestigiar el proceso de La Habana.

No se hicieron esperar las reacciones de los implicados que lo han negado todo y que acusan al gobierno Santos de crear una cortina de humo con este caso. En parte comparto con ellos esta posición, pues cada una de las declaraciones de Sepúlveda es más fantástica que la anterior. No obstante, más que negarlo todo y decir que Sepúlveda es un mitómano y que trabajaba para JJ Rendón, entre otras cosas, lo que muchos esperamos es que demuestren con claridad cuál era la relación entre la campaña y la oficina del “hacker”. Sí, necesitamos claridad y no medias tintas como las del video aquel con el que todo esto comenzó.

Por otro lado está el gobierno Santos dejando clara su posición y expresando que todo este caso no es más que una empresa criminal. Preocupante posición de un gobierno que ya ha demostrado controlar o tener como su mejor aliado al Fiscal que ha mediatizado el tema y que parece estar enviando señales a sus contradictores.

El hecho es que Andrés Sepúlveda dista mucho del concepto de hacker (los invito a buscar esta definición), pero está muy claro que ha delinquido, que le pagaron por ello y que debe responder ante las autoridades. No le creo todo lo que dice, creo que buena parte es una construcción mental que hizo para intentar salvar su pellejo, aunque también creo que no en todo miente, específicamente en lo que al exvicepresidente Francisco Santos se refiere.

Dijo Sepúlveda: “Pacho Santos era el peor enemigo de Zuluaga al inicio de la campaña y fue a quien más campaña sucia le hicimos”. La afirmación, como tal, no es ningún descubrimiento, pues es claro que para febrero de 2013 cuando el exvicepresidente decidió lanzarse por la candidatura a la presidencia del naciente Centro Democrático, a Zuluaga se le oscureció el panorama, se le complicó el camino, libre, que tenía hasta el momento. No quiero decir que el exministro de Hacienda le ordenara a Sepúlveda implementar acciones para desprestigiar a Santos, pero sí queda claro que la oficina del “hacker” lo hizo (las pruebas ya son de conocimiento público, incluso son las pocas claras y contundentes que se conocen) y la información que se recolectó al “chuzar” a todo el equipo de campaña a alguna parte iba a parar. Así que blanco es, gallina lo pone y frito se come.

Por último: en este caso falta mucha tela por cortar. Quisiera ver a la Fiscalía demostrando que todo lo que Andrés Sepúlveda les ha dicho es verdad y que tienen tantas pruebas como afirman. También quisiera los acusados del “hacker”, más allá de decir que es un mentiroso, un vendido y mil cosas más, mostrándole al país cuánto le pagaron por sus servicios con sus respectivos soportes. Fácil, es cuestión de voluntad.


@DiegoMorita

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jueves, 21 de agosto de 2014

Contralor de bolsillo

Por DIEGO MORA | Publicado el  20 de agosto de 2014 http://www.elcolombiano.com/


Es realmente vergonzoso el espectáculo que nuestra clase política nos está dando con la elección del próximo contralor. Somos testigos de una pugna de poderes e intereses entre el presidente Santos y el expresidente Gaviria que luchan, sin importar el cómo, para quedarse con ese cargo y que lo ocupe su recomendado, tanto así que ya hubo un quiebre en su relación que se vio tan fortalecida en la campaña presidencial.

Al momento de escribir esta columna, la elección no se ha llevado a cabo en el Congreso de la República, sin embargo, los cálculos muestran un empate técnico entre Edgardo Maya (candidato de Santos) y Gilberto Rondón (candidato de Gaviria), claro está, Maya tiene una leve ventaja que le otorga ser apoyado por la Casa de Nariño.

