jueves, 26 de diciembre de 2013

Perdimos el año

La constante zozobra en la que vivimos los colombianos me hace pensar que el año 2013 lo perdimos con una calificación muy baja. Afortunadamente no hay forma de repetirlo, como en los colegios, porque estos 365 días son dignos de olvidar.

Cada uno puede hacer su propio balance, estos son tres puntos del mío:

Perdimos ante las Farc. Este grupo terrorista logró ganar nuevamente un espacio que el Estado, en los ocho años de Uribe, le había quitado. Hoy, son una contraparte valida y gracias al lenguaje usado por los negociadores en La Habana parecen más un grupo de rebeldes sin causa buscando reconocimiento que unos feroces asesinos sin escrúpulos que hacen lo que les viene en gana mientras el país sufre, situación que poco le importa al Presidente Santos que contrario a su promesa de que el proceso no sería su obsesión, precisamente en eso lo convirtió y se hace el ciego ante cada arremetida violenta, ante cada muerte de soldados y policías, ante cada lagrima de familiares, de viudas, de huérfanos.

Perdimos ante Nicaragua. Las pretensiones de Ortega frente a nuestro territorio son cada vez mayores. La ofensiva diplomática de nuestro país es nula o tan secreta que nadie tiene ni la menor idea de lo que Holguín tiene en la cabeza. Las culpas se endilgan de un gobierno a otro y como para variar han tratado de hacernos creer que Uribe tuvo la oportunidad de evitar este descalabro y no hizo nada. Sí, ese es el talante del gobierno actual de Colombia.

Perdimos la confianza. Llegamos a ser una sociedad que creía profundamente en lo que era, había esperanza y el miedo que por años nos embargó desapareció. Volvimos a reír y a estar orgullosos de ser colombianos. Hoy, muchas de esas cosas están en pausa. El miedo hace parte de nuestro día a día. No sabemos por cuál camino vamos, pero muchos sentimos que no es el correcto y aunque nos den visas por 10 años o quiten las restricciones para el viejo continente, los colombianos anhelamos la libertad en nuestro territorio, anhelamos la paz pero de verdad y no en el papel y con visos de impunidad.

Y fueron muchas más las áreas en las que perdimos: Gramalote sigue son reconstruirse, no hubo reforma a la justicia ni a la educación, no se entregaron las casas prometidas y a los campesinos les cumplen a medias, por citar unos pocos ejemplos. Balance flojo. Saldo en rojo.

Por último: empezamos un año electoral y en nuestras manos está elegir el camino para recuperar lo perdido o buscar otro rumbo, ¿cuál será nuestra decisión?

@DiegoMorita


jueves, 19 de diciembre de 2013

Quemando la navidad

Por DIEGO MORA | Publicado el 18 de diciembre de 2013 El Colombiano


Es tan absurda la cifra de personas quemadas, la mayoría de ellas menores de edad, que evitaré escribirla a lo largo de esta columna. Aquella persona interesada en conocerla puede hacer una sencilla búsqueda en internet o esperar el reporte diario de los noticieros.

Cada año es lo mismo. El Gobierno Nacional apoyado por los departamentales y locales, empieza en noviembre una fuerte ofensiva contra el uso de pólvora en Navidad. Se incautan varias toneladas de elementos "listos para ser distribuidos" y se detienen algunas personas, que seguramente, salen pronto de la cárcel. Se imprimen afiches, se reparten volantes, los funcionarios mojan prensa tratando de sensibilizar a la ciudadanía y sobre todo metiéndonos miedo a los padres de familia, pues en caso de que nuestros hijos se quemen con pólvora, nosotros somos los responsables. Todo muy lindo, muy loable y como se le quiera llamar pero al final de cuentas inútil, porque cada año los pabellones de quemados se llenan más.

El uso legítimo del poder, ese que les otorgamos los ciudadanos con nuestro voto cada cuatro años a los políticos, no requiere solo buena voluntad. La autoridad es un principio fundamental que todo gobernante debe poseer. No se aprende a tenerla, se aprende a ejercerla. Quien llega al gobierno queriendo aprender a tener autoridad, termina siendo un autoritario y por ende un pésimo gobernante. Todo lo que Colombia ha hecho para evitar el uso de la pólvora ha sido infructuoso porque los gobiernos no le han metido el diente como debe ser a este problema, se ha perdido el tiempo y paralelamente a eso, se han perdido vidas y sueños.

Pero la culpa no es solo del Estado, la mayor parte de la culpa la tenemos los mismos colombianos y nuestra falta de cultura pensando en "eso no me pasa a mí". Tomemos como ejemplo a Medellín y su famosa "alborada". Cada año a las 12 de la madrugada del primero de diciembre, los paisas tenemos que soportar un largo rato de pólvora ininterrumpida. ¿De dónde sale el dinero? ¿De dónde sale la pólvora? ¿Por qué, y a pesar de todas las advertencias, es imposible evitarla? Sencillo, porque el Estado y el gobierno local son ineficientes (los actuales sobre todo) y porque "eso no me pasa a mí" y el "que se vengan a las comunas a ver si pueden pararnos", es la consigna de sus organizadores.

Por último: aquel que quema pólvora es igual al que conduce en estado de embriaguez, cuando entiende las consecuencias de sus actos, por lo general, es demasiado tarde ¿será que algún día entenderemos que en ocasiones no es necesario llegar hasta el final para detenernos?.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/Q/quemando_la_navidad/quemando_la_navidad.asp

sábado, 14 de diciembre de 2013

Oportunidad para Bogotá

Por DIEGO MORA | Publicado el 11 de diciembre de 2013 El Colombiano


Al contrario de muchos que lo han convertido en un héroe por sus decisiones, todas ellas con alto grado de polémica, no creo que el procurador Alejandro Ordóñez sea un superhombre o el personaje del año en Colombia; simplemente creo que es alguien que está haciendo su trabajo con aciertos y errores como cualquier ser humano.

