jueves, 31 de enero de 2013

Medellín: realidad vs declaraciones


Por DIEGO MORA | Publicado el 30 de enero de 2013 El Colombiano

"Medellín logró la transformación… Hay artículos en portada (de los diarios) sobre viajar a Medellín". (Hillary Clinton enero 24 de 2013) y para el alcalde, Aníbal Gaviria, eso significa que todo está bien, que aquí no pasa nada y así justifica su grosera y desatinada respuesta a una periodista local que le preguntó por las denuncias de taxistas sobre el cobro de vacunas por parte de los combos criminales, que cada día ganan más terreno en la ciudad.

"Parece que usted no ha escuchado las palabras de la señora Hillary Clinton ", expresó Gaviria sacando pecho por las declaraciones de la Secretaria de Estado; además "en todas sus entrevistas usted desconoce los avances de la ciudad", remató, sin responder la pregunta válida y oportuna realizada por Catalina Sánchez, gran reportera de Hora 13. Esta salida en falso del Alcalde se da una semana después de que firmara el Acuerdo de Chapultepec en defensa de la libertad de prensa. ¿Coherencia?

Callar y omitir los graves problemas por los que atraviesa Medellín es un error que nos puede costar caro. Mientras los esfuerzos más visibles de la administración municipal se orientan en la internacionalización, promocionando conciertos, eventos y votaciones en internet, los ciudadanos padecen e intentan resistir una violencia creciente, atracos, microtráfico, extorsiones, boleteo y más delitos que, al parecer, es mejor minimizar.

Por supuesto, desconocer los avances de Medellín en los últimos 15 años sería absurdo. Sí, podría ser la ciudad número uno del país por muchas cosas positivas, pero también por las negativas. Más de 250 combos delincuenciales, 3 mil millones de pesos diarios producto del tráfico de drogas, robos a plena luz del día a la salida de universidades y extorsión a los empresarios generadores de empleo, por citar algunos ejemplos.

Al igual que el estilo de gobierno del presidente Santos, quien pretende que creamos que aquí no pasa nada cuando cada día vemos cómo el terrorismo se apodera de la agenda nacional, pretende Gaviria que en Medellín pensemos lo mismo.

Escondiendo y evadiendo los problemas de la ciudad, estos no se van a solucionar. Alcalde, lo invito a conocer de primera mano lo que pasa. Camine la ciudad todos los días (no solo en marchas que poco sirven), hable con la gente (no solo en su programa semanal) y reconozca los errores cometidos en un año de gobierno en el que lo hecho fue poco, aparte de traer a Madonna, si es que eso lo podemos meter en el balance.

Por último: libertad de expresión no es solo poder decir lo que se piensa, también es ser respetados por hacerlo, algo lejano en el panorama colombiano.

@DiegoMorita

jueves, 24 de enero de 2013

Estado de excepción

Por DIEGO MORA | Publicado el 23 de enero de 2013 El Colombiano


Desde hace dos años el grupo narcoterrorista de las Farc se convirtió en una excepción, no solo a una regla sino a todas ellas. Gracias a un gobierno que olvidó que el monopolio de la fuerza lo ostenta el Estado y que intentando quedar bien con todos, menos con los colombianos, ha legitimado un accionar criminal latente en el país desde hace cinco décadas, dejó atrás el combate frontal y exitoso de la política de seguridad democrática, que logró diezmar a las Farc en su capacidad operativa y mental, y con su nuevo rumbo permitió que el terrorismo renaciera de las cenizas y hoy se muestre fortalecido y gozando a sus anchas de un proceso de "diálogo", que saben, no llegará a ninguna parte.

El 20 de noviembre de 2012, las Farc anunciaron desde La Habana un cese unilateral del fuego por dos meses. Ese mismo día en Antioquia se presentaron hostigamientos (algunos aseguraron que hubo fallas en la comunicación desde La Habana hasta la selva). En 60 días, la "tregua", que celebró con algarabía la Marcha Patriótica, fue violada 57 veces, según información de las Fuerzas Militares ¿el mensaje no llegó? ¿Están divididas las Farc? ¿Otro engaño más?

Se consolidan las Farc entonces como una excepción ¿por qué? 1. Ellos no secuestran (aunque sean los que más secuestrados tienen). 2. No son traficantes de droga (aunque son el cartel más grande del mundo). 3. No asesinan (aunque todos sabemos lo atroces que son). Y la lista es más larga…

Violar una "tregua" que ellos mismos anunciaron es un absurdo, no obstante para el doctorJuan Manuel Santos, Presidente de Colombia, las Farc cumplieron con algunas "excepciones". Sí, fueron 57 excepciones que dejaron muertos, desplazamiento, poblaciones destruidas y claro, cumplir con el objetivo del terrorismo: sembrar miedo y zozobra en la sociedad.