Lo deplorable de este show no es solo que Santos se haya metido de cabeza a apoyar a un candidato o que Gaviria en una de sus ya acostumbradas pataletas haya expresado la posibilidad de alejarse definitivamente del gobierno que apoyó de manera tan vehemente para que ganara la reelección, o que en el Congreso nuestros “padres de la patria” hagan sus mejores cálculos para ver quién les conviene más, sino los cuestionamientos que estos dos candidatos arrastran. Veamos.

Edgardo Maya, de ser escogido, cumpliría la edad de retiro forzoso estando en el cargo, lo cual obligaría a otra elección. Por otro lado, parece tener una inhabilidad, pues fue postulado en dos ternas y además en el último año fue conjuez de una alta corte, lo cual no le permitiría, ni siquiera ser ternado. El procurador, Alejandro Ordóñez, alertó al respecto a la Comisión de Acreditación, no obstante esta ha dicho que no hay inhabilidad para ninguno de los candidatos.

Gilberto Rondón ha sido relacionado con Gilberto Rodríguez Orejuela, pues supuestamente recibió dinero por asesorías jurídicas, las cuales no habría realizado, aunque sí se quedó con el adelanto. Él lo niega categóricamente y dice no conocer al condenado narcotraficante e incluso asegura que a nadie le cabe en la cabeza que un abogado de Tunja se quede con 150 millones de pesos del jefe del cartel de Cali y viva para contarlo. Y tiene razón, esa posibilidad es casi inexistente, si tenemos en cuenta los antecedentes y el modus operandi al que nos acostumbraron estos criminales.
La mesa está servida, ganará el candidato del presidente de la República y seguirá nuestra institucionalidad siendo destruida, o ganará un candidato muy cuestionado (aunque al ver sus declaraciones le creo y otorgo el beneficio de la duda) que tendrá que dedicar parte de su tiempo a defenderse y a demostrar que no conoce ni fue abogado de Rodríguez Orejuela.

Por último: amanecerá y veremos qué pasa y qué decisión toma el Congreso de la República. Si la coherencia fuera una característica de sus integrantes, deberían tomar la decisión más sana para el país y devolver la terna, así ganan ellos y ganamos todos, el objetivo número uno de la política.


@DiegoMorita

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martes, 19 de agosto de 2014

Juan Felipe Campuzano, política firme y con coherencia

Publicado en http://www.360radio.com.co/ agosto 13 de 2014

Medellín necesita un líder! es la exigencia que la ciudad hace. Hoy lo tiene, pero no es el alcalde actual y mucho menos alguno de los secretarios o vicealcaldes. Es un joven empresario, esposo y padre; un hombre comprometido con la problemática de una Medellín que se transforma, ese líder es el Concejal Juan Felipe Campuzano Zuluaga.
Son pocos los conservadores, esos de “raca mandaca”, que se encuentran en esta época. Como aquellos que hace muchos años evitaban cortarse para no tener que ver el color rojo de la sangre y cuyas posturas firmes no tenían ningún tipo de discusión.
Juan Felipe Campuzano es uno de esos pocos que quedan fiel a su ideología e inamovible en sus firmes posiciones pero flexible para entender los cambios diarios de la política, mucho más en un país como Colombia. Criado en una familia tradicional aprendió que los valores construyen al ser humano, que los principios se defienden con verticalidad y los problemas se cortan de raíz.
Gracias a sus convicciones, y a que tiene claro para dónde va, Campuzano se ha posicionado como una de las figuras más importantes del Concejo de Medellín en su primer periodo (primer cargo de elección popular), gracias a un discurso firme, coherente y de fácil comprensión para todos. Hoy lidera los debates más importantes en seguridad, tema neurálgico de la capital antioqueña, y defiende, por citar un ejemplo claro, el patrimonio público oponiéndose en su momento a la fusión de UNE con Millicom y actualmente a la venta de Isagen.
Ganarse el respeto y la credibilidad de una ciudad como Medellín no es una tarea fácil y solo se logra, en el caso de aquellos elegidos a través del voto popular, trabajando con honestidad, pensando para hablar pero diciendo lo que se piensa, sin agachar la cabeza ante los ataques vulgares de quienes no tienen la capacidad de debatir con ideas, y visibilizando los problemas de la ciudad, pero dando un paso más allá, proponiendo soluciones viables.
Una ciudad como Medellín, la segunda en importancia del país, requiere liderazgo en sus gobernantes y que afronten los problemas con determinación. La ciudad necesita mandatarios que no conozcan el significado de la palabra claudicar, que no les tiemble la mano para hacer cumplir la Ley y que, como se dice en Antioquia, “las tenga de plomo” para tomar decisiones, que en ocasiones podrán ser impopulares pero a la larga traerán un beneficio para todos los ciudadanos.
Y eso lo representa Campuzano. Sin importar que el número de amenazas en su contra se hayan multiplicado por 100 en los últimos meses, producto de su firme y contundente discurso en contra de la criminalidad en Medellín, y todo el país, continúa firme en sus propósitos trabajando por una mejor ciudad para todos.
Juan Felipe Campuzano quiere transformar, cambiar, evolucionar, convertir y mejorar la calidad de vida de Medellín y hacer que nuestros hijos tengan un futuro desde ya.”Si nos unimos, si potenciamos el talento, si tenemos ganas, estoy seguro, que podemos dar más”.
Medellín necesita un líder y ya lo tiene, se llama Juan Felipe Campuzano.