Su diferencia radica precisamente en eso, en que está haciendo su trabajo y por eso genera tantos odios y amores. ¿Recordamos acaso el trabajo de quienes ocuparon ese cargo antes, sus ejecuciones, sus decisiones? ¿Quién las tiene presentes? Es más, quiénes recordamos a los anteriores procuradores sin ir a Google?

La decisión de destituir e inhabilitar a Gustavo Petro se veía venir porque si ya había sido inhabilitado el gerente de la empresa de acueducto, en parte responsable por el caos de las basuras, era lógico que su jefe directo y quien lo llevó a ese desastre, desatendiendo todas las voces que le dijeron que el modelo no serviría, también tendría una sanción.

El destituido e inhabilitado, en primera instancia, alcalde de Bogotá ha acudido desde el mismo segundo en que conoció el fallo a politizarlo. Se ha victimizado y ha expresado que es una persecución. Era lógica esta reacción. Petro siempre ha demostrado ese carácter propio del mal perdedor y que se alimenta de su prepotencia. Claro, es que él le ganó la alcaldía a Enrique Peñalosa (el mejor alcalde que ha tenido Bogotá en los últimos años) que era apoyado porÁlvaro Uribe Vélez (el mejor presidente que ha tenido Colombia en su historia), así que era obvio que el ego se le aumentaría.

Hoy Bogotá está en el limbo. Los seguidores de Petro han salido a las calles a apoyarlo y a rechazar la decisión del procurador llamándolo "paraco y fascista", por mencionar lo más suave que le están diciendo. La Procuraduría y la casa de Ordóñez se encuentran militarizadas para evitar que sean atacadas por aquellos que no acatan el fallo y lo tildan de arbitrario y un atentado a la democracia. En defensa de los "petristas" debo decir que están en todo su derecho a protestar siempre y cuando lo hagan legalmente y sin ocasionar caos (más) en la ciudad.

Creo que la decisión del procurador es acertada. Cambiar el modelo de las basuras en Bogotá la sumió en un desastre absurdo para esta época y el culpable debe pagar por ello.

Por último: Bogotá tiene una nueva oportunidad. Si se ratifica el fallo, los bogotanos tendrán la posibilidad de elegir bien y darle un giro a una ciudad llena de oportunidades, pero que ha retrocedido gracias a los tres últimos gobiernos, casualmente de izquierda. ¿Para qué lado será el giro?


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/O/oportunidad_para_bogota/oportunidad_para_bogota.asp

jueves, 5 de diciembre de 2013

El reencauche de los expresidentes

Por DIEGO MORA | Publicado el 4 de diciembre de 2013 El Colombiano


Creo que compraré o esperaré a que me lo presten, el libro "Memorias olvidadas " del expresidente Andrés Pastrana. No es que me interese realmente lo que dice, pero creo que puede ser una buena lectura que nos ayude a entender muchas cosas y a enterarnos de otras.

Aunque lo principal del libro ya se dio a conocer, creo que será muy bueno ver la posición que asume Pastrana con el desastre que ocasionó despejando el Caguán, lo único por lo que Colombia lo recuerda y no de manera muy positiva que digamos.

La presentación de este libro ha servido para que los expresidentes Gaviria, Samper y el ahora candidato (por la renovación) al Senado Horacio Serpa sean el centro de atención, ya que son mencionados por Pastrana en todo el escándalo del proceso 8.000, ese pedazo funesto de nuestra historia que ojalá pudiéramos olvidar pero que no podemos hacer hasta que se haga justicia.

Esta pelea entre Pastrana y Gaviria (porque Samper no ha querido meterse a la candela, pues el que tiene rabo de paja no puede hacerlo) ha servido para conocer ese lado turbio de estos personajes, sobre todo del expresidente liberal, que en una entrevista en directo para televisión se salió de la ropa y llamó al expresidente Conservador "pequeño enano moral". 

¿Qué nos deja esta confrontación? Primero debo decir, que no me parece malo que se enfrenten. Colombia tiene derecho a conocer la verdad y aunque han pasado casi 20 años nunca será tarde para que sepamos qué pasó, cómo pasó y quiénes sabían que el narcotráfico estaba financiando una campaña a la Presidencia.

Es paradójico que los expresidentes que se llenan la boca pidiéndole mesura en sus palabras aÁlvaro Uribe Vélez cuando sale a poner la cara, sean quienes hoy en día protagonizan peleas ante las cámaras de televisión y los micrófonos en la radio utilizando un lenguaje fuerte y mostrando odio en su expresión corporal. 

La figura del expresidente no existía en Colombia hasta Uribe. Los anteriores se retiraban a vivir tranquilos de la pensión y asistían a las reuniones de la Comisión de Relaciones Exteriores a tomar café. Uribe le dio un giro a esta figura, fue muy criticado pero hoy todos quieren ser como él: protagonistas del día a día.

El Partido Liberal, Gaviria, Samper, Serpa y los demás le deben a Colombia una explicación, la verdad de lo que pasó. ¿Tendrán los pantalones para hacerlo?

Por último: dejen de tenerle tanto miedo a la historia. Si hay que hablar de Escobar mil años hay que hacerlo, lo importante es que aprendamos de lo que pasó y trabajemos para que no se repita.


@DiegoMorita