jueves, 29 de mayo de 2014

Abstencionismo

Por DIEGO MORA | Publicado el 28 de mayo de 2014 El Colombiano


Tristeza. Decepción. Dolor de país. Rabia. Impotencia. Desespero. Desconsuelo. Desilusión. Desesperanza. Sorpresa. Molestia. Cólera. Ira. Pena. Desconcierto. Confusión. Desazón. Disgusto. Preocupación y mil veces vergüenza es lo que siento, y sé que millones de colombianos también, al ver el porcentaje de abstención en las elecciones presidenciales del pasado domingo.

Es increíble que el 60 % de los colombianos habilitados para votar no lo haya hecho, un nivel absurdo para una democracia como la nuestra. Hoy Colombia es una mayoría del 40 %. ¿Qué tal si algún candidato hubiera alcanzado la mitad más uno de los votos? La respuesta, mejor ni pensarla porque es ridícula.

¿Por qué no salió la gente a votar? La respuesta más lógica es la falta de cultura política, evidente, que tenemos los colombianos. Otras voces hablan de la pereza que produce un domingo. Los más analistas aseguran que falló la logística de las campañas (sobre todo la reeleccionista) en lugares en los cuales es indispensable ponerles transporte, refrigerio y uno que otro incentivo económico a los ciudadanos para que ejerzan su derecho libre y voluntario al voto.

Pero no tenemos que irnos muy lejos ni pensar en respuestas muy elaboradas porque la verdad más cercana a la realidad, es que somos un país lleno de ciudadanos inconformes que prefieren expresar su apatía política quedándose en la casa y no acudiendo a las urnas. ¿Qué tal si ese 60 % que no votó, lo hubiera hecho en blanco como expresión de rechazo y protesta? El panorama sería muy distinto, empezando porque hubieran quedado eliminados todos los candidatos que se presentaron a la primera vuelta. (Me disculpan la suposición anterior, pero creo que es más fácil rechazar algo tomando decisiones al respecto que simplemente no hacer nada).

¿Qué hacer para generar participación ciudadana, para que votar sea una cultura y se entienda tanto como un derecho y un deber? Sí claro, lo primero es pedagogía. Lograr que la gente entienda que desde la Patria Boba (por algo será) por allá en 1810, tiene el poder de elegir el destino del país. Segundo, generar una cultura democrática. Incentivar el voto masivo como apoyo o protesta a los candidatos que se presentan a las diferentes elecciones.

Pero mientras buscamos estos mecanismos, ha llegado la hora de dar el debate sobre el voto obligatorio. No podemos seguir con miedo a exigirle a los ciudadanos cumplir sus deberes, mucho más si de ese cumplimiento depende el fortalecimiento de la democracia.

Por último: ojalá que para la segunda vuelta disminuya esta absurda abstención y quien resulte elegido lo haga por el favor de la mayoría, así no quedará espacio para ninguna duda.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/A/abstencionismo/abstencionismo.asp

lunes, 26 de mayo de 2014

Los Smartphones

Tengo un Iphone 5s. Antes tuve un Iphone 5 y antes un 4. Previamente a entrar al mundo Apple tuve un Blackberry Torch y antes de ese, el que fuera mi primer teléfono inteligente: un Blackberry 8320. De eso ya han pasado 4 años.

Queda claro que me gustan estos teléfonos. Sirven para estar conectado todo el tiempo, revisar el correo electrónico, Twitter, Facebook, Instagram, Whatsapp, tomar fotos y claro, para hacer y recibir una que otra llamada, sobre todo cuando se acerca la fecha de corte y uno se da cuenta de que le quedan muchos minutos del plan, porque, hoy, es más fácil escribir un chat que marcar y hablar.

Gracias a estos aparatos se han logrado tomar fotos y videos que sirven para hacer denuncias, para reportar accidentes, el tráfico pesado, etc. Son multipropósito.

¿Pero qué tanto abusamos de estos aparatos dejando de lado la lógica actuación humana ante un suceso inesperado? Hoy escribo esto porque casualmente vi dos videos que me causaron impacto y me pusieron a pensar en el tema. El primero fue el del bus incendiándose en Fundación – Magdalena y en el que trágicamente perdieron la vida, hasta el momento, 33 niños y 28 más están heridos. El segundo video fue grabado en Sabaneta – Antioquia y muestra la agresión a la que fue sometido un hombre mayor por dos empleados de un restaurante.

¿Qué tienen en común los dos videos? Fueron grabados con celulares que ahora es muy fácil adquirir y no son exclusivos de ningún estrato alto, como al principio cuando llegaron al país y sus precios estaban orientados al señor Ardila Lule y al señor Sarmiento Angulo. Ok, exagero un poco.

¿Qué pasaría si en vez de grabar un video del bus incendiándose o de la agresión a esta persona mayor, el dueño del teléfono inteligente (creo que lo de inteligente se debe a que embrutece un poco a su poseedor) busca la manera de ayudar a que los niños salgan del bus en llamas o socorre al señor agredido?

