jueves, 17 de enero de 2013

Paz canalla

Por DIEGO MORA | Publicado el 16 de enero de 2013 El Colombiano

La flauta no ha sonado y como van las cosas no sonará.

El proceso de "diálogo" en La Habana entre los terroristas de las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos ha sido todo lo contrario a lo prometido por el Presidente al inicio.

Primero el show mediático ha estado a la orden del día por parte de los voceros del grupo ilegal. Segundo, el avance no se ha visto y después de dos meses (vacaciones incluidas) no hay nada qué mostrar y que justifique el gasto desmedido que se hace para mantener cómodos a estos criminales.

Adicionalmente, Santos fue muy enfático en asegurar que este proceso no sería una prioridad, pero la realidad nos indica que ante la falta de resultados en seguridad y política social (por mencionar sólo dos ejemplos), el "as" bajo la manga del gobierno para asegurar su reelección es mostrar un resultado positivo en esta negociación (el otro es culpar a Uribe por todo lo malo que pasa en el país), sin importar en qué se tenga que ceder, incluso permitiendo que Nicaragua se quede con el mar que La Haya les otorgó en su fallo.

Al reiniciar los "diálogos", el tema en la mesa es el desarrollo rural, algo así como negociar con Garavito una política pública de infancia y adolescencia.

No se pueden discutir temas de país con un grupo que por 50 años ha intentado destruirlo con la excusa de tomarse el poder y generar equidad social, no se puede estar en la misma mesa y darles estatus a los mayores asesinos, secuestradores y narcotraficantes de Colombia y quizás del mundo.

Los que nos mostramos en contra de este proceso hemos sido señalados como enemigos de la paz. Este gobierno, elegido democráticamente, se muestra poco tolerante con la crítica (siempre constructiva) que se le hace desde distintos sectores y esto lo ha llevado a coartar, en los últimos meses, la libertad de expresión.

Así no es Presidente Santos, tenga en cuenta que la paz no se negocia, la paz se impone (cito aquí al concejal de Medellín Juan Felipe Campuzano ), además la paz no puede ser la excusa para darles impunidad a los atroces criminales que hacen parte de las Farc.

Por último: no me opongo, como la mayoría, a la paz; me opongo, como muchos, a esta paz; a pagar cualquier precio por conseguirla, a que negocie la dignidad de un país que ha luchado contra los peores males que puedan aquejar a una sociedad, ha sobrevivido, se mantiene de pie y listo para seguir luchando.

La flauta no sonó pero la culpa es del músico. 

@DiegoMorita


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