viernes, 28 de junio de 2013

¿Medellín? Una pregunta sin responder

Miércoles, 26 DE JUNIO DE 2013 LA OTRA ESQUINA

La más innovadora, la mejor sede para eventos, candidata a los juegos olímpicos juveniles 2018, la más “educada”, la primera ciudad del país con Metro, la que tiene el puente urbano más largo, la sede de los juegos suramericanos, la que recibe premios de la ONU. Si, esa es Medellín. Una ciudad llena de contrastes porque también habitan en ella 250 combos criminales que controlan las comunas, que extorsionan a taxistas y conductores de bus, que han dibujado fronteras invisibles y que asesinan a quien las atraviesa, que desplazan y que han convertido a la eterna primavera en un constante infierno.


Hace unos años tuve el inmenso placer y la gran oportunidad de dictar unas clases en diferentes municipios de Antioquia, uno de ellos Ituango, tierra de la cual me enamoré y que he evidenciado en varias columnas anteriores. A solo cinco horas de Medellín, hoy quizás menos por la pavimentación de la carretera o tal vez más si te encuentras con un bus atravesado y pintado con mensajes de las Farc, Ituango es un sitio espectacular, lleno de gente linda, de un gran corazón pero que vivió (los que lograron hacerlo) una violencia desbordada, una batalla entre guerrilla y paramilitares que dejo miles de muertos.

Mis alumnos me contaban que cuando empezaban los combates en el pueblo, este se paralizaba. Se suspendían las clases, se cerraba el comercio y aquellos que no estaban participando de la barbarie, se resguardaban en sus casas. A la mañana siguiente, cuando la “calma” regresaba, el paisaje era desesperanzador: las calles llenas de muertos. Los primeros días, la gente se devolvía a sus hogares, pero con el pasar del tiempo, infortunadamente, los muertos tuvieron que convertirse en algo normal y los ituanguinos entendieron que la vida (para quienes lograban mantenerla) tenía que continuar, así que ya no era una opción devolverse a la casa sino que era más fácil rodear los cadáveres o incluso pasarles por encima.

Los colombianos hemos aprendido a vivir con la violencia. Es normal lo que pasa día a día, incluso muchos cambian el canal cuando empiezan las noticias. Lo que está pasando en Medellín es el reflejo de una sociedad que con los días se ha vuelto indiferente, pues o intenta aportar y generar cambios o sigue con su vida, la mayoría hace lo segundo.

Medellín no tiene Alcalde, es una afirmación muy repetida no solo en la ciudad, también en el país. Dejando de lado el abandono a los programas sociales que tanto éxito tuvieron en el pasado, Aníbal Gaviria ha permitido que la ciudad se sumerja en un abismo de incertidumbre y miedo. No se ve gerencia, no hay medidas efectivas para combatir el crimen y la mejor excusa que encuentra es resaltar a la ciudad como la mejor en…o la número uno para…, mientras todos los días asesinan a más personas.

La segunda ciudad en importancia del país (tal vez la primera en realidad) hoy se encuentra abandonada a su suerte, no hay liderazgo y las medidas adoptadas recientemente poco sirvieron. El Presidente Santos viaja muy seguido a la ciudad, mandó a despachar al General Riaño y al Fiscal y de eso solo quedan las fotos. La reducción de la violencia en la ciudad no se ve, aunque las autoridades intenten hacernos creer que la “disminución” en la cifra de homicidios es directamente proporcional a un nivel bajo de violencia. Medellín ha retrocedido con la actual administración en seguridad y en lo social (muchos programas se dejaron de lado y los que se mantienen perdieron impacto y se redujo su presupuesto) pero ha dado un gran salto en su internacionalización (la meta real de esta administración); no obstante ¿qué quieren los familiares de los muertos? ¿Una ciudad más internacional o una más segura?

