jueves, 30 de enero de 2014

Prácticas políticas

Por DIEGO MORA | Publicado el 29 de enero de 2014 El Colombiano


Hace unos días lo dije: estas elecciones al Congreso de la República y luego a la Presidencia serían especiales y muy, muy emocionantes.

El expresidente, y hoy candidato al Senado, Álvaro Uribe Vélez, que encabeza una lista cerrada, sacará la mayor votación jamás registrada al Congreso. No quiero sonar desfasado ni triunfalista, pero me atrevo a asegurar que el Centro Democrático ya tiene asegurados 20 senadores, una cifra nada despreciable, y además justa con la popularidad, éxitos y agradecimiento que le tienen los colombianos a Uribe.

Este panorama tiene asustados a sus rivales. Al partido de la U y Liberal en mayor medida, y claro está, al Conservador, aunque a mi modo de ver, el CD, pocos votos le quitará a los azules, sobre todo ahora que se consolidó la candidatura de Martha Lucía Ramírez.

Tan asustados están Roy, Simón, Armando y demás áulicos de Juan Manuel Santos, que la campaña de desprestigio ha sido y será, en este mes y medio que falta, monumental. Ya hicieron lo imposible por dejar a Uribe sin logo, y ese tiro les salió por donde sabemos, porque el resultado fue mejor: mano firme corazón grande y la silueta del expresidente. Díganme, ¿quién en este país no identifica esa frase y esa silueta?

Por otro lado, algunos congresistas actuales andan desinformando a la ciudadanía. Quieren hacer creer que el Centro Democrático es la U y siguen diciendo que la U es de Uribe y así, ante la falta de ideas y de resultados para mostrar, intentan captar al elector desprevenido, ese que poco piensa para votar.

Los entiendo. Es normal que al ver en peligro la zona de confort en la que vienen los políticos tradicionales, saquen sus armas para impedir perder. Es una lástima, eso sí, que no sean capaces de hacerlo de manera ética. Sí, lo sé, Roy, Simón y Armando no conocen el significado de esa palabra.

Fuera de eso, se están promoviendo saboteos y abucheos en todos los actos públicos en los que participa Uribe. Es decir, sus opositores están empleando todas las herramientas posibles para hacer de su proselitismo algo imposible, no obstante se debe reconocer que el expresidente–candidato, los ha sorteado con altura, aunque los medios desinformen e incluso mientan para que parezca que la situación es más grave de lo que realmente es. ¿Quién está detrás de esto? Porque de todo tienen esos saboteos menos de espontáneos.

Por último: ¿Qué sigue? Esperemos que nada grave, porque de una u otra manera, este tipo de prácticas lo único que hacen es debilitar una democracia que siempre ha sido sólida, aunque en los últimos días empiece a mostrar algunas grietas.


@DiegoMorita

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lunes, 27 de enero de 2014

La misma mierda de siempre

Es lunes en la mañana. Se acabó el fin de semana, ese que aprovechamos para descansar de unos duros días de trabajo (Aníbal Gaviria no porque él no trabaja duro, no hace nada). Nos levantamos y nos preparamos para reanudar nuestras actividades. Prendemos la televisión o la radio para actualizarnos sobre lo que está pasando (maldita costumbre de muchos de querer estar siempre informados) y los acontecimientos nos aterrizan de tal manera, que en ese momento empezamos a odiar el día.

De lo primero que te enteras es que dos hinchas fueron asesinados en Medellín, precisamente el día en que empezó el campeonato de fútbol y se jugaba el denominado clásico antioqueño. Un hincha de Nacional fue apuñalado en un bus cuando se dirigía al estadio y uno de Medellín recibió unos disparos. Pensamos: la misma mierda de siempre, nada cambia. De nada sirven los pactos ni los controles de la policía, nos seguimos matando por una camiseta. ¿Hasta cuándo?

