jueves, 29 de agosto de 2013

La peor semana

Por DIEGO MORA | Publicado el 28 de agosto de 2013 El Colombiano


En este espacio he sido un crítico frecuente, siempre respetuoso, de Juan Manuel Santos. Creo que desde hace tres años lo único que ha hecho es cometer errores sin ponerse colorado al menos, lo que a mi modo de ver y entender tiene sumida a Colombia en una profunda crisis institucional, social, política y democrática.

No hay duda, el hoy Presidente es una persona distinta a la que conocimos en el Ministerio de Defensa y posteriormente en campaña. Allí se mostró como no era y el país le creyó, nueve millones de uribistas le depositaron su confianza, no para que se convirtiera (como algunos opositores quieren que parezca) en un títere de Uribe, sino para que continuara por el camino exitoso que se forjó entre 2002 y 2010, lleno de errores claro que sí, pero con muchos aciertos que lograron que retomáramos la confianza.

Los colombianos sabemos de dónde venimos, pero en los últimos tres años no sabemos para dónde vamos. Estamos llenos de incertidumbre porque nos cambiaron la lucha frontal contra el terrorismo (con indulgencia ante la desmovilización) por el diálogo lleno de concesiones para los criminales y se abandonó el contacto directo con los ciudadanos por las reuniones de unos pocos. Los actuales Acuerdos para la Prosperidad distan mucho de los Consejos Comunales en los que por más de ocho horas se escuchaba la problemática de cada región y se buscaban de manera conjunta soluciones. Hoy, cada ocho días, Juan Manuel Santos más que escuchar (secreto del gran político) intenta mostrarnos algo que no existe, les permiten hablar a unos pocos, y casi siempre, filtrados ciudadanos y muy pocas soluciones ofrece. Para la muestra un Gramalote.

El país pasa en la actualidad por un momento crítico. Hace unos días alguien me dijo que junto con el anuncio del fallo de La Haya, esta era la peor semana del actual mandatario. Al "tal" paro que no existe, su anuncio perverso de querer refrendar los acuerdos de La Habana (acuerdos que no existen) el mismo día de las elecciones parlamentarias, la respuesta de las Farc diciendo que no están de acuerdo y parándose de la mesa, se le sumó la masacre de 14 militares en Arauca a manos de ese grupo en el que Santos parece confiar tanto (no olvidemos que a ellos hay que creerles). Sí, esta es una mala semana para Santos pero lo peor no es eso, lo peor es que no sepa reconocer sus errores y continúe inmerso en su país de las maravillas.

Por último: si a Santos le va mal, al país le va mal, por eso jamás he deseado que fracase. Lo que sí deseo hoy es que este gobierno acabe pronto y que Colombia pueda retomar el rumbo, así, a todos nos irá bien.

@DiegoMorita

jueves, 22 de agosto de 2013

Los paros

Por DIEGO MORA | Publicado el 21 de agosto de 2013 El Colombiano


La protesta es válida. Los paros también. Las movilizaciones son, incluso, necesarias. Exigirle al Estado mejores condiciones es un derecho que la sociedad debe utilizar las veces que sea necesario; pero usar las protestas, los paros y las movilizaciones para bloquear vías, crear disturbios y generar pánico (terror) es algo que no podemos permitirnos.

Hoy, el actual Gobierno vive (padece) su noveno paro en tres años. El actual, de carácter nacional y de varios sectores, se suma al que ya hicieron los transportadores, los estudiantes, los controladores aéreos, la Rama Judicial, los cafeteros, los paperos, los campesinos en el Catatumbo y los mineros.

Juan Manuel Santos ha demostrado incapacidad para negociar. Los paros de los cuales el país ha sido testigo le fueron notificados previamente. Este, lo llevan anunciando, sus promotores, hace más de un mes, no obstante las acciones del Gobierno para prevenirlo no se vieron por ninguna parte; a menos que el manejo que le hayan dado sea el mismo (diplomático) que al fallo de La Haya o a los insultos de Maduro al expresidente Uribe.

Sin embargo, la ineficiencia gubernamental no es excusa para que las protestas se conviertan en batallas campales entre los manifestantes y la fuerza pública. Hasta el momento se han reportado 33 personas capturadas por bloqueos y violencia, adicional, 43 policías han resultado lesionados. 13 vías han sido cerradas. ¿Así es como vamos a solucionar nuestros problemas?