Sin duda, y a falta de 2 años y medio para que termine su mandato, la administración Gaviria en Medellín ya se puede catalogar como la menos efectiva desde que los alcaldes se eligen por votación popular. No tiene una sola obra propia (las que ha inaugurado venían de la alcaldía de Salazar), la falta de planeación para implementar medidas se nota a leguas con el cobro del impuesto predial y la valorización, el Proyecto de Acuerdo con el que se aprobó la fusión de UNE tiene un manto, muy negro, de duda a sus espaldas y claro, una ciudad peligrosa en todas partes y a todas horas, le otorgan sin duda el primer lugar (de lo malo, por supuesto).

Medellín necesita un cambio de rumbo urgente, un timonel que lidere las verdaderas transformaciones que la ciudad requiere: 1. Seguridad: con ella internacionalizar la ciudad será un juego de niños. 2. Lo social: hay que retomar los programas que se venían implementando y fortalecerlos (niños, jóvenes y personas mayores vulnerables deben ser atendidos de forma digna). ¿Se anima Alcalde Aníbal Gaviria?

Post scriptum: en Bogotá están a punto de revocar a Petro (aunque será muy difícil lograr la votación necesaria), en otras ciudades se ha tratado, pero el proceso es complejo (claramente diseñado para que no pase jamás), ¿será el momento de intentarlo en Medellín? Ahí les dejo esa inquietud!


@DiegoMorita

jueves, 27 de junio de 2013

El gran colombiano

Por DIEGO MORA | Publicado el 26 de junio de 2013 El Colombiano


No había lugar a dudas, la votación abierta para elegir el gran colombiano la iba a ganar Álvaro Uribe Vélez. Merecido reconocimiento o no, sus seguidores que se cuentan por millones en el país, aunque esta vez no votaron tan masivamente, lograron ponerlo en el primer lugar, por encima de García Márquez (que merece este y todos los premios por su gran obra) y Simón Bolívar (que quizás haya perdido puntos gracias a Chávez y Maduro).

Uribe es un triunfador, en todas las elecciones en las que ha participado logró el triunfo. Los colombianos lo elegimos dos veces para que fuera Presidente. La mayoría en el país le reconoce su gran trabajo y amor por la patria, así que este tipo de oportunidades para agradecerle no pueden ser desaprovechadas.

Obviamente la polémica no se hizo esperar. Diferentes sectores pusieron el grito en el cielo por la decisión de los colombianos. Los mismos panelistas elegidos por History Channel no disimularon su inconformismo y eso que hablamos de una elección democrática. Pero ahí estamos pintados los colombianos, no hacemos nada frente a algo para poder quejarnos después.

Esta elección estuvo abierta tres meses, podía votar cualquier persona una vez al día todos los días. Estaba claro que Uribe era el más opcionado para ganar, sus seguidores por redes sociales enviaban constantemente invitaciones para que se votara, lo que permitió, seguramente, que muchas personas se enteraran de esa posibilidad y se animaran a hacerlo. ¿Dónde estaban los que ahora se indignan por el resultado? ¿Por qué no votaron por otro de los candidatos? ¿Era más fácil esperar para quejarse?

Lo vemos mucho cada vez que tenemos elecciones. Los que salimos a votar somos una minoría. El abstencionismo en Colombia es cercano al cincuenta por ciento y sin temor a equivocarme puedo asegurar que la gran mayoría de quienes prefieren no votar, son los primeros que se quejan del alcalde, gobernador o presidente que resultó elegido.

Uribe durante su vida pública siempre ha sido polémico y no es porque calcule serlo o esto haga parte de su estrategia política, sino porque en un país acostumbrado a medias tintas y a políticos que dicen lo que su auditorio quiere escuchar, un "montañero" llegó, cambió el esquema y empezó a decir de frente y sin tapujos lo que había que hacer para cambiar el rumbo del país, algo que logró y que muchos no le perdonan.

Por último: fácil indignarse y renegar por quien ganó en la votación. Sería mejor que esa energía la utilizaran en propiciar cambios y no esperando a que lleguen. Felicitaciones a Uribe por este merecido reconocimiento.