¿Cuántas excepciones aguantará Santos? ¿Cuántos muertos se pueden aceptar? ¿Cuál es el costo que está dispuesto a pagar por conseguir su paz? Preguntas repetidas sin descanso…

Pero a las Farc "hay que creerles", sin importar que con sus actos borren las palabras, hay que otorgarles algunas concesiones, permitir que expresen sus posiciones desde Oslo y La Habana con los medios de información listos y ansiosos por hacerles eco a sus declaraciones, aunque ellas sean una burla para el país.

¿Hasta cuándo resistiremos los colombianos esta situación? ¿Seguiremos poniendo la otra mejilla eternamente?

Por último: Santos aun no decide qué hacer con el fallo de La Haya (parece que no es importante) y ahora se preocupa más por el futuro político de Vargas Lleras: vamos por los votos o seguimos construyendo casitas, increíble….

@DiegoMorita

domingo, 20 de enero de 2013

Mi hija "criminal"


No cabe ninguna duda, el 11 de septiembre y los atentados terroristas sufridos por Estados Unidos marcaron la historia y la partieron en dos.

Las medidas de seguridad se extremaron en los aeropuertos y aviones. Obtener una visa para entrar a ese país se volvió un milagro y de las casi 1000 personas que cada día la solicitaban, en los años posteriores a los ataques, muy pocas salían con una sonrisa por el logro alcanzado.

De unos años para acá, el tema se ha ido normalizando, el rumor es que “ahora la están dando muy fácil” y además, en el caso de la turística, por 10 años. De igual forma las medidas de seguridad para cualquier ciudadano que quiera ingresar a ese país son extremas.

Comparto plenamente que sean muy rígidos con la seguridad. Creo que se viaja lo suficientemente asustado de que el avión se caiga como para tener que preocuparse también por un secuestro a 30 mil pies de altura ¿para dónde pega uno? Me parece bien que revisen las maletas (aunque todo el esmero que tres días antes del viaje se puso en empacar y lograr que todo lo que se quiere llevar quepa y no se pase del peso permitido, sea destruido en dos minutos) pero en ese momento todos somos sospechosos. Todo lo que hagan por garantizar la seguridad está bien, porque es mejor prevenir que lamentar.

Sin embargo, hay cosas ridículas, aunque supongo son “necesarias”. Hace poco viajé con mi hija y algunos familiares. Pasamos sin ningún problema cada uno de los filtros de seguridad instalados en el aeropuerto José María Córdova ubicado en Ríonegro a 40 minutos de Medellín (con el túnel de Oriente, obra frenada hace más de un año, quedará a 15 minutos). Estábamos esperando para abordar y empezaron a llamar con insistencia a Maria Mora. Me pareció curioso que viajara otra persona con nuestro apellido, pero no le presté mucha atención. Jamás imaginé que realmente a quien llamaban con tanta urgencia era a Mariana Mora, mi hija.

Al hacer la fila para abordar y después de validar su nombre (seguro nunca se dieron cuenta de que habían omitido dos letras al llamarla) la sacaron a parte y claro, yo como su representante legal me fui con ella. De todo se me pasó por la cabeza, menos lo que se vino después.

Una chica muy amable, me explicó que Mariana, quien cumplirá 7 años en febrero, había sido seleccionada por la TSA para una prueba que rastrearía en su cuerpo y equipaje de mano, si  había tenido contacto con explosivos. Cuando escuché eso, no pude evitar reírme.

La prueba fue sencilla, con una esponja limpiaron el cierre de su pequeño bolso de mano y un peluche que ella no desampara. Luego pusieron esa esponja en una maquina que arroja un resultado. Posteriormente repitieron el procedimiento en sus manos y listo, pasamos, como era lógico, rumbo al avión.

La TSA es la Transportation Security Administration (me disculpan la pronunciación) y según me confirmó la chica que le hizo la prueba a Mariana, selecciona al azar a pasajeros para estas pruebas. Creo que mi hija no entendió bien qué pasó, aunque traté de explicarle y luego la situación fue motivo de conversación entre quienes viajábamos y quienes nos esperaban, creo que para ella fue un juego más y es mejor así.