Pero tampoco vamos a arreglarlos si los escondemos como quiere hacerlo el Presidente, que en sus declaraciones expresó: "el paro no tuvo la magnitud que se esperaba". No entiendo qué era lo que esperaba el Gobierno, pero si las cifras anteriores no le bastan (hablamos del primer día) debería sumarle la muerte de un motociclista en la vía Bogotá-Tunja, que ha sido una de las más afectadas en las primeras 24 horas de estas manifestaciones.

No se puede desconocer que las protestas están infiltradas por grupos al margen de la ley, principalmente las Farc, así ellas desde La Habana pidan que no las involucren porque nada tienen que ver con lo que está pasando. Pero si algo tenemos claro con ellas, es que no les podemos creer nada, porque son las mismas que nos han dicho que no son terroristas, que son víctimas del conflicto, que no secuestran, que no extorsionan. 

La protesta es un derecho pero con la forma de utilizarla en Colombia la estamos convirtiendo en un delito.

Por último: ojalá no dure mucho tiempo este paro, ojalá el gobierno sepa controlarlo (no esconderlo) y ojalá que aprenda de los errores cometidos. Se le está acabando el tiempo para dejar una, mínima, impresión positiva.

@DiegoMorita

jueves, 15 de agosto de 2013

Propuestas indecentes

Por DIEGO MORA | Publicado el 14 de agosto de 2013 El Colombiano


No podíamos esperar más o menos de una organización, para el crimen, como las Farc. Con quienes, desde el principio del circo en La Habana, nos hemos mostrado en desacuerdo con lo que allí sucede, no nos han decepcionado las desatinadas propuestas (diarias) que hacen los diferentes voceros de este grupo terrorista.


Hoy, que se cumplen 302 días de iniciado el proceso, del cual no conocemos ni un solo avance significativo, podríamos resumir la actitud de las Farc en una sola palabra: cinismo. Porque solo a ellas les cabe en la cabeza pedir un puesto en la junta del Banco de la República o en la Comisión de Relaciones Exteriores (aunque la segunda haya demostrado ser inútil).

Y es que quienes no creemos en la voluntad de las Farc lo único que pedimos es que nos callen la boca. Que demuestren con hechos que realmente piensan en la paz como el fin de su absurda guerra contra el Estado y no como la excusa para fortalecerse militar, económica y políticamente; y no que salgan con propuestas, que en el fondo saben son imposibles de conceder, como cambiar la doctrina militar y policial.

Y se pone peor. En un acto de cobardía total (que se le suma al quizás, quizás, quizás como respuesta a la pregunta de si le pedirán perdón a las víctimas), proponen las Farc que se les asignen curules directamente en caso de firmar un acuerdo de paz. Es decir, no pedirán perdón, no dirán la verdad y tampoco entregarán sus armas pero pasarán del monte al Congreso, pretendiendo que los colombianos hagamos borrón y cuenta nueva, a legislar, a hacer las leyes. ¿hay derecho? ¡No, no lo hay…

Pero también quieren la creación de una Cámara Territorial que sustituirá a la actual Cámara de Representantes, financiación estatal adicional a los partidos que ejerzan la oposición, la cual correspondería al 10 % del total de los recursos públicos asignados a la financiación de los partidos y una silla en el Consejo Nacional Electoral.

Pero no olvidemos, todo esto lo quieren las Farc sin entregar nada a cambio porque pretenden "enterrar" sus armas y descartan totalmente pagar cárcel. Negocio redondo el que quieren conseguir y que ante las declaraciones del Fiscal y del presidente del Congreso no parecieran estar muy lejos de ser otorgadas.

Por último: piden las Farc que los precandidatos a la presidencia vayan a La Habana a exponer sus ideas. Clara López no tardó en aceptar la propuesta. Los candidatos del Centro Democrático se negaron rotundamente. Dos respuestas distintas, que evidencian las posiciones alejadas de la izquierda y la derecha en Colombia.

@DiegoMorita

jueves, 8 de agosto de 2013

Por la reelección

Por DIEGO MORA | Publicado el 07 de agosto de 2013 El Colombiano


Está claro: Juan Manuel Santos aspirará a la reelección en 2014.

A pesar de que su gobierno sea uno de los más regulares de los últimos años (así con cifras intenten cubrir la realidad) su orgullo lo obligará a intentar ganar la presidencia esta vez por mérito propio, lo cual -si Colombia es coherente- lo llevará al fracaso.

¿Y por qué digo que irá por la reelección?