Luego, y como para que la ulcera se extienda, nos cuentan que un niño de 7 años murió en Bogotá a causa de una brutal golpiza que al parecer su propio padre le propinó. El tipo está libre, pues no hay denuncia en su contra, las autoridades investigarán. ¿Cuánto durará esa investigación? Ojalá menos que la del agente de la DEA. Pensamos: la misma mierda de siempre, nada cambia. De nada sirve endurecer las leyes, ni el discurso de que los niños son intocables. En cualquier momento alguien se siente con el derecho de cegar una vida, ese es el camino fácil. Si, los niños son el futuro pero no si les hacemos daño.

Se pone peor. Asonada en Sibaté – Cundinamarca es el siguiente titular. Policías acudieron a controlar una riña y fueron atacados con palos, piedras y arma blanca. Quienes participaban de los enfrentamientos rompieron vidrios de la estación de policía y un CAI móvil que estaba en el lugar. El saldo: nueve uniformados lesionados y cuatro detenidos. Pensamos: la misma mierda de siempre, nada cambia. De nada sirve la autoridad cuando su principio se ha violado. No hay respeto por el orden, cada cual cree poder hacer justicia por sí mismo y aquellos llamados a ejercer control son estigmatizados por cumplir su labor, basta solo con leer el fallo del Consejo de Estado con respecto a las estaciones de policía en las poblaciones. Una vergüenza, una completa y verdadera vergüenza.

Y luego se nos viene una seguidilla dantesca: alias la Gata y sus maromas para evadir a la justicia, una menor de 16 años asesinada en Medellín mientras iba camino al colegio (nos hacen la claridad de que su novio había sido asesinado 2 meses atrás), María Luisa Piraquive y su fecha de interrogatorio, una banda de mujeres que saquean carros en 15 segundos, cafeteros buscan fecha  para un nuevo paro, cinco soldados heridos en Tumaco – Nariño tras atentado con granada y así sigue un rato más hasta que por fin llega la hora de irnos.

Salimos de casa y toca olvidar esa barbarie que acabamos de presenciar, debemos ocuparnos de nuestras labores. En la noche volveremos y seguro nos actualizaremos nuevamente. Veremos las mismas noticias y lo nuevo del día. A la mañana siguiente, empezaremos de nuevo. Un círculo vicioso imposible de acabar a menos decidamos no ver más noticias, no escuchar radio ni leer prensa. Parece una decisión sencilla, pero acaso no es darle la espalda a la realidad? No sé, solo estoy pensando es voz alta.

Termino con esto: caigo en cuenta de una canción de Silvio Rodríguez, titulada Llover sobre mojado, que en su segunda estrofa dice:

Leo que hubo masacre y recompensa
que retocan la muerte, el egoísmo
reviso pues la fecha de la prensa
me pareció que ayer decía lo mismo
me entrego preocupado a la lectura
del diario acontecer de nuestra trama
y sé por la sección de la cultura
que el pasado conquista nueva fama
nueva fama.

Una coincidencia que indica claramente que esto fue, es y con seguridad, seguirá siendo lo mismo. Hoy no diré que es el momento de generar un cambio, de fomentar nuevos liderazgos, de elegir bien, ya eso lo he repetido mucho y la verdad no quiero caer en la misma mierda de siempre.


@DiegoMorita

viernes, 24 de enero de 2014

Soltar todo y largarse*

 Soltar todo y largarse. Qué fascinante
volver al santo oficio de la veleta,
desnudando la vida como un bergante
y soñando que un día serás poeta.

(Fragmento de la canción Soltar todo y largarse)

Silvio Rodríguez

Lo último que se pierde es la esperanza, es una frase muy repetida por el ser humano en momentos difíciles. Se ha dicho mucho después de conocer la lesión de Falcao y su alta probabilidad de perderse el mundial. También la dijo Petro cuando conoció la decisión de la Procuraduría de destituirlo e inhabilitarlo. Luego la dijeron los opositores a Petro cuando un magistrado suspendió esa decisión (si, el magistrado que está casado con una empleada de la empresa de acueducto de Bogotá, puras casualidades claro está). Lo repiten hasta la saciedad Juan Manuel Santos y sus áulicos para hablarnos sobre el proceso de paz y obviamente, la dicen quienes no están de acuerdo con lo que pasa en La Habana, esperando que el país no se le regale –más- a las Farc. En fin, se repite según la situación y la convicción de cada cual.

