jueves, 31 de octubre de 2013

Pacho Santos

Por DIEGO MORA | Publicado el 30 de octubre de 2013 El Colombiano


Conocí a Pacho Santos el mismo día en que empecé a trabajar con él, hace siete meses. Me recibió con una gran sonrisa y un abrazo diciéndome "gracias por arriesgarse a esta aventura". En esos días, la campaña apenas comenzaba pero él ya era el favorito del "uribismo" para convertirse en candidato presidencial.

Todo empezó muy rápido, viajes, eventos, conferencias, talleres democráticos y con cada uno de ellos fui conociendo un gran ser humano, una persona transparente, honesta, llena de defectos pero con innumerables virtudes. Conocí a un político sincero, que dice lo que piensa y hace lo que dice, sin ningún cálculo. Conocí al tipo de político en el que creo y que considero necesita Colombia.

Pacho o Pachito como le dice cariñosamente la gente que lo aprecia, y en burla aquellos que quieren ridiculizarlo, tiene una capacidad de trabajo impresionante, es inteligente, entiende con facilidad, sabe improvisar y disfruta lo que hace. Se me erizaba la piel cada vez que llegábamos a un lugar y la gente lo recibía con entusiasmo y cariño, para todos siempre tuvo un abrazo y una palabra de agradecimiento. Eso, y muchas cosas más, lo fueron convirtiendo en el candidato viable: alguien que les sabe llegar a todas las personas, lleno de carisma y además con un amplio conocimiento del país.

Tuvimos una campaña muy bella. Soy un inexperto en este tema, pero un apasionado de la política y por eso acepté el reto. Recorrimos Colombia de punta a punta y no hubo un solo lugar en el que Pacho no fuera recibido de buena manera, con algarabía y respeto. Le agradecían sus ejecuciones en los ocho años como vicepresidente, su dedicación y amor por Colombia.

Quizás suene poco objetivo todo lo que estoy escribiendo, pero lo hago primero porque ya Pacho no es candidato a la presidencia y segundo porque mi ciclo con él, en esta etapa, llega a su final y quiero rendirle un homenaje a una persona que tiene mucho potencial para entregarle cosas buenas a un país que las necesita.

No quiero dejar de mencionar el tema de las redes sociales. Pacho tiene cerca de 250 mil seguidores en Twitter y la gran mayoría de menciones que recibe son insultos. Una lástima que esta red se utilice más para destruir que para construir. Sin embargo nadie ha sido bloqueado por él, lo que demuestra su talante democrático.

Por último: el país merece más políticos como Pacho Santos, que sean transparentes y menos calculadores, que no dan puntada sin dedal y que siempre esperan un beneficio personal. Ya llegará su momento y muchos estaremos ahí para apoyarlo.


@DiegoMorita



jueves, 24 de octubre de 2013

El guiño de Uribe

Por DIEGO MORA | Publicado el 23 de octubre de 2013 El Colombiano


Contrario a lo que muchos quieren hacer creer (gracias a los denominados intríngulis de la política), Álvaro Uribe Vélez no le ha dado su guiño a ninguno de los tres precandidatos a la presidencia, rumor que es normal que difundan aquellos a los que les conviene, pero que no refleja la realidad.

El único guiño de Uribe es a la imparcialidad, a convocar un proceso amplio, plural y transparente en el que todos los sectores democráticos y afines a la ideología que transformó a Colombia, puedan participar y elegir la mejor opción. Repito, en este punto (tal como lo expresé en una columna anterior) mi mecanismo ideal hubiera sido la consulta popular, con todo y los peligros que ella traía; no obstante después de que se den las garantías para hacer una convención limpia, en igualdad de condiciones y sin ventajas para nadie, esta opción es viable y, por supuesto, rápida, lo que le otorga al ganador más tiempo para preparar su campaña.

Lo ideal, en la convención, es que el mayor número de personas participen, que escuchen a los precandidatos y elijan a conciencia teniendo presente las siguientes preguntas ¿qué tipo de presidente necesita Colombia los próximos cuatro años? ¿Cuál es el candidato más fuerte y viable para derrotar a Juan Manuel Santos o a Germán Vargas Lleras en mayo de 2014? ¿Cuál de los tres representa más claramente los postulados uribistas?

El tema no es solo votar y ya, es hacerlo a conciencia y pensando en que todo este proceso debe desembocar en una victoria en las urnas, de nada sirve tanto desgaste si se llega a la contienda electoral sin opciones de ganar, por eso los convencionistas deben elegir a la persona más idónea y con la capacidad de derrotar a cualquier candidato que se le ponga en frente, que no necesariamente será aquel que más simpatía les genere.