Es fácil de concluir después de ver su ronda de medios, a propósito de los tres años de gobierno que se cumplen hoy, y de la aplicación de su nueva estrategia (con la clara mano ¿negra? de JJ) que lo ha llevado a catalogar de "furibistas" a quienes siguen las ideas del expresidente Uribe, entre otros comentarios salidos de tono y que nada tienen que ver con la posición de quien se cataloga a sí mismo "un estadista". 

Si no puedes hacer que te reconozcan por tus aciertos pues desvía la atención y haz quedar mal a tu contendor, parece ser la guía del Presidente.

Por otro lado su enorme ego le dicta que tiene que reelegirse para no quedar por detrás de Uribe en esa meta.

Él cree que los nueve millones de votos con los que ganó la presidencia son propios y que ese gran caudal se ha mantenido estos tres años y lo hará uno más, a pesar de sus desaciertos, de sus locomotoras sin gasolina y del evidente deterioro en seguridad; por no mencionar el inminente fracaso del proceso en La Habana (y para esto último solo tengo en cuenta que las Farc no han dado una sola muestra de paz y las declaraciones diarias con propuestas absurdas que escuchamos desde la isla).

En lo personal, creo que la figura de la reelección es democrática, al fin y al cabo quien decide son los millones de personas que salen a votar. 

En las manos del constituyente primario está premiar o castigar al gobernante que intenta hacerse reelegir.

En 2006, Colombia, le dio su confianza a Uribe con una alta votación, en 2014 es posible que busque otro camino, que cobre por ventanilla las promesas rotas y elija una nueva opción que nuevamente la haga soñar.

Por último: Juan Manuel tiene bajo la manga los dineros no entregados de las regalías, las casas "gratis" y el aparato estatal a su servicio.

Sus rivales tendrán que acudir a las ideas (como debe ser la política) y los colombianos decidiremos el rumbo que queremos tomar en los próximos años. Como en 2002, de esa decisión dependerá transformar el país. ¿Para bien o para mal? En 365 días lo sabremos.

@DiegoMorita

jueves, 1 de agosto de 2013

La final de fútbol

Por DIEGO MORA | Publicado el 31 de julio de 2013 El Colombiano


Tuve la oportunidad de disfrutar la final del fútbol colombiano entre Santa Fe y Nacional en Bogotá. Gracias a la decisión de no permitir la entrada de hinchas del equipo visitante el escenario era solo rojo y el ambiente que se sentía antes de empezar el partido era espectacular, una fiesta, así como debería ser este deporte.

Soy hincha de Nacional, no obstante pude entrar al estadio y ver el partido completo. Antes de que empezara el juego fui testigo de unos hechos lamentables que se prolongaron durante los noventa minutos. 

En primer lugar, todo aquel que se encontraba en el público y que no tenía una camiseta de Santa Fe, era chiflado y señalado como hincha de Nacional.

Ante los silbidos prolongados, la policía se acercaba a esta persona y la obligaba a abandonar la tribuna. Mientras la retiraban era ofendida por los hinchas rojos, para los cuales los paisas somos unos sicarios hijos de...

Tuve la suerte de que nadie se fijara en mí. Iba con una chaqueta azul, sin embargo debo confesar que sentí nervios de lo que pudiera pasar, pues el desarrollo del partido que favoreció a los verdes caldeaba los ánimos de un estadio rojo y encendido que con el correr de los minutos veía cómo en un semana se perdía el paso a la final de la Copa Libertadores y el campeonato de la liga local.

Aunque me parece absurda la medida de no permitir la entrada de hinchas visitantes a estos dos partidos (no dudo que en Medellín se presentaran los mismos casos con los hinchas de Santa Fe), creo que es acertada, pues con el fervor que algunas personas sienten por un equipo de fútbol, se logra entender cómo pueden hacerse matar o asesinar por ese equipo.

En el segundo gol de Nacional, un hincha se fue a golpear el vidrio que protege el palco en el que estaba el ministro de vivienda y sus acompañantes, niños entre ellos, y con toda la rabia que le produjo esta anotación, les gritaba "paisas hijos de..., deberían morirse". ¿Eso es ser hincha?

Todo esto simplemente para decir que no entiendo en qué momento el fútbol se convirtió en una batalla campal entre aficionados, cuándo se convirtió en un peligro ser hincha de un equipo y no poder entrar a cualquier estadio con la camiseta y disfrutar un partido en paz.

Por último: ¿cuándo se tomarán medidas efectivas, no paliativos, para evitar desórdenes dentro y fuera de las canchas y cuándo entenderán los hinchas que el fútbol es simplemente un deporte y no la vida?.

@DiegoMorita