Sí, sé que vivimos con miedo, no sabemos qué pueda pasar en un caso como el del bus incinerándose, tal vez estalle y resultemos heridos. O sí ayudamos al señor puede que los agresores la emprendan con nosotros y nos ganemos un problema que no es nuestro.

Lo mismo pasa cuando alguien capta un atraco o una violación de la Ley, la mayoría no interviene porque nos da miedo que ese ladrón esté armado y nos pueda herir o asesinar. Sé y reconozco que pensamos primero en nosotros, segundo en nosotros y tercero, también en nosotros.

¿Pero qué haríamos si no tuviéramos ese celular inteligente? Imposible suponer, pero quizás, antes de huir, de alejarnos del peligro, buscaríamos la manera de ayudar, de hacer algo. Por cierto, por qué en vez de grabar o tomar una foto, no utilizamos el teléfono para llamar a la policía o a los bomberos?

Inmediatez, exposición, reconocimiento. Quizás sea eso lo que busca una persona cuando elige grabar un video o tomar una foto con su teléfono. Ya sabemos que los noticieros tienen secciones en las que replican estas piezas de “periodismo ciudadano” y que son muy válidas, de alguna manera esto también es responsabilidad, pero ojalá que eso no impida ayudar primero y después pensar en el Cazanoticias o en el Ojo Ciudadano. Supongo que también existen los que piensan que dejando evidencia audiovisual de un evento importante podrán contribuir con una posterior investigación o algo por el estilo. Supongo…

Los smartphones hacen parte de nuestra vida, es difícil vivir sin ellos después de que te han atrapado, sin embargo no debemos perder el foco y entender que antes que camarógrafos somos personas con una responsabilidad innata de ayudar al prójimo, es nuestra elección hacerlo o no, ojalá que siempre, siempre, optemos por el bien común y no por el propio.

@DiegoMorita

PS: si alguien quiere ver los videos a los que me refiero, puede hacer una sencilla búsqueda en Google y fácilmente los encontrará.

jueves, 22 de mayo de 2014

Columna reflexiva

Por DIEGO MORA | Publicado el 21 de mayo de 2014 El Colombiano


Mi columna de hoy tenía como título "Elecciones". La escribí con el corazón, con pasión por lo que siento. La leí y releí mil veces y estaba lista para enviársela al editor, pero algo me atajó, así que abrí un nuevo documento y empecé lo que están leyendo.

Confieso que estoy cansado de la situación actual por la que atraviesa la política colombiana y en especial la campaña presidencial. Siento el alma arrugada y triste por ser testigo de semejante polarización, del nivel tan bajo que se le ha dado al debate, de las prácticas de unos y otros por conseguir el poder o mantenerse en él, del fanatismo de los seguidores de x o y ideología y de que aquellos que nos atrevemos a pensar diferente seamos estigmatizados y señalados.

Las 10, 50 o 1.000 personas que han leído mi "Re-creo" estos 27 meses, conocen mi posición política y mi tendencia. Nunca la he escondido ni lo haré, soy claro al expresar lo que siento y en defender aquello en lo que creo. Mi opinión va de la mano de mis principios, jamás se ha desconectado ni se ha vendido. Responde a unas creencias que a través de los años se han ido transformando y consolidando buscando lo mejor y contribuir en la construcción de un mejor país.

Esta campaña electoral no me gusta. Me huele maluco, a oportunismo. Esperaba que fuera una contienda basada en ideas y en debates, no en ataques y denuncias. Pensé que sería emocionante como la de Congreso, en la que estábamos a la expectativa del quiebre en la historia que haría el expresidente Uribe con su candidatura. Pero no, los candidatos se desviaron. Uno porque bajaba estrepitosamente y otro porque necesitaba subir. Los cegó el poder y hoy Colombia paga las consecuencias.

¿A quién vamos a elegir? No sé y no quiero pensar en eso. Ya las encuestas hablaron y hoy hablan las denuncias. Eso sí, tenemos presente que nos faltan explicaciones por unos millones de dólares y por unas reuniones con un experto en seguridad informática. El gran problema es que nadie se acuerda de lo importante, de las propuestas y de cómo el próximo presidente nos está prometiendo cambiar el país. Sí, a eso llegamos, lo urgente desplazó a lo trascendente y parece que el elegido será el que tenga a cuestas el escándalo menos grave.

Por último: Colombia no merece lo que actualmente le está pasando, políticamente hablando. Aunque quizá, si miramos atrás, nos demos cuenta de que precisamente eso es lo que merecemos. Depende de cada uno de sus votos cambiar el presente al que nos enfrentamos.

PS: la columna "Elecciones" la pueden leer en http://www.en500palabras.com/2014/05/elecciones.html


@DiegoMorita

miércoles, 21 de mayo de 2014

Elecciones

Está claro, Juan Manuel Santos se reelegirá como Presidente de Colombia o será vencido por Óscar Iván Zuluaga. Son ellos los candidatos que puntean las encuestas y aunque en ninguna de ellas creo, debo aceptar que siempre han acertado en la tendencia electoral de los colombianos.