Consolidar y mantener las políticas de Uribe es un proyecto colectivo que debe convocar a la unión, por eso los sucesos recientes, no respetar las decisiones ya tomadas y cambios en las reglas de juego, no pueden continuar. Si algunos no dejan de lado sus intereses personales es muy posible que se fracase en los objetivos, ¿eso es lo que quieren?

No es justo que en Colombia sigamos con las viejas prácticas de la política aun cuando estamos hablando de renovación y de continuar con la transformación, ¿es tan difícil de entender?

Por último: sigo creyendo en la política, así cada día los acontecimientos me sugieran lo contrario. La decepción no puede enfocarse en esta práctica sino en los encargados de llevarla a cabo, a esos debemos censurar.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/E/el_guino_de_uribe/el_guino_de_uribe.asp

viernes, 18 de octubre de 2013

Creo

Por DIEGO MORA | Publicado el 16 de octubre de 2013 El Colombiano


Creo en la política de ideas, de propuestas y basada en la honestidad de quien expresa esas ideas y hace esas propuestas. No me interesa un político que habla bonito, que tiene muy buena dicción y eleva el tono de la voz para hacer énfasis en las partes importantes de su discurso, pero que por debajo de la mesa está haciendo cálculos para lograr la victoria. Prefiero perder manteniendo mis principios que ganar y deberle esa victoria a la politiquería que tanto daño nos ha hecho.

Creo en la transparencia del ser humano que quiere servir. Así entiendo la política, como un sinónimo de servir y no de servirse, de aprovechar cualquier hueco para meter la cabeza y sacar un beneficio personal, a eso nos acostumbramos en Colombia pero yo no lo acepto ni lo aceptaré jamás.

Creo en la coherencia entre lo que se dice y se hace, es la lógica de la vida: pensar, decir y actuar en consecuencia. Tenemos que evidenciar a aquellos que van en contravía de esa lógica, porque son ellos los que están mal, sobre todo si se dedican a lo público y si quieren hacer leyes o gobernar un país.

Creo en la autenticidad, en actuar con el corazón, en no tener miedo a desnudar el alma. Un político es un personaje público, incluso su privacidad queda expuesta porque cada actuación, así sea de puertas para adentro, refleja su condición y está claro que no se puede ser uno en la calle y otro en la casa. La gran mayoría de nuestros representantes en la política actual, no han entendido esta situación, por eso vemos como abusan de su posición cuando los sorprenden en actos propios de su vida privada; ejemplo: en estado de embriaguez.

Creo en la férrea defensa de las convicciones. En que se puede ser firme en lo que se cree sin violentar a los demás. La política es persuasión, pero debe hacerse con sinceridad. Persuadir sin sobornar (como es común hoy en día) sino con ideas. Las viejas prácticas de regalar mercados o comprar un voto siguen vigentes, pero hay que acabar con ellas.

Creo que sí se puede cambiar y renovar la política en Colombia. Muchos de los hoy preinscritos para llegar al Congreso son una muestra de ello; no obstante, la política es muy bella pero el ser humano se encarga de dañarla. ¡Eso tenemos que cambiarlo ya…

Por último: eso de que la política es dinámica es un cuento que nos estamos tomando muy en serio. Reglas son reglas y los acuerdos se respetan, no podemos ir por la vida cambiando de opinión, como cambiando de ropa.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/C/creo/creo.asp

domingo, 13 de octubre de 2013

Consulta democrática

Por DIEGO MORA | Publicado el 9 de octubre de 2013 El Colombiano


Se ha ratificado por parte del Centro Democrático que el mecanismo para elegir a su candidato presidencial será una consulta popular el 9 de marzo del próximo año, el mismo día de las elecciones legislativas. De los tres mecanismos propuestos (consulta, cónclave y encuesta), este es el que más participación ciudadana puede garantizar, es decir, es el más democrático.

No obstante, es un mecanismo peligroso, pues cualquier persona podrá votar; detractores y seguidores de los tres candidatos: Carlos Holmes Trujillo, Óscar Iván Zuluaga y Francisco Santos. Ellos tendrán que enfrentarse a unos electores que no necesariamente sean afines a sus ideas, además el juego sucio de los posibles contendores (Juan Manuel Santos, Germán Vargas Lleras y el candidato de la izquierda) que fácilmente podrán interferir para que la gente vote por el más débil de los candidatos, descartando a aquel que realmente pudiera dar la pelea en mayo.