No obstante, pareciera que esa frase (en Colombia) es más un pajazo mental que nos echamos para no desfallecer, que una realidad, porque día a día y con el devenir de los acontecimientos, estamos llegando a un punto sin retorno, un punto sin esperanza.

Y qué más puede uno pensar cuando lee las declaraciones del Presidente Santos en Europa sobre el proceso que lleva con las Farc: “¿Qué me preocupa? Pues que comentan un acto de irracionalidad que vuelva imposible continuar, un atentado a una figura importante, algo que haga realmente explotar en mil pedazos el proceso”.

¿Qué creerá  Juan Manuel que significa irracionalidad? Quizás, hacer estallar un carro bomba cerca a la Alcaldía de Inzá – Cauca y asesinar a 9 personas (cinco militares, un policía y tres civiles) y dejar 40 heridos. O una moto bomba en Pradera – Valle del Cauca que asesinó al mensajero del pueblo de 77 años y dejó a 61 personas heridas y ante lo cual el señor Santos expresó en Twitter: “Condenamos vil acto terrorista en Pradera. @mindefensa se traslada al sitio. Qué forma tan irracional y contradictoria de actuar de las FARC”. ¿Y entonces? ¿Gobernados por la incoherencia?

¿O será irracional derribar un helicóptero? Al parecer para nuestro flamante Presidente y aspirante a la reelección no, porque hizo hasta lo imposible por negar el hecho (que hizo evidente Uribe con unas fotos que mostraban los impactos de bala que tuvo el helicóptero) pero que no pudo sostener porque las Farc se atribuyeron ese cruel, inhumano, terrorista e irracional atentado.

Se pone peor cuando uno ve, oye y analiza a las Farc y sus declaraciones desde las comodidades de El Laguito en Cuba, en donde después de 14 meses disfrutan de la vida, sin presiones, sin ordenes de captura, paseando en catamarán y poniendo el ritmo de los diálogos (supuestos) que sostienen con el gobierno. Dijo hace poco Iván Márquez: “…no se puede mantener al país incendiado y darle destino de carne de cañón a centenares de soldados humildes”, refiriéndose a declaraciones de Santos en España. Más adelante remata con: “no estamos en la mesa de diálogos como consecuencia de una presión militar y en el camino del sometimiento”. Entonces nos preguntamos, aunque sobra el cuestionamiento, ¿para qué están negociando?

Colombia tiene claras las verdaderas intenciones de las Farc. Este grupo de terroristas, porque no son menos que eso, lo que en realidad quiere es: olvido por parte de los colombianos de todos sus crímenes, perdón de sus culpas ante la justicia, curules en el Congreso de la República y allanarse el camino para llegar al poder. Eso sí, todo lo anterior sin entregar armas y sin abandonar su lucrativo negocio y soporte principal de sus finanzas: el narcotráfico. Es que así cualquiera se sienta a negociar!

Entonces ¿la esperanza es lo último que se pierde? Debo confesar que después de casos como los que relato más arriba, que son un porcentaje mínimo de todo lo que pasa a diario en Colombia, a veces pienso que no hay más esperanza y creo que lo mejor es tirar la toalla y dedicarme al deporte más practicado por la clase política que actualmente nos gobierna: mirar para el paramo y fingir que aquí no pasa nada.

Pero esos pensamientos me los espanta mi hija. Mi familia, mis amigos, compañeros y conocidos que no sabemos lo que es vivir un día en paz (sin la zozobra cuando los noticieros anuncian un “último minuto”) y que queremos mejores condiciones para todos.