¿Merece el país ser gobernado por uno de ellos?

No me voy a meter en sus hojas de vida, no es un secreto para nadie que los dos la tiene bien larga (la HV) y bien respaldada. Su vida pública es brillante y en el sector privado han triunfado. No puedo negar, así Santos no me guste para nada, que su carrera ha sido excepcional al igual que la de Zuluaga. Este último podría ser un gran presidente, tiene opción de ganar. Santos pudo ser el mejor, pero perdió la oportunidad, aunque quizás quiera reelegirse para intentar recomponer el camino y logrando su anhelada paz, obtener ese lugar en la historia que tanto lo desvela.

El país está polarizado. Se han dividido los seguidores de uno y de otro. Los ataques van y vienen, las denuncias vuelan por los medios, estamos llenos de incertidumbres, no hay certezas.

¿Merece el país ser gobernado por uno de ellos?

Precisamente las innumerables dudas son las que me motivan a hacer la pregunta anterior. Las dos campañas se encuentran inmersas en mantos de duda. Santos soporta la denuncia de los supuestos 12 millones de dólares que habría recibido JJ Rendón de los “Comba”, además de otros 2 millones para cuadrar caja de la campaña en 2010 (denuncia del expresidente Uribe de la cual estamos pendientes y queremos conocer las pruebas que la sustentan). Zuluaga está sorteando, no de la mejor manera, el escándalo por el supuesto hacker.

Sí, el panorama es desalentador, triste y absolutamente peligroso para el país. Cualquiera que resulte elegido, llegará al poder mientras el perdedor le saca en cara las preguntas sin respuesta. Además, Sergio Araujo que hace parte del comité político del Centro Democrático expresó que ante las dudas, aun no resueltas, de las pasadas elecciones al Congreso y las irregularidades denunciadas de la Registraduría, el resultado de las presidenciales, en caso de que el ganador sea Santos, es posible que no lo reconozcan. (http://www.wradio.com.co/escucha/archivo_de_audio/sergio-araujo-del-centro-democratico-dice-que-el-video-de-zuluaga-y-kacker-es-un-montaje/20140519/oir/2231118.aspx a partir del minuto 30:20).

¿Regresaremos a la época de Samper en la que el Presidente se dedicó a defenderse? Esperemos que no…

Pero nos quedan cuatro días para salir a votar y con seguridad no conoceremos la verdad sobre las denuncias ¿qué hacer entonces? Lo repito: votar a conciencia. No por el que va a ganar o en contra de, ni por el que le dicen, sino a conciencia, con el corazón.

Por último: mi voto el domingo será en blanco, opción tan válida como cualquiera de las otras cinco que ofrecerá el tarjetón, pero la única que me ofrece la tranquilidad de haber elegido gracias a mis principios.


PS: las campañas se acusan unas a otras de “guerra sucia”, tiendo a pensar que tal guerra no existe y que lo que sucede responde a nuestra naturaleza. 

@DiegoMorita

lunes, 19 de mayo de 2014

Sobre Zuluaga y el hacker

Sobre el video en el que se ve a Óscar Iván Zuluaga con el supuesto hacker Andrés Sepúlveda y después de verlo varias veces me permito hacer los siguientes comentarios:

1. Lo que en el video dicen sus protagonistas para mí no es un delito, a excepción de lo expresado por Sepúlveda sobre que tiene acceso a información de los aviones Awacs de los Estados Unidos, lo cual, de ser cierto (aunque es poco probable), sí sería una actividad ilegal.

2. Zuluaga cometió un error y le mintió al país al decir inicialmente que no se había reunido con Sepúlveda y luego, después de revisar la agenda, que había ido a su oficina solo a saludar. Está claro que la reunión que se dio no fue un simple “visitica”. Ha debido, desde el principio, hablar con claridad y asumir, con la verdad, las consecuencias que se generaran.

3. No creo que el caso del hacker sea producto de una infiltración orquestada por JJ Rendón y Juan Manuel Santos. Creo que inicialmente Sepúlveda fue contratado para lo que la campaña ha asegurado (manejo de redes sociales y seguridad de los correos electrónicos), pero con el paso de los días y ante la información que este recolectaba, y que seguro les ofrecía como un plus adicional a su trabajo, pudieron pensar que les serviría para algo más y que les ayudaría políticamente para la contienda electoral. No le encuentro otra explicación al hecho de que Zuluaga no se levantara de la silla y abandonara la reunión al escuchar que Sepúlveda le hablaba de información de inteligencia militar.

4. Colombia merece conocer la verdad verdadera, pero ante la falta de neutralidad mostrada por el Fiscal Eduardo Montealegre, comparto la propuesta de el exvicepresidente Francisco Santos de crear una comisión de la verdad que le cuente al país lo que realmente pasó, no solo con el caso de Sepúlveda, también con los supuestos 12 millones de dólares entregados por Comba a JJ Rendón y la supuesta entrada de 2 millones de dólares a la campaña de Santos en 2010 y que habrían sido utilizados para cuadrar caja; denuncia realizada por el expresidente Uribe pero que no ha sido ampliada porque él asegura que no tiene garantías en la Fiscalía y que le entregará la información que tiene a la Procuraduría. Diligencia programada para el 4 de junio.