Con cabeza fría he pensado en lo que pasó. Creo que es ridículo que les hagan este tipo de pruebas a menores. Sé que muchos criminales se aprovechan de los niños para delinquir y evitar levantar sospechas, pero estoy seguro de que el porcentaje de los que lo hacen en un vuelo internacional es muy poco, además ¿buscar rastros de explosivos? ¿Será que íbamos a hacer estallar el avión? No quiero contradecirme, creo que todo lo que se haga para garantizar seguridad, desde que se encuentre en el marco de la ley, hay que hacerlo pero esta prueba no tiene sentido.

Los que conocen a mi hija, coincidirán conmigo en que ella es angelical, no mata una cucaracha porque incluso ellas le parecen tiernas. Claro eso no tienen por qué saberlo las autoridades aeroportuarias, no obstante toda esta retahíla es para hacer esta pregunta: mientras tratan de encontrarle residuos de explosivos a una niña ¿cuántos verdaderos criminales logran pasarlos, al igual que drogas, armas y quien sabe qué más cosas?

Post scriptum: al llegar a nuestro destino supimos que la maleta también se la habían revisado, así que el rastreo fue completo; lo curioso es que al regresar a Medellín me di cuenta de que la mía también ¿casualidad? ¿O será qué mi hija y yo tenemos perfil de criminales? 

Nunca, quizás, lo sabremos…

@DiegoMorita

jueves, 17 de enero de 2013

Paz canalla

Por DIEGO MORA | Publicado el 16 de enero de 2013 El Colombiano

La flauta no ha sonado y como van las cosas no sonará.

El proceso de "diálogo" en La Habana entre los terroristas de las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos ha sido todo lo contrario a lo prometido por el Presidente al inicio.

Primero el show mediático ha estado a la orden del día por parte de los voceros del grupo ilegal. Segundo, el avance no se ha visto y después de dos meses (vacaciones incluidas) no hay nada qué mostrar y que justifique el gasto desmedido que se hace para mantener cómodos a estos criminales.

Adicionalmente, Santos fue muy enfático en asegurar que este proceso no sería una prioridad, pero la realidad nos indica que ante la falta de resultados en seguridad y política social (por mencionar sólo dos ejemplos), el "as" bajo la manga del gobierno para asegurar su reelección es mostrar un resultado positivo en esta negociación (el otro es culpar a Uribe por todo lo malo que pasa en el país), sin importar en qué se tenga que ceder, incluso permitiendo que Nicaragua se quede con el mar que La Haya les otorgó en su fallo.

Al reiniciar los "diálogos", el tema en la mesa es el desarrollo rural, algo así como negociar con Garavito una política pública de infancia y adolescencia.

No se pueden discutir temas de país con un grupo que por 50 años ha intentado destruirlo con la excusa de tomarse el poder y generar equidad social, no se puede estar en la misma mesa y darles estatus a los mayores asesinos, secuestradores y narcotraficantes de Colombia y quizás del mundo.

Los que nos mostramos en contra de este proceso hemos sido señalados como enemigos de la paz. Este gobierno, elegido democráticamente, se muestra poco tolerante con la crítica (siempre constructiva) que se le hace desde distintos sectores y esto lo ha llevado a coartar, en los últimos meses, la libertad de expresión.

Así no es Presidente Santos, tenga en cuenta que la paz no se negocia, la paz se impone (cito aquí al concejal de Medellín Juan Felipe Campuzano ), además la paz no puede ser la excusa para darles impunidad a los atroces criminales que hacen parte de las Farc.

Por último: no me opongo, como la mayoría, a la paz; me opongo, como muchos, a esta paz; a pagar cualquier precio por conseguirla, a que negocie la dignidad de un país que ha luchado contra los peores males que puedan aquejar a una sociedad, ha sobrevivido, se mantiene de pie y listo para seguir luchando.

La flauta no sonó pero la culpa es del músico. 

@DiegoMorita


jueves, 10 de enero de 2013

Votos y convicción

Por DIEGO MORA | Publicado el 09 de enero de 2013 El Colombiano


En 2013 se abre la baraja electoral. Los "reyes y reinas" que aspiran a que sus nombres sean tenidos en cuenta por sus partidos y movimientos, empezarán a mover sus cartas, a armar su mejor juego. Esos mismos que hoy nos legislan, esos que no leen y que aprueban leyes en tiempo récord para poder irse de vacaciones, posarán de ovejas indefensas en la plaza pública ante el electorado incauto que sigue teniendo esperanza en un mejor mañana.

En poco más de un año tendremos elecciones para el Congreso de la República, ese mismo que desde 2010 ha protagonizado escándalos de marca mayor y que han enviado la credibilidad (la poca que se le tenía) a niveles aún más bajos y difíciles de superar, sobre todo cuando el país percibe que senadores y representantes a la Cámara no son independientes del Ejecutivo y de una u otra manera hacen lo que el Presidente y sus ministros ordenan.