@DiegoMorita

viernes, 21 de junio de 2013

A priori

Por DIEGO MORA | Publicado el 19 de junio de 2013 El Colombiano


Pasa más de lo que uno se imagina. Quedarnos con la primera impresión que nos causa alguien que conocemos o un lugar que visitamos y no darle una segunda oportunidad. Dicen por ahí que la primera impresión es la que cuenta, pero con todo respeto por quienes aplican esto, creo que están equivocados porque definitivamente juzgar a priori no es una buena idea.

Lo anterior pasa mucho con los políticos. Hemos tenido tantos fracasos con ellos que, en ocasiones, ni oportunidad les damos de tener una primera impresión. Error. No todos son iguales, no todos son ladrones ni corruptos, algunos (tal vez una minoría pero algo es algo) tienen vocación de servicio, creen en la política como un camino para ayudar a los demás, su vocación de poder tiene intenciones de introducir cambios, de lograr un mejor país.

En los últimos años, la justicia en Colombia nos acostumbró a juzgar a priori. La presunción de inocencia parece que es una clase a la que jueces y fiscales faltaron porque se la pasan por la faja. Aquí se encarcela y se espera a ver qué pasa. Sigifredo López lo vivió, el Fiscal le arruinó la vida (por unos pocos días), lo convirtió en el peor criminal y luego le pidió perdón por el error. Un falso positivo judicial de proporciones enormes, pero que no importa o ¿quién pagó por semejante equivocación?

Andrés Felipe Arias tuvo que esperar 23 meses para quedar libre, para que lo dejaran defenderse en libertad, un derecho que todos tenemos pero que a él no quisieron otorgarle. Había que mantenerlo preso ¿por qué? Jamás lo sabremos en realidad. Dicen que por ser un peligro para la sociedad, por la posibilidad de interferir en el proceso, de manipular testigos. Hoy está libre, y por fin, al lado de su familia, pero ¿quién le devuelve el tiempo perdido?

Y aquí cito solo dos casos que son conocidos ¿cuántos iguales existen pero no tienen despliegue mediático?

Qué daño nos hace juzgar a priori. Y no solo en lo judicial, también en la vida diaria. ¿Cuántas veces hemos rechazado a alguien solo por la forma en que se viste, por como habla o la región a la que pertenece? ¿Cuántas veces nos han rechazado por eso mismo? Tal vez poco nos importe, el problema es que este tipo de actuaciones lo que hacen es convertir la indiferencia en nuestro plato diario y esa, también, nos hace muchísimo daño.

Por último: casos como el de Andrés Felipe Arias no pueden ser normales. Nos urge una reforma estructural a la justicia, eso sí, una que todos lean.

@DiegoMorita

viernes, 14 de junio de 2013

Participación política

Por DIEGO MORA | Publicado el 12 de junio de 2013 El Colombiano


Conozco a muchas personas honorables y con una hoja de vida envidiable. Muchas de ellas tienen vocación de servicio, son solidarias e incluso se quitan el pan de la boca para darles de comer a los demás. La mayoría pasa sus días trabajando duro, cumpliendo la ley, pagando impuestos, ahorrando para las vacaciones y educando a sus hijos para que sean unas buenas personas.

Desde que tengo memoria, no pasa un solo día sin que escuche mencionar en la radio o lea en un periódico el nombre Farc. Siempre que esto pasa, siento escalofríos, pues sé que lo que viene no es algo positivo. Asesinatos, masacres, secuestros, burros, motos y collares bomba, voladura de torres eléctricas, ataques a poblaciones; son sinónimo de esta organización terrorista que por más de 50 años le ha causado un dolor, tal vez, incurable a millones de colombianos que no han vivido un solo día en paz. 

Ayer, en La Habana, se reanudaron los "diálogos" con el segundo punto pactado en la agenda: la participación política. No hay que ser un experto para entender que el resultado de esta "negociación" será el gran salto que darán los cabecillas de las Farc, desde la selva hasta el Congreso de la República, haciendo borrón y cuenta nueva a todos sus delitos, incluso aquellos catalogados de lesa humanidad y que gracias al Marco Legal para la Paz, el Presidente podrá, discrecionalmente, cesar la acción penal.

