lunes, 27 de enero de 2014

La misma mierda de siempre

Es lunes en la mañana. Se acabó el fin de semana, ese que aprovechamos para descansar de unos duros días de trabajo (Aníbal Gaviria no porque él no trabaja duro, no hace nada). Nos levantamos y nos preparamos para reanudar nuestras actividades. Prendemos la televisión o la radio para actualizarnos sobre lo que está pasando (maldita costumbre de muchos de querer estar siempre informados) y los acontecimientos nos aterrizan de tal manera, que en ese momento empezamos a odiar el día.

De lo primero que te enteras es que dos hinchas fueron asesinados en Medellín, precisamente el día en que empezó el campeonato de fútbol y se jugaba el denominado clásico antioqueño. Un hincha de Nacional fue apuñalado en un bus cuando se dirigía al estadio y uno de Medellín recibió unos disparos. Pensamos: la misma mierda de siempre, nada cambia. De nada sirven los pactos ni los controles de la policía, nos seguimos matando por una camiseta. ¿Hasta cuándo?

Luego, y como para que la ulcera se extienda, nos cuentan que un niño de 7 años murió en Bogotá a causa de una brutal golpiza que al parecer su propio padre le propinó. El tipo está libre, pues no hay denuncia en su contra, las autoridades investigarán. ¿Cuánto durará esa investigación? Ojalá menos que la del agente de la DEA. Pensamos: la misma mierda de siempre, nada cambia. De nada sirve endurecer las leyes, ni el discurso de que los niños son intocables. En cualquier momento alguien se siente con el derecho de cegar una vida, ese es el camino fácil. Si, los niños son el futuro pero no si les hacemos daño.

Se pone peor. Asonada en Sibaté – Cundinamarca es el siguiente titular. Policías acudieron a controlar una riña y fueron atacados con palos, piedras y arma blanca. Quienes participaban de los enfrentamientos rompieron vidrios de la estación de policía y un CAI móvil que estaba en el lugar. El saldo: nueve uniformados lesionados y cuatro detenidos. Pensamos: la misma mierda de siempre, nada cambia. De nada sirve la autoridad cuando su principio se ha violado. No hay respeto por el orden, cada cual cree poder hacer justicia por sí mismo y aquellos llamados a ejercer control son estigmatizados por cumplir su labor, basta solo con leer el fallo del Consejo de Estado con respecto a las estaciones de policía en las poblaciones. Una vergüenza, una completa y verdadera vergüenza.

Y luego se nos viene una seguidilla dantesca: alias la Gata y sus maromas para evadir a la justicia, una menor de 16 años asesinada en Medellín mientras iba camino al colegio (nos hacen la claridad de que su novio había sido asesinado 2 meses atrás), María Luisa Piraquive y su fecha de interrogatorio, una banda de mujeres que saquean carros en 15 segundos, cafeteros buscan fecha  para un nuevo paro, cinco soldados heridos en Tumaco – Nariño tras atentado con granada y así sigue un rato más hasta que por fin llega la hora de irnos.

Salimos de casa y toca olvidar esa barbarie que acabamos de presenciar, debemos ocuparnos de nuestras labores. En la noche volveremos y seguro nos actualizaremos nuevamente. Veremos las mismas noticias y lo nuevo del día. A la mañana siguiente, empezaremos de nuevo. Un círculo vicioso imposible de acabar a menos decidamos no ver más noticias, no escuchar radio ni leer prensa. Parece una decisión sencilla, pero acaso no es darle la espalda a la realidad? No sé, solo estoy pensando es voz alta.

Termino con esto: caigo en cuenta de una canción de Silvio Rodríguez, titulada Llover sobre mojado, que en su segunda estrofa dice:

Leo que hubo masacre y recompensa
que retocan la muerte, el egoísmo
reviso pues la fecha de la prensa
me pareció que ayer decía lo mismo
me entrego preocupado a la lectura
del diario acontecer de nuestra trama
y sé por la sección de la cultura
que el pasado conquista nueva fama
nueva fama.

Una coincidencia que indica claramente que esto fue, es y con seguridad, seguirá siendo lo mismo. Hoy no diré que es el momento de generar un cambio, de fomentar nuevos liderazgos, de elegir bien, ya eso lo he repetido mucho y la verdad no quiero caer en la misma mierda de siempre.


@DiegoMorita

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