martes, 26 de marzo de 2013

"Non c'è pace senza verità"

Lunes, Mar 25 2013 - Diego Mora - Periódico Debate - www.periodicodebate.com


Del papa Francisco en 15 días, quizás, se ha escrito más que de Benedicto XVI en sus ocho años de pontificado. Este impacto tan positivo para la mayoría, está motivado por la diferencia que de entrada mostró el argentino frente a sus predecesores. Ha roto el protocolo cada vez que pudo, saluda a los fieles dándoles la mano, besa a los niños, su anillo no es de oro sino de plata, sigue con sus zapatos negros y no con los rojos y hasta cambió el trono, innecesariamente bordado en oro, por una silla normal y corriente.
Sumado a lo anterior el papa Francisco transmite humildad, cercanía y lo hace de manera natural, sin premeditaciones. Es un “experto en mercadeo”, porque su discurso le está llegando al grueso de la población católica, en su mayoría pobre y que con seguridad ven en esta nueva era vientos de cambio y de una labor abnegada de la iglesia por y para los más necesitados. También, su franqueza y la forma de expresarse han calado en las altas esferas, en los gobernantes y aristócratas, aquellos que tienen en sus manos la oportunidad de darle un giro a la historia de la humanidad.
En días pasados, el papa recibió al cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede y en un sencillo pero emotivo discurso expresó varias ideas importantes, que quiero traer a colación a la luz de la situación actual de Colombia.
Habló de la pobreza y no solo refiriéndose a lo material, sino a la pobreza espiritual que afecta, también, a los países más ricos y que, citando a Benedicto XVI “deja a cada uno como medida de sí mismo y pone en peligro la convivencia entre los hombres”. Hoy en día Colombia sufre y padece los deseos de unos pocos de conseguir lo que quieren sin importar nada. La paz a cualquier precio, con impunidad, sin verdad, sin reparación. Unos queriendo quedar como los salvadores cuando en realidad alimentan sus vanidades personales y otros que después de causar daño y sembrar el terror pretenden un “borrón y cuenta nueva” apoltronados en los salones de la democracia que tanto tiempo intentaron destruir.
Y por eso el papa Francisco dijo: “Non c'è pace senza verità” -No hay paz sin verdad- frase que fue el eje central de su discurso. ¿Y en Colombia cómo conseguir la paz si cada uno tira para su lado y busca su bienestar particular? Porque es esa es la lectura que se hace del proceso que adelanta el gobierno Santos en La Habana con el grupo narcoterrorista de las Farc. Una “paz” a cualquier precio, llena de egos, para la foto. Pero firmar con este grupo no es lograr la paz, esa es una mentira que nos han vendido; desmovilizarlos es el primer paso para cesar parte de un conflicto que desangra al país. No obstante, firmar la impunidad a los ojos de un país sediento de verdad ¿cuánto tiempo nos puede dar tranquilidad?
Finalmente, el papa Francisco dijo: “No se pueden construir puentes entre los hombres olvidándose de Dios y no se pueden vivir auténticas relaciones con Dios ignorando a los demás”. Dejando a un lado la alta carga religiosa de estas palabras, es inadmisible que en Colombia se adelante un proceso de espaldas al país, a las millones de víctimas. No es descabellado pensar en que el resultado, si acaso sale algo, en La Habana será aplicable solo en el papel, porque ese puente que Santos y Farc creen estar construyendo se cimienta en mentiras, en el orgullo y en la negativa a responder ante la historia por los crímenes que por tantos años ellos mismos escribieron con tinta roja.
Epilogo: en buena hora el Vaticano recibe a un hombre inspirado en San Francisco de Asís, ojalá que el tiempo le alcance para introducir cambios palpables en el actuar de la iglesia.
Ñapa: agradezco a Fernando Palacio -@FernaPiensa – que muy amablemente me tradujo y envió el discurso del papa. Un abrazo muy fuerte para él en Roma.

@DiegoMorita

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