5. El país no merece que el próximo mandatario elegido o reelegido llegue a la Casa de Nariño con mantos de duda.

6. No sé si jurídicamente sea posible, pero las elecciones programadas para el 25 de mayo deberían ser suspendidas, pues los dos candidatos más opcionados para ganar son precisamente los que hoy se encuentran involucrados en  escándalos y Colombia, esa situación, no debe ni puede permitirla.

7. La campaña de Zuluaga ha dicho que el video es un montaje pero no han explicado porqué lo dicen. Si tienen pruebas de esto deben, por el bien del país y de su candidatura, darlas a conocer.

8. No estoy en contra ni a favor de Zuluaga, solo estoy en contra de la mentira y a favor de la verdad.

@DiegoMorita


jueves, 15 de mayo de 2014

Una campaña, cero ideas

Por DIEGO MORA | Publicado el 07 de mayo de 2014 El Colombiano


Hace unos meses me enviaron un meme muy divertido que decía: "me voy de aquí, todos están locos. ¡Arre unicornio…". Al pensar en el tema para esta columna semanal lo recordé y me pareció perfecto para describir la sensación que tengo por estos días y que se agudiza con cada segundo que pasa y se acerca más el 25 de mayo, día de la elección presidencial.

¿Y por qué pienso que todos están locos? (no descarto que el loco sea yo). Es simple, porque no me había tocado semejante polarización en la que entró el país por cuenta de la campaña electoral. El fanatismo se puso de moda, los complots están al orden del día, ataque va y viene mientras el país sigue llorando, sigue sufriendo, sigue desangrándose.

He votado en cuatro ocasiones para elegir presidente de Colombia. En 1998 voté en blanco, estaba crudo políticamente y nadie me convenció. En 2002 y 2006 lo hice por Uribe, fueron dos campañas emocionantes, millones votamos para creer y lo logramos; y en 2010, votamos otra vez por Uribe que estaba representado en Santos. Elección poco impactante. Hoy, a 11 días de elegir nuevamente es posible que lo haga como hace 16 años, en blanco.

¿Por qué en blanco? Porque al analizar a cada uno de los candidatos, sin apasionamiento, no hay ninguno que me convenza. Además, cuando intentaron hacernos creer (algunos lo hacen) que elegiremos entre la guerra y la paz o entre la justicia y la impunidad, mi blindaje anti oportunistas se activó. Lo he repetido mil veces: no creo en el proceso en La Habana y no acepto que terroristas puedan llegar a cargos de elección popular, pero me niego a pensar que elegir a un candidato signifique asegurar más confrontación, como también me niego a aceptar que elegir a otro sea lograr la paz.

En esta campaña la paz se politizó, se prostituyó. El sueño eterno en Colombia es hoy un tema cualquiera que se manosea sin pudor y yo con eso no quiero comulgar.

¿Dónde quedaron las ideas? ¿Dónde están esos candidatos que levanten el fervor y la admiración en la plaza pública? No existen, porque las campañas se volvieron netamente mediáticas. Se hacen ruedas de prensa para anunciar que se va a mover una silla o para decir que no se tiene nada que decir. Las campañas están subestimando al elector.

Por último: Santos vs Uribe – Uribe vs Santos, una confrontación válida y necesaria para la democracia (jamás habíamos tenido una oposición real en Colombia) pero que está llegando a niveles peligrosos en los cuales no habrá ganador, solo perdedor: Colombia.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/U/una_campana_cero_ideas/una_campana_cero_ideas.asp

jueves, 8 de mayo de 2014

Guerra o paz

Por DIEGO MORA | Publicado el 07 de mayo de 2014 El Colombiano


Comete un grave error el presidente Juan Manuel Santos al dividir el país, en la actual campaña electoral, entre quienes le apuestan a la paz y los que, según él, prefieren la guerra. Una estrategia bastante caótica, aunque suene paradójico, al señalar por un lado a quienes se la jugaron con él por el proceso en La Habana; y por otra parte, a una gran mayoría del país, que no cree y ve con recelo lo que está pasando con una "negociación" de la que poco se sabe, mientras es testigo de primera mano de los abusos diarios de las Farc.

Santos le apostó sus cartas a la paz (aunque ese concepto no sea del todo aplicable por firmar algo con las Farc) y tiene que mantener su juego. No puede dar reversa, aunque quisiera, porque no va a reconocer que se equivocó mirando a Colombia a los ojos. Pero eso no le otorga el derecho a sentenciar que o se es blanco, por apoyarlo, o negro por criticarlo, porque nadie está en contra de la paz, pero sí somos muchos los que estamos en desacuerdo en el cómo conseguirla.