Si, sé que me he metido en la retórica clásica de querer dejar un mundo mejor para las futuras generaciones, para los hijos de mis hijos y etcétera, pero en realidad es así y somos más los que nos negamos a que esto siga igual.

Seguiremos en esta lucha, en la defensa firme de nuestras convicciones y esperando que en el mediano y largo plazo los resultados se vean y cambie nuestra situación, que podamos disfrutar plenamente de nuestras libertades, sin temores, sin miedos. Esperemos que nos toque o a los hijos de nuestros hijos y que para ellos eso de que la esperanza es lo último que se pierde sea simplemente un refrán que no requiere aplicación.

@DiegoMorita


*Título tomado de la canción “Soltar todo y largarse” de Silvio Rodríguez

jueves, 23 de enero de 2014

Abucheo

Por DIEGO MORA | Publicado el 22 de enero de 2014 El Colombiano


Están felices por estos días los opositores de Uribe gracias a los abucheos (Tunja y Soacha) a los que ha sido sometido el expresidente.

En primer lugar quisiera decir que no le veo nada de malo al tema. La oposición es necesaria en una democracia y esta se alimenta precisamente del disenso, de los contrarios.

Segundo, lo importante sería analizar cómo se han presentado estas situaciones. Uribe ha sorteado con facilidad los dos eventos, que con seguridad no serán los últimos. En Tunja escuchó a quienes tenían algo que decirle, a pesar de que la manera en que se referían a él no fuera respetuosa. Les explicó sus posiciones, qué hizo en el gobierno, por qué apoyó AIS. Ellos no escucharon, siguieron fieles el libreto aprendido.

De este episodio es extraño lo siguiente: su promotor fue César Pachón, "famoso" desde el año pasado por ser el vocero de los campesinos en el paro nacional agrario. Pero lo raro no es eso, sino que Pachón es muy cercano a Petro y un defensor del próximo exalcalde de Bogotá, incluso en la portada de la revista Semana, Pachón salió a su lado. Raro esto si nos detenemos a pensar que Petro ha estado culpando a Uribe de su destitución con el fin de beneficiar a Pacho Santos. ¿Será entonces complot lo de Pachón con Petro para desprestigiar a Uribe? No lo sé, pero aquello del complot se lo dejamos a otros que pensando en eso intentan tapar su incompetencia para gobernar.

El segundo capítulo de los abucheos se dio en Soacha. Cerca de 40 personas se hicieron presentes en el lugar de la reunión y le lanzaron tomates a Uribe. Él, que no le huye jamás a una discusión, les dijo: "Por cada tomate que me lancen o cada insulto contestaré con una propuesta de apoyo a los campesinos productores"; contundencia para desarmar a aquellos que ante la falta de ideas acuden al insulto. Lo grave aquí es que esos opositores llevaban dos bolas de billar, que de haber podido lanzarle al expresidente y lograr su cometido podían haberle causado daño, mucho daño.

Sabemos que esta campaña no será fácil. Ya lo comprobamos con las declaraciones del presidente Santos cuando tilda a Uribe de extrema derecha, lo que no podemos permitir es que la violencia se apodere de ella porque en ese momento estaríamos un paso más cerca del peligroso Castro-chavismo, o quizás más allá.

Por último: no hay que tenerle miedo al que defiende sus posturas pero sí al que lo hace escondido detrás de alguien o con un fusil en la mano, a esos son los que debemos abuchear y exterminar de nuestra política de una vez y para siempre.


@DiegoMorita

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jueves, 16 de enero de 2014

Creencias, política y dinero

En el país de las polémicas y las coyunturas, hoy se centra la discusión en la aberrante e ignorante posición de la señora María Luisa Piraquive con respecto a las personas en situación de discapacidad (o inválidos o minusválidos como erradamente algunos les llaman) y la prohibición de subir al pulpito en su iglesia cristiana.