Muchas de las personas que conozco, cuyas características mencioné al principio, jamás llegarán al Congreso, primero porque no tienen la maquinaria necesaria para hacerlo y segundo porque no tienen el dinero que se requiere para una campaña. Sé que algunos serían unos excelentes senadores o representantes a la cámara, su carrera los respalda y tienen el conocimiento necesario para servirle al país, pero no llegarán al Capitolio Nacional porque no es fácil.

Al paso que vamos, para las Farc será sencillo ocupar curules en el Congreso. Creo que es lo que más les interesa del proceso, pues los acerca a su objetivo de tomarse el poder que no pudieron obtener con las armas pero que gracias a la laxitud del gobierno actual, ven más cerca que nunca.

Por último: no es justo con un país que ha sufrido tanto, que sus mayores victimarios de un día para otro cambien el camuflado por la corbata y lo hagan sin pagar por sus crímenes. Si esto se da, en poco tiempo estaremos frente a la segunda, tercera, cuarta parte de las Farc, todas ellas pidiendo pista para que después de querer acabar con el país, convertirse en los Padres de la Patria.


@DiegoMorita

jueves, 6 de junio de 2013

Batalla en 140 caracteres

Por DIEGO MORA | Publicado el 5 de junio de 2013 El Colombiano


Hoy me apartaré un poco de los temas coyunturales que acostumbro a desarrollar en este espacio, pues quiero dedicárselo a hacer una reflexión sobre una herramienta que millones de personas usamos a diario, me refiero a Twitter.

¿En qué momento Twitter se convirtió en un campo de batalla? ¿Por qué las diferencias se intentan dirimir tratando mal a los demás, con insultos y agravios hacia quien piensa distinto a nosotros? ¿Por qué es más fácil usar 140 caracteres para lanzar improperios que para resaltar situaciones positivas? 

Tengo claro que cada quien utiliza sus redes para lo que quiere. Algunos nos cuentan su día a día desde que se levantan hasta que se acuestan, otros ponen frases y fotos, algunos recomiendan lecturas mientras que otros lo tienen como un espacio de opinión y de intercambio de ideas (la gran mayoría de personas que he decidido seguir lo usan para lo último). 

Lo que debería ser un espacio para el debate, para compartir intereses e incluso conocer personas, se ha ido convirtiendo en un lugar para agredir. Basta con detenerse a leer los mensajes que ponen figuras reconocidas como Álvaro Uribe Vélez, no importa de qué tema o en qué contexto, y ver la gran mayoría de respuestas que recibe cargadas de agresividad y maltrato.

Me pregunto en este punto ¿si a algunas personas no les gusta lo que otras ponen en sus perfiles, para qué los siguen? Twitter te da la libertad (es una red democrática) de leer a quien desees, si alguien no nos gusta ¿hay necesidad de seguirlo? La respuesta es no, sin embargo, muchos tuiteros se dedican solo a esperar que alguien trine para, como se dice coloquialmente, caerle encima; lo peor de todo es que es más fácil que varios se unan para tratar mal a alguien, que para comentar hechos positivos.

En lo personal Twitter es mi red favorita. Es inmediata, los medios de información la usan para lanzar sus noticias en tiempo real, así que es fácil estar siempre al tanto de lo que está pasando y gran parte de la actualidad se mueve por allí. Sus usuarios crecen por millones cada día y es tanta su fuerza, que un porcentaje alto de las campañas políticas se están desarrollando por ella. Su alcance es impresionante.

Por último: es preocupante que el uso de Twitter se desvíe a otro lado y se coarte la libertad de expresión cuando no se respeta lo que el otro dice. Cada cual hace uso como desee de lo suyo, pero es mejor si ese uso es para construir y no para destruir.

@DiegoMorita

martes, 4 de junio de 2013

La más cada vez menos

MARTES, 04 DE JUNIO DE 2013 La Otra Esquina

No hay ninguna duda, el departamento de Antioquia es un sueño, un paraíso terrenal de características únicas y con un potencial extraordinario de desarrollo. Dejando de lado, los graves problemas de seguridad que nuevamente se apoderaron de nuestros municipios, viajar por Antioquia es un gusto que todos deberían darse.
 