Colombia no soporta más divisiones. La paz, ese anhelo de las viejas, medias y nuevas generaciones no debería ser una bandera de campaña. Es una movida sucia porque juega con los sueños que tenemos de vivir en un país distinto. Pedir que votemos por la paz es demagogia y genera una confrontación entre quienes creen en lo que pasa en Cuba y entre quienes dudan de la voluntad de las Farc. Aquel que nos pide unirnos en torno a un objetivo, es el primero que nos aleja cuando condiciona nuestras posiciones.

La guerra solo le conviene a las Farc y por eso no renuncian a hacerla. En año y medio de "negociaciones" han arremetido brutalmente contra el país. ¿Cuántos policías y militares asesinados? ¿Cuántos civiles heridos por minas antipersonal? ¿Cuántos niños reclutados? Si eso es voluntad de paz, no quiero ni pensar en su voluntad de guerra. Su ventaja competitiva es el terror e infortunadamente Juan Manuel Santos permitió que llegáramos a este punto, de frente por su proceso y defendiéndolo a capa y espada, aunque quizás sin detenerse a pensar en el costo.

Por último: no podemos seguir dividiendo el país entre amigos y enemigos de la paz. No, todos somos colombianos y tenemos que aprender a convivir con nuestras diferencias. Eso sí, no olvidemos que en ese tema lo único que nos sirve es una solución duradera y no un papel firmado, por cumplir, que endeble en su contenido en cualquier momento se rompa.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/G/guerra_o_paz/guerra_o_paz.asp

martes, 6 de mayo de 2014

Los candidatos opinan (7)

Esta séptima entrega nos presenta una buena pregunta ¿Cómo superar la crisis de la salud?, un tema importante dentro de la agenda de los candidatos, lástima que las respuestas, en su mayoría, no sean las que uno esperaría. Aunque les daré a todos el beneficio de la duda, teniendo en cuenta el formato y que deben tratar de contestar de manera corta.

Las respuestas suman un minuto y 50 segundos discriminados así:

López: 14 segundos
Ramírez: 17 segundos
Santos: 30 segundos
Peñalosa: 38 segundos
Zuluaga: 11 segundos

Veamos las respuestas tomadas de http://www.noticiasrcn.com/

La candidata presidencial por el Polo Democrático Alternativo, Clara López, dijo que "Colombia necesita un nuevo sistema de salud, que la trate como derecho, que saque el ánimo de lucro y que garantice su acceso universal, no por afiliación sino por servicio a todos y todas las colombianas".
Por otro lado, la candidata por el conservatismo, Marta Lucía Ramírez, aseguró que "la salud no es un negocio, es un derecho que tienen todos los colombianos. Promover mucho más un sistema contributivo y evitar esta pauperización de los médicos y el personal de salud en Colombia. El deterioro del ingreso del personal de la salud es totalmente inaceptable".
El candidato-presidente, Juan Manuel Santos, dijo que "la cobertura aumentó en 2.8 millones de colombianos y subió de 86 a 97 por ciento, que es cobertura universal. Eliminamos esa antipática diferencia entre pacientes de primera clase y pacientes de segunda clase, y ahora debemos enfocarnos en salud preventiva, en tener más especialistas, en mejor atención y citas más rápidas para los usuarios y cero abusos y corrupción".
"En una democracia, todos los ciudadanos sin importar su nivel de ingreso debe tener acceso a una excelente atención en salud. No podemos permitir que los ciudadanos tengan que levantarse a las 3:00 de la mañana para hacer filas y que los atiendan en urgencias, o esperar semanas para que les den citas o un tratamiento. La reforma tiene que consistir en que las entidades que sustituyan a las EPS no tengan ingresos que dependan del número de afiliados sino de la calidad del servicio que presten. En salud, la primera vacuna que necesitamos es la vacuna contra la politiquería para que haya una buena gerencia y una buena atención en salud", precisó por su parte el candidato presidencial por La Alianza Verde, Enrique Peñalosa. 
Finalmente, el candidato presidencial por el Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, dijo que "con audacia y voluntad política podemos mejorar la salud y entender que el centro del sistema de salud es el paciente y su relación con el médico, con el profesional de la salud".
Digamos que es tan complejo el problema actual de la salud en Colombia, que los candidatos se salen por la fácil: hablar de que no es un negocio, que hay que mejorar la atención y combatir la corrupción. Claro, hay que ser puntuales y decir lo sencillo. Pero en esta oportunidad la mejor respuesta es la de Peñalosa ¿por qué? Porque dice lo que los colombianos necesitamos oír, se mete en nuestro pellejo, genera emociones, se conecta.

Claro está, cada uno puede analizar las respuestas y decidir cuál le gusta más, porque precisamente ese es el objetivo de este ejercicio.


Quedo atento a sus comentarios y gracias a todos lo que reportan sintonía.


@DiegoMorita

domingo, 4 de mayo de 2014

Si Pacho Santos hubiera sido...

No hay duda, la campaña actual a la presidencia de Colombia es insípida y lenta. Parece que todos los movimientos de los candidatos están fríamente calculados (por lo general así es en campaña, pero en este caso se pasaron), ninguno se sale del libreto, son mecánicos. Parecen robotizados.

