jueves, 25 de abril de 2013

¿Dos años más?

Por DIEGO MORA | Publicado el 24 de abril de 2013 El Colombiano


Esta semana, de manera hábil, el gobierno y su escudero mayor en el Congreso, Roy Barreras, lanzaron al aire una propuesta que además de absurda y descabellada, es otra burla al sentido común y una cachetada a la sociedad colombiana que desde hace mucho tiempo aprendió a no tragar entero. Pretendían alargar el mandato actual en dos años, sin pasar por las urnas, eliminar la reelección y que las elecciones regionales se dieran al mismo tiempo que las nacionales.

Después de que la mayoría de la sociedad expresara un rechazo vehemente a semejante propuesta tan salida de tono, el gobierno no tuvo más opción que "recular" (como ya es su costumbre) y la idea es que de presentarse el acto legislativo que reforme, nuevamente, la Constitución, se aplique desde el próximo periodo.

¿Para qué quería Juan Manuel Santos dos años más de gobierno?

¿Para seguir negociando la dignidad del país con las Farc? ¿Para que arranquen por fin las locomotoras que ya se oxidaron? ¿Para reconstruir Gramalote? ¿Para combatir a las bacrim? ¿Para seguir amarrando las regalías? ¿Para alcanzar a entregar las 100 mil casas? ¿Para prometer 100 mil casas más? 

O tal vez…

¿Para seguir pensando qué hacer con el fallo de La Haya que nos quitó 75 mil kilómetros de mar en San Andrés? ¿Para asegurar conectividad en las zonas en las que están regalando tabletas? ¿Para solucionar realmente el problema de los cafeteros? ¿Para sacar adelante la reforma a la justicia? ¿Para presentar, por fin, la reforma a la educación?

Aunque es más probable que necesite dos años más para…

Seguir apoyando un gobierno ilegítimo como el de Venezuela, culpar de todo lo malo que pasa en el país a Álvaro Uribe y además a los problemas de comunicación en su equipo que no saben divulgar las "maravillas" conseguidas en 32 meses.

Cuatro años son pocos para un buen gobernante, le pasó a Uribe y por eso Colombia lo reeligió de forma abrumadora. Cuatro años son muchos para un mal presidente, ya tuvimos que padecer 48 meses con Samper.

La idea de seis años, sin reelección, es buena pero siempre y cuando también se establezcan mecanismos ágiles y efectivos con los cuales se pueda revocar el mandato. Es pertinente que un presidente que es elegido por el pueblo, no esté blindado ante procesos de evaluación de su mandato por parte de sus electores.

Por último: que el gobierno mida cada semana la opinión solo demuestra su falta de planeación, que por cierto es evidente ¿con qué nos saldrán en mayo? Amanecerá, veremos y con seguridad nos sorprenderemos.

@DiegoMorita

viernes, 19 de abril de 2013

Las vallas de Pacho

Por DIEGO MORA | Publicado el 17 de abril de 2013 El Colombiano


Han aparecido en varias ciudades del país unas vallas con la foto de Pablo Escobar e "Iván Márquez" y en las que se lee: Adivine quién ha matado más policías. Queremos la paz sin impunidad. Francisco Santos. Como era de esperarse, en un país doble moralista como el nuestro, la polémica se encendió por cuenta de aquellos a los que la comparación les parece muy subida de tono.

Las vallas plantean, antes que nada, una reflexión en torno a las víctimas y llaman la atención sobre la calidad de los miles de colombianos que han sufrido la violencia desmesurada que nos agobia y que algunos pretenden categorizar como de primer, segundo o tercer nivel.

¿Son más graves las víctimas de Escobar? ¿Las del paramilitarismo? ¿Las de las Farc? ¿Las del Estado? La respuesta, aunque a algunos les duela, es que todas son igual de graves, todas necesitan ser reconocidas, todas necesitan tener voceros y defensores.