Los verdes de estas montañas son majestuosos, el encuentro con las nubes le ponen un límite al infinito. Las quebradas y ríos formando carreteras de agua provocan tener la posibilidad de flotar en ellas y dejarse llevar por los paisajes que van formando.
 
Somos un departamento pujante, de gente amable y solidaria. No obstante hoy estamos muy lejos de ser “la mejor esquina de América” tal y como fue planteado en la Visión Antioquia siglo 21. Esa visión también sueña con un departamento justo, pacífico, educado y en armonía con la naturaleza. Repito: estamos lejos, muy lejos…
 
“Antioquia la más educada” es el caballito de batalla de Sergio Fajardo, actual Gobernador. Al igual que lo planteó cuando fue Alcalde de Medellín (2004 – 2007) su programa de gobierno se sustenta en la educación. Estamos de acuerdo, la base del desarrollo de cualquier sociedad es la educación, la formación en todos sus niveles. Con un buen aprendizaje, abrimos las puertas del mundo a los niños y jóvenes, los alejamos (en un alto porcentaje) de las malas opciones y aseguramos el progreso. Pero, la educación por sí sola no basta!
 
 En el último ranking conocido de los mejores colegios del país solo aparecen 80 públicos y el primero de ellos se ubica en el puesto 115, y no, no es de Medellín y tampoco de Antioquia. Digamos que este ranking no sea perentorio con respecto al nivel de la educación que se está ofreciendo en el departamento, sin embargo es muy preocupante que después de ocho años apostándole desde la alcaldía a este tema (cuatro años de Sergio Fajardo y cuatro de su sucesor Alonso Salazar) y uno más desde la gobernación, los resultados no son visibles y no se percibe el éxito de la estrategia.
 
¿Qué puede estar pasando? Como mencioné antes, la educación por sí sola no basta. Los niños deben tener la posibilidad de ir a estudiar con tranquilidad y no con el miedo a atravesar una “frontera invisible” (como las muchas que existen hoy en Medellín) y encontrarse con los combos que dominan las comunas de la ciudad. También necesitan la certeza de que al caminar por sus veredas, rumbo a estudiar, no pisarán una mina antipersona de las miles que han sembrado los terroristas y que se niegan, a pesar del proceso en La Habana, a dejar de instalar y a dar la ubicación de las que han regado por todo el país y que han segado las esperanzas de tantos colombianos.
 
Es necesario garantizar seguridad. Lo preocupante es que el discurso de Fajardo deja de lado este tema. La reacción del gobernador ante los continuos ataques que se producen casi todos los días, a manos de las Farc y las bandas criminales, en todo el departamento es laxa. Él prefiere, después de una masacre (como la ocurrida hace algunos meses en Santa Rosa de Osos), subir una foto en Twitter de los mejores buñuelos que alguien se pueda comer en ese municipio, algo totalmente salido de tono pero que sortea fácilmente bloqueando a quienes lo recriminan y le exigen contundencia.
 
En año y medio al frente de la Gobernación de Antioquia lo más visible de Fajardo son los dos tomos del “Libro Blanco” y con los cuales atacaba a Luis Alfredo Ramos. Una estrategia baja y populista de alguien que se cataloga como un político diferente, con una forma distinta de hacer y ejercer la política. Si, se le nota lo diferente…
 
En Antioquia tenemos grandes oportunidades, pero necesitamos que sus gobernantes entiendan que en cuatro años es mucho lo que pueden hacer, pero que si dejan de hacerlo el departamento pierde. Ya basta de discurso demagógico, señor Fajardo, es hora de que usted se ponga Manos a la Obra.
 
Post Scriptum: bienvenida esta revista, un nuevo medio sin mermelada y en el que con seguridad nos divertiremos con la cultura y la política que se ve mejor desde el otro lado, desde La Otra Esquina.
 
@DiegoMorita

http://www.laotraesquina.co/politica/207/la-mas-cada-vez-menos