No quiero llorar sobre la leche derramada, ya lo hice mucho el 26 de octubre de 2013 cuando de manera increíble Pacho Santos perdió la convención del Centro Democrático. Ya todos saben qué pasó e incluso cómo, así que regresar por ese camino es innecesario además de estúpido, pues sé que me ganaré más de un enemigo y yo no estoy en esta vida para generar odios. Lo que quiero simplemente es salirme del contexto actual, que me tiene aburrido y a unos cuantos millones de colombianos más, darme un respiro y pensar en qué sería si…, porque recuerden que soñar, aun, no cuesta nada.

Empiezo por refrescarle la memoria a quien lea estas líneas. El 25 de octubre de 2013 (día uno de la convención de CD) se dio a conocer una encuesta de Cifras y Conceptos en la cual Pacho Santos ya le ganaba, por un punto, a Juan Manuel Santos en intención de voto. Ojo, faltando siete meses para la primera vuelta, Pachito (como le dicen algunos por cariño y otros para burlarse) ya superaba al Presidente en ejercicio. En ese momento, el exvicepresidente entre 2002 y 2010, los dos períodos de Álvaro Uribe Vélez, solo era un precandidato que recorría el país hablando con los colombianos y sembrándoles la semilla de que era una buena opción para manejar los hilos, a punto de reventarse, de este país.

Pacho ya había tenido que soportar ataques. Juan Manuel Santos lo había acusado de tener sida en el alma y hasta de modo irónico dijo: “imagínese usted este país gobernado por Pacho Santos”. Y las agresiones no venían solo de afuera. Al interior del movimiento que apenas se formaba, buscaban miles de excusas para sustentar que no era un candidato idóneo, que era una burla, un chiste. Pero no olviden, ya ganaba por un punto y aun ni empezaba su campaña.

La actualidad con Pacho Santos de candidato sería otra cosa. Veríamos acción, movimiento, picante, diversión. Él no es una burla, ni un chiste. Tiene un gran sentido del humor y su desparpajo le otorga características que jamás hemos visto en un candidato. Pero eso no significa que sea frívolo, por el contrario más responsabilidad asume quien deja la formalidad de lado y encuentra otro modo de conectarse con la gente. Pacho Santos entiende a Colombia y tenía claro lo que había que hacer para ser mejores. No se las sabía, y no se las sabe, todas y nadie espera eso de él ni de ningún político, eso sí, tiene una capacidad inmensa de estudio y entiende con mucha facilidad.

Si Pacho hubiera sido candidato, creo que Juan Manuel no se hubiera lanzado a buscar la reelección por puro y físico miedo de perder contra él. Le hubiera dejado la tarea de vencerlo, si podía, a Germán Vargas Lleras.

Si Pacho hubiera sido candidato, no tendría que haber perdido meses de campaña haciéndose conocer, como le ha tocado a Óscar Iván Zuluaga de la mano de Uribe. Él, simplemente recorrería el país posicionando sus propuestas y con seguridad ese punto de ventaja de octubre hoy sería más largo.

En fin, hoy con Pacho Santos como candidato estaríamos ante escenarios más claros en la campaña, su partido tendría una opción más real de llegar a la Casa de Nariño y el país podría estar más interesado en lo que está pasando.

Claro está, los ataques serían el doble o el triple de lo que hoy vemos. Sería recurrente sacarle en cara su propuesta de los choques eléctricos para controlar disturbios. Propuesta que este país, feliz con su doble moral, no entendió. Precisamente al escribir esto, veo en las noticias que policías que intentaban controlar algunos brotes de violencia en Suaza - Huila, fueron atacados con ácido, mientras ellos simplemente lanzaban sus gases lacrimógenos. ¿Qué tan diferente sería si se pudieran generar esas pequeñas descargas eléctricas a los manifestantes que pasan de la legitima protesta al vandalismo? Con seguridad la disuasión sería más efectiva.

Y le dirían que cómo pretende gerenciar un país sino fue capaz con RCN Radio. Y hablarían de la investigación que tiene en la fiscalía (abierta aun porque él renunció a que fuera archivada) por la supuesta conformación de un bloque de las autodefensas en Bogotá, acusación que genera risa, pero que igual se ha investigado y por supuesto nada han podido comprobar, porque no hay nada que comprobar. Y bueno, lo criticarían por todo. Por oligarca, por Santos, por bajito, por ser hincha de Santa Fe, por una columna que escribió, por su Twitter y por lo que no tiene nombre. Pero no hay duda, la campaña actual no sería insípida ni lenta. Los movimientos de los candidatos tendrían que ser más ágiles, los libretos serían una ayuda pero no la herramienta principal; porque de lo contrario Pacho, Pachito, les pasaría a todos por delante como volador sin palo y cuando menos lo pensaran, él ya estaría cumpliendo con su primera promesa al posesionarse como Presidente de Colombia: pasar la primera noche haciendo guardia en el meridiano 82.