¿Por qué la polémica? Cada cual tendrá sus razones, las que más se repiten son aquellas que expresan que se está jugando y haciendo política con el dolor de las víctimas, situación inaceptable en un país selectivo para llorar a sus muertos y en el que colectivos de abogados escogen sus demandas según el victimario al igual que un representante a la Cámara y un exsenador tienen la libertad de defender abiertamente a una organización declarada por la comunidad internacional como terrorista. Sí, así son algunas personas de este país en el que vivimos.

Estas vallas lograron poner a las víctimas en el centro y sacarlas del costado en el cual han estado por años a la espera de que alguien se acuerde de ellas. Francisco Santos, nadie lo puede negar, es una víctima de la violencia en Colombia. Lo secuestró Escobar y las Farc lo hicieron salir del país. ¿No tiene derecho a poner en una valla a dos de sus victimarios? Sí, sí lo tiene y por eso lo hace. ¡Valiente el exvicepresidente…

Al momento de escribir esta columna, leo en el periódico El Tiempo que las vallas, inicialmente instaladas en Medellín fueron desmontadas por orden de la Alcaldía, lo que representa una clara censura y flagrante violación a la libre expresión que como ciudadano ostenta Francisco Santos. Y eso que vivimos en una democracia, ¡qué tal que no…

Por último: si en las vallas estuvieran Castaño y Escobar ¿habría indignación y orden de quitarlas? ¡Creo que no… Las víctimas, TODAS, tienen derechos y es el momento de darles la importancia que se merecen y, por supuesto es tiempo de que todos gritemos: no queremos una paz con impunidad.


@DiegoMorita

jueves, 11 de abril de 2013

Marcha electoral

Por DIEGO MORA | Publicado el 10 de abril de 2013 El Colombiano


Juan Manuel Santos está desesperado. Es la única conclusión que puedo sacar después de ver el apoyo, casi maternal, que le dio a la Marcha por la "paz" de ayer. Todo el aparato estatal se volcó a apoyar una manifestación patrocinada por un movimiento que el mismo ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, acusó de ser financiado con dineros de las Farc: la Marcha Patriótica.


Sí, la marcha fue un éxito, miles de personas salieron a las calles en diferentes ciudades (algunas no sabían a qué) y marcharon, punto para el Presidente que hoy debe estar pensando en que su proceso en La Habana cuenta con el apoyo popular y que los acuerdos que se firmen de aquí a noviembre serán fácilmente refrendados, lo que asegura su reelección.

Surgen muchas preguntas después de la jornada de ayer: ¿cuántos de los marchantes lo hicieron voluntariamente?, ¿quién pagó los buses que transportaron a miles de personas a Bogotá?, ¿quién pagó las camisetas estampadas? 

Por otro lado: ¿dónde estuvo la representación de las víctimas?, ¿es este el comienzo de un borrón y cuenta nueva con pretensiones de olvido?, ¿se cierra cada vez más la puerta a que las Farc pidan perdón y reparen a sus víctimas?

La prioridad, indiscutiblemente, para este gobierno es sacar adelante la negociación de La Habana y por eso acude a cualquier cosa que le permita, primero, argumentar por qué sigue en la mesa mientras las Farc continúan asesinando y segundo, oxigenar un mandato ahogado en críticas, de baja favorabilidad, sin ejecuciones propias y de anuncios populistas; sí, como el de Gramalote, que dos años y medio después sigue sin ser reconstruido.

La marcha como tal no servirá para nada, pero será utilizada como la excusa perfecta para continuar con un proceso lleno de vacíos, sin verdades y que va camino a la impunidad total para los crímenes, muchos de ellos de lesa humanidad, cometidos por las Farc. 

No olvidemos que alias Iván Márque z dijo que no pasarían un solo día en la cárcel; lo paradójico aquí, es que muchos de los que aceptan esta posibilidad fueron los mismos que criticaron una pena de ocho años para las autodefensas ¿doble moral? ¡Sí, claro que sí…

Esta marcha, más allá de querer hacer un llamado por la paz, es un mecanismo político-electoral del gobierno, que necesita urgentemente aumentar sus niveles de popularidad y por otro lado de aquellos que con miras a la contienda que se aproxima, necesitan ser visibilizados por la comunidad.