Veremos las calles llenas de publicidad, las camisetas con la imagen del candidato y las frases que identifican la figura de quien nos prometerá un cambio, leyes que nos benefician a todos (como la recién aprobada Reforma Tributaria) y luchar contra la corrupción. Imagino a Roy Barreras con su eslogan de campaña: el Senador de la Paz (léase: marco jurídico para la paz que dará impunidad a los terroristas).

Pero como en todas las elecciones, lo más grave no es lo que hacen los candidatos, lo que preocupa es que haya gente, ciudadanos de a pie que crean en esas promesas. Son miles, millones las personas que no escuchan, que no analizan lo que ese redentor (eso parecen algunos en campaña) les está diciendo y votan más por una imagen o por el rumor de que ese será el ganador.

Desde hace muchos años en Colombia se repite la frase: es urgente una renovación en la política. Nuevos nombres, nuevas caras que representen el interés de la mayoría. Este año con seguridad escucharemos a algunos decir que ellos hacen parte del nuevo rumbo que debe tomar el país, unos estarán mintiendo otros no. ¡Debemos estar atentos…

Pero la verdadera renovación política del país se debe dar en los electores. Hay que saber votar (claro, primero hay que vencer la apatía), elegir por convicción, sin vender o cambiar nuestra decisión. Cuando eso pase, los viejos caciques apoltronados en el poder, perderán su ventaja y serán derrotados.

Por último: la censura a diferentes columnistas que se viene dando en el país es un error difícil de enmendar y tienen visos de autoritarismo, ojalá que el Gobierno frene esta práctica antes de que sea demasiado tarde. 

@DiegoMorita

jueves, 3 de enero de 2013

2013, un año de retos

Por DIEGO MORA | Publicado el 02 de enero de 2013 El Colombiano


Colombia en 2012 tuvo cuatro protagonistas en su diario acontecer, ellos tienen varios retos en el nuevo año, algunos de los más importantes son:

1. Juan Manuel Santos: el espacio no me alcanza para enumerar todo lo que tiene por hacer después de perder dos años de gobierno concentrado en visibilizar políticamente a las Farc, endulzar la mermelada que tanto les gusta a nuestros congresistas y convertirse en el mejor amigo del decadente Hugo Chávez. No obstante, Santos debe ponerles límite a los alcances descarados de los terroristas que cada día desde Cuba abofetean a los colombianos con sus declaraciones cínicas e irrespetuosas y decidir, urgentemente, qué hará con el fallo de La Haya; la lógica indica que debe desacatar, aunque él ya demostró que la suya es otra, por eso no sabemos qué esperar.

2. Congreso de la República: históricamente esta institución ha gozado de un desprestigio muy alto, pero lo que hemos visto con el actual desborda cualquier tipo de análisis. La fallida reforma a la justicia ratificó que la gran mayoría de "padres de la patria" han elegido servir fielmente al Gobierno que legislar por y para quienes les dieron sus votos. El Congreso debe en este nuevo año independizarse del Ejecutivo y demostrarles a los colombianos que puede sacar adelante leyes exitosas y que benefician a la mayoría, no solo aquellas que llevan el guiño "endulzado" de la Casa de Nariño. Sí, ya sé que soñar no cuesta nada…

3. Angelino Garzón: contra todo pronóstico (y deseo de Roy Barreras ), el vicepresidente logró salir airoso del difícil momento que tuvo que vivir; primero con su salud física y mental en peligro por las enfermedades sufridas; y segundo por su salud política atacada por una larga lista de oportunistas que le pidieron la renuncia reiteradamente, claro está, pensando en sus beneficios personales (¿me equivoco Roy Barreras ?). Angelino debe mantener su independencia sobre todo cuando Santos le diga que no será su fórmula vicepresidencial para aspirar por la reelección en 2014.

4. Álvaro Uribe Vélez: sin duda el expresidente marca la pauta de la política en el país. Coherente con su discurso ha seguido día a día participando en el acontecer nacional y ante los reiterados ataques ha resistido y sigue firme defendiendo sus posturas. No entregó el poder para irse a vivir de la pensión y eso se lo agradece la mayoría en el país. Uribe debe continuar activo en el debate, sobre todo este año en el que la baraja electoral se abre.

Por último: gracias a todos los que en 2012 leyeron mi "Re-creo" semanal y aportaron con sus comentarios. Nos seguimos leyendo, ¡Feliz Año….

@DiegoMorita