Que distinto sería si Pacho Santos hubiera sido...


@DiegoMorita

sábado, 3 de mayo de 2014

Los candidatos opinan (6)

La sexta entrega de esta buena idea que tuvo Noticias RCN de hacerle preguntas puntuales a los candidatos a la presidencia, digamos que no nos ofrece algo relevante para alimentar el debate. ¿Cuál es su mayor frustración? es el interrogante, veamos las respuestas tomadas de http://www.noticiasrcn.com/

La candidata presidencial por el Polo Democrático Alternativo, Clara López, dijo que su mayor frustración es no haber tenido tiempo de compartir más con su padre. "Y que mi padre se haya muerto antes de verme como candidata presidencial", aseguró.
Marta Lucía Ramírez, candidata a la Presidencia por el partido Conservador, aseguró que su mayor frustración "es saber que todavía hay tantos soldados discapacitados que no tienen un sueño, que no tienen una ilusión, que no tienen una esperanza porque tenemos un país que se conmueve pero la solidaridad dura poquito, dura a veces el titular de una noticia".
"Mi mayor frustración es ver todavía tanto odio, tanto rencor en los ojos y en las palabras de los enemigos de la paz, de los que no quieren la reconciliación de Colombia", aseguró el candidato-presidente, Juan Manuel Santos.
A su turno, el candidato presidencial por La Alianza Verde, Enrique Peñalosa, aseguró "que Bogotá no haya continuado construyéndose sobre ese modelo de ciudad ejemplar que dejamos andando con Antanas Mockus. A nivel personal, a mí me hubiera encantado aprender a pilotear un avión".
Por último, Óscar Iván Zuluaga, candidato presidencial por el Centro Democrático, dijo que "mi mayor frustración es no haber pagado el servicio militar cuando joven. Siempre lo quise y no se me permitió porque tenía problemas en los ojos".
¿Qué podemos concluir? Básicamente, dos candidatos, Ramírez y Santos, orientaron su respuesta a un tema netamente político, no desaprovechan oportunidad para vender su ideología. Peñalosa se fue por el lado político pero al final remató con algo personal. Zuluaga respondió a modo personal, pero su respuesta se siente muy fría y mecánica. López, fue sincera y respondió desde el fondo del corazón. En mi opinión la mejor respuesta.

Señores candidatos, recuerden que la política es de emociones, generando conexión con los ciudadanos. Este ejercicio de Noticias RCN lo ven cinco millones de personas o más, a cuántas de ellas pueden ustedes atraer con una buena respuesta? Tengan esto presente para cada una de sus actividades de campaña, con seguridad sus estrategas ya se los han dicho.


Quedo atento a sus comentarios.



@DiegoMorita

jueves, 1 de mayo de 2014

Apatía

Por DIEGO MORA | Publicado el 30 de abril de 2014 El Colombiano


Es preocupante que un 11 % de los encuestados en una reciente medición electoral, responda no conocer al presidente de la República Juan Manuel Santos. Me sorprende el porcentaje más allá del personaje, le tocó a él, pero sería igual de alarmante si fuera Uribe, Pastrana o el mismísimo Samper.

¿Por qué? Porque se ratifica la falta de cultura política que tiene el país. De una encuesta de 1.200 personas que 132 digan no conocer a quien lleva, en este caso, tres años y medio gobernándolos es un absurdo.

La apatía política es peligrosa. Logra que los colombianos no le presten atención a lo que sucede cada cuatro años en materia electoral y opten por: votar por el que le dicen, votar por el que va a ganar o la peor de todas, no votar. Eso sí, sin dejar de lado esa abominable práctica de vender el voto al mejor postor. Miles de colombianos viven desprendidos (¿conformes?) de lo que pasa en política y solo reaccionan cuando se ven directamente afectados. ¡Grave error… porque la ciudadanía debe estar siempre activa, no solo cuando le conviene. 

La decepción (legítimamente adquirida) que ha generado la clase política en Colombia a través de la historia es infinita. Creerle cada cuatro años a un nuevo candidato a cualquier cargo de elección popular es un verdadero acto de fe. Como decía Lincoln: "Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo" y los colombianos ya no creen, no se dejan engatusar del político de turno. Pero una cosa es evitar el engaño y otra desentenderse de la realidad y darle la espalda a la democracia.

Apatía significa, según la RAE 1. Impasibilidad del ánimo. 2. Dejadez, indolencia, falta de vigor o energía. ¿Cómo podríamos definir mejor el sentimiento del país al acercarse una nueva elección? Aparte de escuchar las mismas propuestas siempre está presente la posibilidad de que aquel candidato salga igual de malo a sus predecesores y eso asusta, le quita fuerza al espíritu.

Pero no se debe desfallecer, tarde o temprano esto cambiará y no serán los políticos tradicionales los que logren algo, será el pueblo, hoy apático, el que consiga darle un rumbo nuevo al país. ¿Cuándo? El día que entienda que su rechazo no perjudica tanto al gobernante como a él mismo. En ese momento empezará una nueva etapa democrática en Colombia.