Por último: no somos guerreristas los que nos oponemos a estas manifestaciones, somos ciudadanos con derecho a opinar y que creemos en una paz sin impunidad.

@DiegoMorita

miércoles, 10 de abril de 2013

Decálogo del buen marchante

Martes, Abr 09 2013 - Diego Mora - Periódico Debate - www.periodicodebate.com


Los invito a marchar este martes 9 de abril si se identifican con los siguientes puntos:
  1. Están de acuerdo con la impunidad en los crímenes de lesa humanidad que han cometido las Farc durante cinco décadas.
  2. No les duele el asesinato de soldados y policías.
  3. Les parece normal que se reclute a niños para la guerra.
  4. Comparten la afirmación de las Farc de que en Colombia ellas son las víctimas.
  5. Consideran irrelevante que al finalizar este proceso, no se pida perdón, no haya verdad y mucho menos reparación.
  6. Aceptan que no se conozca jamás la suerte que corrieron cientos de secuestrados que aun lloran y esperan sus familias y que Farc niega rotundamente conocer.
  7. No se conmueven al ver en las noticias los reportes de mutilados por las minas antipersonal que han sembrado indiscriminadamente las Farc es su escalada de terror.
  8. Están de acuerdo con que la paz hay que conseguirla a cualquier precio, incluso sacrificando la institucionalidad.
  9. Creen que el negocio del narcotráfico no tiene por qué ser castigado.
  10. Quieren que terroristas, sin ninguna voluntad de paz, den el gran salto desde la selva hasta el Congreso y desde allí dirijan los destinos de un país bicentenario que se ha negado a claudicar, a pesar de que ellos han querido destruirlo en los últimos 50 años.
Adelante, marchen si por lo menos se sienten representados en uno de los puntos anteriores.
¡Que les vaya bien!
@DiegoMorita

jueves, 4 de abril de 2013

Un tintico...

Por DIEGO MORA | Publicado el 03 de abril de 2013 El Colombiano


Creo en la buena voluntad del vicepresidente Angelino Garzón cuando propone que Uribe y Santos se sienten a tomarse "un tintico". Él es una persona con un carácter conciliador y que tiene facilidades para la negociación, experiencia adquirida por sus años como sindicalista y que bien ha sabido aplicar en este periodo de gobierno, pues no podemos olvidar que gracias a él se conjuró con éxito el paro camionero de 2010 y más recientemente el paro cafetero. Ojalá a Angelino lo escucharan más y lo ignoraran menos.


No obstante, se equivoca el vicepresidente y, al igual que él, muchas personas del alto gobierno, los gremios y la sociedad cuando piensan que la distancia entre el expresidente Uribe y el presidente Santos es cuestión del ego y anhelo de poder del primero y que sus críticas se sustentan en vanidades personales que pueden ser olvidadas mientras se toma "un tintico" con quien lo reemplazó.

La distancia que ha puesto Uribe con el gobierno Santos es una cuestión de principios, de ideología y de coherencia entre lo que se dice, hace y se representa. 32 meses después de llegar a la Presidencia, Juan Manuel Santos ha gobernado con las ideas contrarias a las que lo eligieron y mal haría Uribe en compartir este giro en "U" (todos estos giros siempre son a la izquierda) pues en más de 30 años de servicio público él ha sido consistente con sus ideas, planteamientos y ejecuciones. 

Hace poco escuché al exvicepresidente Francisco Santos decir que Juan Manuel ha sido coherente con algo y es hacer todo lo contrario a lo que prometió, y tiene razón. Estamos ante un gobierno impredecible, de ofrecimientos, de cero ejecuciones y que con su accionar permitió que la confianza de los colombianos se transformara en miedo, desesperanza e incertidumbre, preguntándonos todos los días ¿y mañana qué?

Desde este espacio hago un llamado para que empecemos a cambiar la forma de ver e interpretar la política. Este bello ejercicio, tal vez el más antiguo de la historia, no puede desarrollarse al vaivén de las circunstancias que nos trae el día a día, ni alimentar orgullos personales, ni deseos históricos de reconocimiento. La buena aplicación y la honestidad en el ejercicio de lo público traen consigo estas recompensas, que jamás serán otorgadas si se buscan por la fuerza y en contravía del bienestar general.