Pero todo hay que decirlo, en política y más en la colombiana, aquel que se arriesga a meterse en la arena pública tiene que sortear mil obstáculos antes de ganar (solo recordemos cuántos tuvo que dejar atrás Álvaro Uribe Vélez en su campaña de 2002) y si lo logra significa que es digno de ocupar el cargo para el cual se postula, si no es capaz, no estaba preparado.

Celebro que el Centro Democrático tomara esta decisión. En plena formación y consolidación de un movimiento que puede dar un giro a la política colombiana, no puede darse el lujo de dejar en entredicho su alto grado de confianza en la democracia. Un cónclave para elegir candidato o como recién propuso Fernando Londoño, que los 50 primeros renglones al Senado decidieran el candidato presidencial, es una afrenta a millones de seguidores que esperamos gestos de transparencia y una competencia en igualdad de condiciones.

Cada uno de los tres precandidatos tiene altas cualidades y se hace justo que se midan en una consulta popular, que midan el apoyo del electorado, que puedan llegar a cada uno de los votantes con ideas y propuestas que realmente signifiquen un cambio o, mejor dicho, retomar el rumbo que se perdió con el actual gobierno. En esa consulta, si todo sale bien, ganará el mejor, el más viable, el más reconocido y el que mejor haya conectado con la ciudadanía. Eso es lo que esperamos quienes confiamos en este mecanismo.

Por último: no sé si hay tiempo, pero el Centro Democrático debería inscribir a las personas habilitadas para votar, así podrían asegurar que quienes lo hagan realmente crean en estas ideas y no que prime el voto en contra, para favorecer al más débil. ¿Se puede?.


@DiegoMorita

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/C/consulta_democratica/consulta_democratica.asp

lunes, 7 de octubre de 2013

Fútbol y lágrimas

Por DIEGO MORA | Publicado el 2 de octubre de 2013 El Colombiano


Las últimas semanas han sido tristes y deprimentes para el fútbol colombiano. Tal vez seré injusto al referirme al fútbol que nada ha tenido que ver con los crímenes de sus hinchas, pero es necesario hacer esta mención.


No contabilizaré los muertos (he repetido mil veces que uno solo es mucho y causa un dolor inexplicable) ni los equipos a los que estos delincuentes disfrazados de hinchas siguen y defienden hasta el punto de agredir y asesinar a fanáticos del equipo contrario.

El punto aquí es que esta situación en Colombia ya llegó a su límite y se hace necesario, para mejor decir urgente, que las autoridades implementen medidas efectivas que eviten que con la excusa de amar una camiseta, siga en aumento el número de personas muertas que no disfrutarán otro partido de fútbol.

En un columna de febrero de 2012 llamada "La cultura del hincha", esbocé este tema haciendo énfasis en la recién promulgada (para esa época) Ley del Deporte, iniciativa de Germán Vargas Lleras y de la cual hoy podemos decir que de nada ha servido, es más, ¿cuántos recordaban que existe tal Ley?

Hoy, este deporte en Colombia es de alto riesgo y no solo dentro del estadio sino fuera de él, en los alrededores, en las esquinas o afuera de una tienda. No tiene que haber un partido programado, los sueños de cualquier hincha se pueden morir junto con él si se tropieza con un criminal del otro equipo.

Así como los muertos del terrorismo, las noticias de hinchas muertos están a punto de convertirse en paisaje. Se dan ahora tan seguido, que pasarán de ser titular de primera página a una nota mínima en donde quede espacio. La indolencia se apodera de nosotros y eso no lo podemos permitir.

¿Qué están haciendo las autoridades para evitar que el fútbol se siga manchando de sangre? Suspender partidos. Evitar el ingreso de hinchas del equipo contrario al local. Hacer que los hinchas de un equipo salgan primero que los otros. ¿Ha servido alguna de estas medidas? Pues si nos remitimos a los hechos recientes, la respuesta es NO.

Necesitamos acciones concretas que persuadan al "hincha" de cometer actos criminales, por ejemplo: pérdida de los puntos del equipo o prohibir de por vida el ingreso a los estadios a quienes participen en actos que violen la ley. Los castigos hay que endurecerlos, no más pañitos de agua tibia que no limpian la sangre derramada.

Por último: los equipos tienen responsabilidad, es hora de que vean a sus hinchas como algo más que dinero en taquilla. Deben empezar a educarlos y deben hacerlo ya.


@DiegoMorita