Es reprochable esta discriminación, sobre todo en un país que no ha  logrado ser 100% incluyente (y ni está cerca de serlo), en el que se construyen edificios sin acceso para una silla de ruedas o aceras sin rampa o guías para que invidentes caminen. Si, reprochable y todo cuanto quieran decirle a la señora y a su hija Senadora de la República y que con seguridad intentará continuar con su puesto desde el próximo 20 de julio, sin embargo en el país del Sagrado Corazón y del realismo mágico y en el que nadie tiene memoria, mañana o pasado, quizás el lunes para ser optimista, nadie hablará al respecto porque para ese día los medios nos darán otro tema de que hablar.

Mucho más inoficiosa la polémica (sin dejar de decir que es importante evidenciar este tipo de posiciones dañinas para una sociedad tan carcomida como la nuestra), porque el 9 de marzo, habrá quien vote por Piraquive o en dos años por Jairo Cardozo (actual concejal de Bogotá por el mismo partido) que nos dio claridad sobre el tema diciendo “eso no es discriminación sino requisitos establecidos por Dios. Cuándo han visto un presentador de TV mutilado. Son reglamentos”. Una verdadera lumbrera de Concejal, pinta para Presidente…dirán algunos.

Pero se pone peor, el domingo muchos “fieles” de esta iglesia irán a encomendarse a Dios, a pedirle perdón por sus pecados y dejarán sus diezmos, fin último de este tipo de congregaciones, con eso resarcirán sus culpas y saldrán con el espíritu limpio y en paz a seguir con sus vidas, aunque en ellas este presente que una persona sin un ojo o un brazo no merece mayor cosa.

No obstante, no es problema solo del MIRA y de sus posiciones, es un problema social en el que juzgamos a los demás por ser diferente: negro, blanco, amarillo, alto, bajito, gordo o flaco siempre existirá quien se crea mejor y con el derecho a rechazar a otros.

Es triste que este tipo de cosas pasen, pero es inevitable en una sociedad que se mueve por lo material. Ya quisiera ver yo a las miles de iglesias sin pedirle dinero a sus “fieles”, pero mejor aun, quisiera ver a un pastor o pastora pobre, sin el carro del año, con ropa sencilla. Si, sé que es mucho pedir... pero soñar no cuesta nada.

En fin, esperemos a ver de qué hablaremos y con qué nos indignaremos el lunes, quizás con las Farc y su cinismo, con el gobierno y su laxitud, con Petro y su prepotencia o con el cierre de varias estaciones del Metro de Medellín, cualquier cosa que nos ayude a alejarnos de la realidad, aunque esa sea, precisamente, nuestra realidad.

 @DiegoMorita


El logo

Por DIEGO MORA | Publicado el 15 de enero de 2014 El Colombiano


Desde hace un par de meses, el movimiento significativo de ciudadanos que avala la candidatura de Álvaro Uribe Vélez al Senado de la República está intentando, por los canales oficiales, que el logo que aparecerá en los tarjetones, el próximo 9 de marzo, sea aprobado. La historia ya todos la conocen y se resume, de manera extraña, así: dos logos han sido rechazados. Uno por llevar el apellido y foto de Uribe. El segundo porque dice Uribismo, lo cual, según el CNE, "constituye una vulneración a derechos fundamentales de los demás participantes en la misma contienda electoral, tales como el de la igualdad, a elegir y ser elegido, al derecho al voto".

Digamos que le creemos al CNE. Digamos que la foto de Uribe en un tarjetón, sumada a su gran popularidad, lo pone en ventaja frente a los demás candidatos. Digamos que Uribismo también lo pone un paso adelante porque se entiende claramente de dónde proviene. Digamos que la actuación del CNE ha sido en derecho y que nada tiene que ver que esté controlado por la "unidad nacional", integrada por algunos de los principales contendores de Uribe en las elecciones; digamos que no quieren ponerle trabas a esta candidatura que se encamina a batir récord en la votación de una lista, digamos todo eso pero preguntémonos ¿si no fuera Uribe el de la foto, si no fuera su apellido y derivado, también se le negaría? La respuesta es no, si nos atenemos a los antecedentes de Peñalosa, Mockus y Petro.