@DiegoMorita

jueves, 14 de agosto de 2014

Show ministerial

Por DIEGO MORA | Publicado el  13 de agosto de 2014 http://www.elcolombiano.com/


Envía un mensaje de texto con la palabra Ministro (espacio) y el nombre de tu favorito y elige a las personas que harán parte del gabinete del presidente Juan Manuel Santos. No aplican condiciones ni restricciones (puede votar si es de derecha, izquierda o Germán Vargas Lleras). Vigilado por la Superintendencia de Unidad Nacional.

Y es que en eso se convirtió la conformación del gabinete para el segundo periodo de Santos, en un reality show, un espectáculo lleno de conjeturas y remiendos en el que se movieron la piezas de un lado a otro y se reacomodaron buscando quedar bien con todos (la especialidad del Presidente) los que contribuyeron de una u otra manera con la reelección y hasta para los que no (o si no vean al vicepresidente y todo lo que logró).

No voy a entrar a cuestionar la calidad de los nombres, que hoy integran el gobierno desde los diferentes ministerios (a excepción de Luis Eduardo Garzón, lo dejo para el final), pero sí me extraña que Santos hable de un gabinete de y para las regiones, y aunque 11 de los 16 ministros no sean de Bogotá, al ver las figuras nombradas se percibe que seguirá siendo un gobierno centralista. Uno de los muchos errores cometidos por Santos es su poco contacto y diálogo con otras zonas del país diferentes a la capital, y la elección de este nuevo gabinete pareciera indicar que vamos por el mismo camino, situación nada atractiva, pues los colombianos esperamos que ahora sí se vean los avances de los que tanto se habla, pero que no son palpables. Difícil que se cumpla con esta composición ministerial.

Por otro lado, este nuevo gabinete ratifica lo que es la política en Colombia, nada más que un juego de intereses de unos pocos a los que solo les importa su beneficio personal. Está claro que un presidente debe gobernar con sus amigos, ¿pero cuántos de los recién nombrados ministros no son más que nombres impuestos que se deben aceptar para pagar los favores recibidos? ¿Acaso les importó a quienes diseñaron el gabinete que esos nombres tuvieran las capacidades para afrontar los retos que tiene el país? Con seguridad no, porque aquí lo primordial es tener el poder, sea cual sea, y beneficiarse de él. Triste, pero esa es nuestra realidad, no es de ahora ni de Santos, es de siempre y hace parte de nuestra historia.