Por último: los problemas del país, el retroceso en todos los sectores y el desasosiego de cada mañana al levantarnos van más allá de este o aquel nombre y no desaparecerán por arte de magia y mucho menos con "un tintico".

@DiegoMorita

miércoles, 3 de abril de 2013

Cinismo negociado


Martes, Abr 02 2013 - Diego Mora - Periódico Debate - www.periodicodebate.com
“Rendición incondicional de las guerrillas, entrega de las armas, sometimiento a sus políticas, todo a cambio de dos o tres puestos en el Congreso, el paseo por unos meses de un comandante en el cargo de ministro de Trabajo o de Salud, unas cuantas promesas y hasta unos años de cárcel para los principales líderes de la insurgencia nos anuncian y listo. ¿Ingenuidad o cinismo? Tal vez las dos cosas" Farc – marzo 27 de 2013
Las anteriores palabras fueron pronunciadas desde La Habana por uno de los voceros terroristas que hace parte del grupo que desde hace unos meses vive cómodamente en Cuba y a expensas del Estado colombiano, con la supuesta intención de firmar un acuerdo que permita la terminación del conflicto y conseguir una “paz” estable y duradera.
En esas 70 palabras, y no hay que ser muy astutos para entenderlo, se refleja la intención que desde el comienzo de las “negociaciones” muchos hemos venido denunciando por diferentes medios de información y redes sociales: las Farc quieren salir impunes y libres de todos sus crímenes y el gobierno de Juan Manuel Santos, que solo busca un lugar en la historia, está dispuesto a conceder lo que esté a su alcance para satisfacer esas exigencias, aunque en su camino entregue la dignidad que en 200 años hemos logrado mantener.
“Rendición incondicional de las guerrillas, entrega de las armas, sometimiento a sus políticas”, si, en realidad lo que la mayoría de colombianos esperaríamos es que el terrorismo se desmovilice, entregue sus armas y se someta a la justicia. Y es que las sociedades así funcionan, acaso ¿el que roba, extorsiona, asesina o secuestra por el solo hecho de negociar tiene derecho a que se le perdone su crimen? Pues no! Por eso es tan inadmisible y además absurdo suponer que las Farc pretendan no ir un solo día a la cárcel y peor aun, que vayamos por el camino (gracias al Marco Jurídico para la Paz) de que el gobierno lo permita.
“…dos o tres puestos en el Congreso, el paseo por unos meses de un comandante en el cargo de ministro de Trabajo o de Salud…”, ¿qué está prometiendo el Estado colombiano en La Habana? ¿Será destruida la institucionalidad y la democracia burlada, otorgando cargos de elección popular a dedo? Si es así, habrán triunfado las Farc, que han intentado acabar con el país desde hace cinco décadas, gracias a un proceso de dos años en el que el mismo gobierno elimina las bases democráticas de nuestro país.
No existe escenario más peligroso para nuestra sociedad que una “paz” de papel, para un premio y una foto.
Epilogo: se pregunta el vocero de las Farc: ¿Ingenuidad o cinismo? Coincido con él (es en lo único) en que tal vez son las dos cosas. Por un lado la ingenuidad es de ellos mismos al creer que Colombia tragará entero y permitirá que den el brinco desde la selva hasta el Congreso y así con el poder de las leyes instaurar su socialismo del siglo XXI. Ingenuidad de Juan Manuel Santos por considerar que cediendo a las pretensiones de las Farc, asegura un lugar en la historia como el presidente de la paz.
Cinismo de las dos partes, una de ellas peligrosa por el poder que le dan las armas y su oleada de terror en todo el país, la otra peligrosa por tener el poder, que se le otorgó democráticamente, de negociar a nombre de quienes lo elegimos, aunque le hayamos dado el mandato para terminar de derrotarlas militarmente, no para regalarles el país.
@DiegoMorita