Peñalosa y su movimiento "Por el país que soñamos" puso su foto en el logo en 2006. El mismo año "Visionarios con Antanas Mockus", usó el nombre completo del exalcalde de Bogotá en su lista al Senado. En 2011 los "Progresistas con Petro" usaron en el logo su foto en la lista para el Concejo de Bogotá. ¿De cuál igualdad habla entonces el CNE? ¿Por qué la restricción en el logo es para Uribe y su movimiento? ¿Qué es lo que intentan? ¿Quién lo ordena?

Preguntas de las cuales no conoceremos la respuesta, pero que dejan un mal sabor sobre nuestra institucionalidad y sobre el camino que se ha tomado en Colombia para limitar a esta oposición.

Por último: ha dicho Uribe que el único logo que necesita es uno en el corazón de los colombianos. Buena respuesta para aquellos que quieren evitar que arrase en las elecciones, no obstante es urgente que quienes lo siguen en la lista al Senado, hagan pedagogía en las regiones para asegurar que la votación sea la correcta. Se acabó la montadita en coche, llegó el momento de trabajar, trabajar y trabajar.


@DiegoMorita

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jueves, 9 de enero de 2014

¿Qué pasa en Medellín?

Por DIEGO MORA | Publicado el 8 de enero de 2014 El Colombiano


La respuesta ya la sabemos hace dos años: no hay liderazgo de su gobernante y los criminales se han tomado confianza. Hoy la ciudad muestra su peor cara.

Precisamente, al escribir esto, veo titulares en los medios que hablan sobre una "ola de atracos en Medellín". Claro está, se habla de la coyuntura pero falta espacio para el aumento en la extorsión, el tráfico de drogas, el fleteo. El Alcalde Aníbal Gaviria habla de la reducción en los homicidios, pero no dice que, en gran medida, obedece a un pacto entre los combos que controlan las comunas. Medellín, en la actualidades una incertidumbre que se debate entre su bella cara internacional y el miedo de sus habitantes.

Las denuncias reiteradas de sus habitantes no encuentran eco en la administración municipal. Gaviria está más preocupado por su Cinturón Verde que por los verdaderos problemas de la ciudad. No hay sitio vedado para los criminales, no hay delito que no puedan cometer. Fácilmente en la calle te roban tus pertenencias delante de miles de personas o te cobran la vacuna o te amenazan de muerte. Así está la "eterna primavera", igual de gris como aquellos años en que el narcotráfico controló nuestras vidas, nos enseñó a temer, nos quitó la felicidad.

Pero lo último que se pierde es la esperanza. A pesar de la polémica que pueda causar por sus posiciones claras, contundentes y sin torcedera, está surgiendo una figura importante para la ciudad. Se trata del actual concejal Juan Felipe Campuzano. Hace cerca de dos años, en este mismo espacio lo mencioné y dije que: "un concejal coherente y con propuestas le hacía falta a Medellín… es la voz de muchos ciudadanos en esa corporación. Dice que se debe acudir a la persuasión, disuasión y la contención de la ley, para frenar la criminalidad". ¿Y quién puede negar que ese es el primer camino para tomar si queremos mejorar la situación de la ciudad?

Hoy y después de una serie de trinos (por hablar de la coyuntura, pero no se puede desconocer su gran gestión en el Concejo) que encontraron resonancia entre sus seguidores y detractores, pudiéramos decir que la ciudad ve la luz al final del túnel y que es posible pensar en que las cosas pueden cambiar para el bien de todos los medellinenses. Un político que hable claro (no solo en campaña) y que no haga cálculos, es un futuro gobernante de resultados.

Por último: Medellín se nos salió de las manos. O hacemos algo ya para que la situación cambie o el desastre será de proporciones épicas. ¿Qué es lo que se debe hacer? Sencillo…


@DiegoMorita

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