Por último: con seguridad todos los colombianos saben quién es el arquero de la selección, así mismo deberían saber quien los gobierna, porque el segundo también sale en televisión y mucho, mucho más que el primero.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/A/apatia/apatia.asp

Los candidatos opinan (5)

En esta quinta entrega, que regresa al cauce interesante, le preguntaron ¿Convocaría una constituyente para refrendar los acuerdos de paz? a Clara López, Martha Lucía Ramírez, Juan Manuel Santos, Enrique Peñalosa y Óscar Iván Zuluaga (los pongo en este orden por su puesto en el tarjetón, aunque el noticiero pasó sus respuestas así: Santos, Ramírez, López, Zuluaga y Peñalosa. No obstante es importante aclarar, que se ha venido rotando el orden de aparición y eso de alguna manera puede generar equilibrio en ese sentido.

Las respuestas suman, un minuto y once segundos discriminado así:

Santos: 25 segundos
Ramírez: 10 segundos
López: 16 segundos
Zuluaga: 6 segundos
Peñalosa: 14 segundos

Vemos que sigue existiendo mucha diferencia en los tiempos de respuesta, claro está que algunos candidatos, en este caso Santos, se extienden mucho y otros, como Zuluaga, son muy puntuales en lo que dicen.

Veamos las respuestas, tomadas textualmente de noticiasrcn.com

El candidato-presidente, Juan Manuel Santos, dijo que "no creemos que el medio más adecuado para refrendar los acuerdos (de paz) sea una constituyente. Eso lo hemos dicho. En La Habana no se está negociando el modelo de país ni nuestra democracia. En eso hemos sido contundentes y reiterativos. Lo que se acuerde deberá ser refrendado por los colombianos, porque los colombianos tendrán la última palabra".
Marta Lucía Ramírez, candidata a la Presidencia por el partido Conservador, aseguró que "una constituyente lo único que haría sería llevarnos a un total desorden institucional. No se necesita una constituyente, lo que necesitamos es consolidar las instituciones que hoy tenemos".
"Una vez se haya firmado el acuerdo de paz, la guerrilla se haya desmovilizado y dejado las armas y hecho el compromiso de no repetición, desde luego que me parece fundamental que participen en política y si hay una constituyente, que lleguen a ella", dijo por su parte Clara López, candidata por el Polo Democrático Alternativo. 
A su turno, el candidato por el Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, dijo que "no estoy de acuerdo que las Farc puedan ir a una constituyente, para eso es el Congreso, las instituciones. Colombia es una democracia".
Por último, el candidato presidencial por La Alianza Verde, Enrique Peñalosa, aseguró que "no veo ninguna razón por la cual una constituyente que se convoque vaya a tener una composición diferente a la que tiene el Congreso. De manera que me parece que para lograr ratificar los acuerdos sería más práctico utilizar el mecanismo de referendo".
En las entregas anteriores hemos analizado diferentes factores de los candidatos: vestuario, expresión corporal, escenario y la más importante, su respuesta. De aquí en adelante me concentraré solo en esta última (atendiendo la recomendación de algunas personas que en un sentido constructivo –sin que no falten los que me hayan dicho de qué me voy a morir- me han cuestionado sobre en qué baso mi análisis, de la expresión corporal por ejemplo, pues les parece muy subjetivo).

Les respondí a su gran mayoría, que lo hago poniéndome en una posición de ciudadano desprendido de cualquier afinidad política (solo para este ejercicio) y retomando elementos aprendido a través de los años en mi desarrollo profesional. Sin embargo, me parece valido no hacer esto muy largo y creo que al final lo que nos importa a todos, los que aun no hemos decidido si le daremos nuestro voto a uno de estos cinco candidatos o lo haremos en blanco, es lo que responden, sus ideas y propuestas, no como se paren, muevan las manos o si miran a la cámara.

¿Qué nos resulta de esta quinta pregunta?

Está muy claro: cuatro candidatos coinciden y van para un lado y una candidata va para el lado contrario (como sucede casi siempre con la izquierda en Colombia). La mayoría del país está de acuerdo en que no es necesaria una constituyente para “legalizar” lo que está pasando en La Habana teniendo en cuenta que la mayoría no está de acuerdo, al menos con la forma en que se está llevando a cabo ese proceso.

Para terminar esta entrega quiero plantear un interrogante:

¿Si un 11% de los encuestados en una reciente medición electoral respondió no saber quién es Juan Manuel Santos, cuántos tendrían capacidad de responder qué es un constituyente?

Es fundamental que los candidatos hagan su lenguaje digerible para todos los ciudadanos del país. He notado que sus discursos son muy técnicos. No hay duda, conocen el país y tienen idea de lo que hace falta y como lo conseguirían, pero siento que no están comunicando correctamente su mensaje.

Si los candidatos logran volver básico su mensaje, cualquier ciudadano podrá entenderlo y tomar más fácil su decisión.


Quedo atento a sus comentarios.


@DiegoMorita