jueves, 6 de septiembre de 2012

¿Condiciones para la paz?

Por DIEGO MORA | Publicado el 05 de septiembre de 2012 El Colombiano

Mientras los medios de información titulan que esta semana es importante por los anuncios que el gobierno hará sobre el “proceso de paz” con las Farc, segundos después nos cuentan del asesinato de dos militares, los cinco atentados de este año en el Cerrejón y que Anorí, Antioquia, se quedó sin luz porque dos torres de energía fueron dinamitadas, por citar solo tres casos.

Sí, la paz es la victoria; el fin, el estado ideal; un deber constitucional y cualquier calificativo que se le quiera dar, pero no puede convertirse en una excusa populista, con tinte electoral, que conlleve a hacer lo que sea sin importar el costo que tenga que asumir el país.

No se puede sacrificar la seguridad de 47 millones de colombianos por las vanidades personales de unos pocos que buscan pasar a la historia. ¿Paz? Sí. Pero una paz con sentido y duradera que nos permita preocuparnos en reducir la brecha social, generar empleo estable y de calidad, aumentar la inversión y dedicarnos a priorizar la educación como base del desarrollo.

Pero el camino emprendido por el actual gobierno no es el indicado, así sus propagandas en todos los canales nos digan lo contrario. Santos se metió por el lado fácil, por el lado de ese camino que está pavimentado y por el cual su andar, hacia la reelección, lo llevará con una relativa tranquilidad.

¿Es el camino indicado dejar a un lado las prioridades del país? ¿Soltarles las riendas del diálogo a aquellos que se han dedicado a sembrar el terror por más de cuarenta años? ¿Priorizar en los temas de negociación asuntos que la contraparte se ha encargado de debilitar por décadas?

En varias oportunidades lo he asegurado: el gobierno del presidente Santos es incoherente en su discurso y por supuesto en sus acciones. Hace pocos días se dirigía al país y con una pasmosa y maquillada seguridad decía: “mientras no existan las condiciones para una negociación de paz, esta no se hará”. ¿Entonces? ¿Cuáles son esas condiciones que pocos días después y como por arte de magia aparecieron? ¿Es lógico sentarse a negociar mientras la guerrilla sigue desangrando al país?

Como lo expresé en mi columna de hace ocho días, una negociación sin exigir cese de hostilidades es el primer error de Santos, que se supone un gran jugador de póquer. Parece que por buscar su reelección y querer pasar a la historia le mostró al enemigo más peligroso sus cartas antes de definir las apuestas. ¿Quién ganará?

Por último: “la moneda en que suele pagarse el precio de la mala política es el sufrimiento humano”. Zygmunt Bauman.

@DiegoMorita



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