El gabinete está nombrado, el segundo periodo de Juan Manuel Santos ha empezado, el proceso en La Habana continúa (aunque sigamos sin saber en qué va ni para dónde) y el país espera y necesita salir adelante. Queremos superar nuestros problemas, vivir en un lugar mejor, próspero y en el que todos tengamos cabida. Desear que a este gobierno le vaya mal es un despropósito, debemos, con las diferencias que tenemos, esperar que todo le salga bien, pues con seguridad eso redundará en nuestro beneficio.

Por último: con algo de cinismo Luis Eduardo Garzón dijo alguna vez que estaba calentando silla en un cargo que Santos se inventó para él. Estuvo más de dos años recibiendo salario y no hizo nada. Hoy, es el Ministro de Trabajo, algo que solo es posible en el país del realismo mágico. Dios nos proteja.


@DiegoMorita

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viernes, 8 de agosto de 2014

Verdad, justicia, ¿paz?

Por DIEGO MORA | Publicado el  06 de agosto de 2014 http://www.elcolombiano.com/


¿Qué queremos los colombianos que resulte después del proceso que adelanta el gobierno Santos con las Farc? ¿Cuál queremos que sea el compromiso de un grupo terrorista que nos ha hecho daño por más de 50 años? ¿Estamos preparados como sociedad para perdonar y reconciliarnos?

Tres preguntas, pueden ser miles, que salen a luz cada vez que nos anuncian algo desde La Habana, desde la Casa de Nariño o cuando vemos en las noticias que fueron asesinados uno, dos, diez soldados, una niña de dos años o miles de litros de petróleo derramados, por orden de guerrilleros, a un río.

Las declaraciones de los voceros de las Farc son desalentadoras. A aquellas palabras de que las víctimas son ellos se le suman ahora las de no arrepentirse de nada. Fuera de eso, sabemos que no es su intención entregar las armas ni pagar un minuto de cárcel por sus crímenes, por lo cual cada día que pasa, el camino transitado es más angosto y oscuro para el resto de los colombianos.

Sin duda, Colombia quiere verdad. No es justo que después de tantos años, tantos crímenes, tanta sangre y lágrimas derramadas, se llegue a un acuerdo en el que la verdad no sea protagonista. No es posible pensar que una firma haga olvidar el sufrimiento a millones de familias. Colombia merece la verdad, es el primer paso para el perdón.

Pero el país también quiere justicia. No podemos permitir que haya impunidad, no lo soportaríamos. Está bien que se busquen mecanismos de justicia transicional para que las penas sean bajas, pero renunciar a que los máximos violadores de derechos humanos en Colombia, uno de los más grandes carteles del narcotráfico en el mundo y el grupo terrorista más antiguo del planeta, pase a la vida civil como si nada, es inadmisible y una afrenta para un país cansado de tanta barbarie.

Y la paz, qué es la paz. Muchos creen, porque eso les ha hecho creer el Gobierno, que la tranquilidad llegará cuando se desmovilicen los cabecillas de las Farc, y eso está muy alejado de la realidad. Quizás si sucede, si hasta el último guerrillero se desarma, si dejan de traficar drogas, secuestrar y extorsionar, los colombianos pasemos a un nuevo estado y nos olvidemos de un gran problema y del mayor generador de zozobra en el país, pero aun así faltaría un largo proceso con el Eln y combatir a las bacrim (solo en Medellín los integrantes de los combos que controlan el crimen suman 13 mil, algo así como las dos guerrillas concentradas solo en la capital antioqueña), la delincuencia común y miles de delitos más que se cometen en el país. Falta mucho, mucho camino por recorrer.

Por último: ¿Estamos preparados como sociedad para perdonar y reconciliarnos? la respuesta la tiene cada uno y ojalá la respondamos sin pensar en las Farc o el Eln, ojalá la respondamos mirando a los ojos a nuestros hijos y pensando en el país que estamos (de)construyendo.


@DiegoMorita

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