lunes, 6 de agosto de 2012

El país que queremos


Cada mañana al despertar ¿qué es lo primero que usted hace? ¿Dar gracias a Dios por un nuevo día? ¿Quejarse porque tiene que ir a trabajar? ¿Pensar en la forma de salir de las deudas?

Seguramente cada ser humano hace algo diferente al abrir los ojos en la mañana. Desde hace algunos meses yo me levanto con esta pregunta rondándome la cabeza ¿cuál es el país que los buenos queremos? 

Hoy quiero hacer un corto ejercicio e intentar darle respuesta y dejar abierto, ojalá, el sano debate. 

Quiero un país en paz: si, suena a cliché pero este debe ser el primer anhelo de todos, si lo seguimos pensando todos los días y nuestras actuaciones apuntan en esa dirección, llegará el momento en que lo lograremos.

Quiero un país que confíe en sí mismo: uno de los grandes logros de Uribe en sus ocho años de gobierno, fue devolvernos la confianza en nosotros mismos, el amor por el país. Infortunadamente en dos años de un nuevo gobierno, esto ha empezado a perderse.

Quiero un país que actúe con coherencia: suena fácil, pero a diario vemos como dista mucho lo que decimos y la forma en que actuamos. Nuestros principios se volvieron negociables, se acomodan según la persona que tenemos al frente.

Quiero un país que respete la autoridad: hay que olvidarse de la posibilidad de tomar la justicia en nuestra propia mano.

Quiero un país abierto al mundo: generar confianza en cada una de las actuaciones desde el ciudadano de a pie hasta el Presidente de la República es fundamental, para eso se necesita voluntad.

Quiero un país que respete la diferencia: actualmente los que se llenan la boca diciendo que defienden la democracia, son los mismos que dejan de hablarte si no estás de acuerdo con ellos, los que te bloquean en Twitter porque los refutas, por citar un par de ejemplos nada más, y así es muy difícil avanzar.

Bueno y para dejar de lado un poco la política también…

Quiero un país lector: tenemos que dejar la pereza. Es increíble que nuestro promedio de lectura no sea ni de dos libros al año.

Quiero un país que respete a sus niños: ¿cuándo se convirtieron los niños en el blanco perfecto de los delincuentes?

Creo que en Colombia la pregunta que planteo tiene mínimo 47 millones de respuestas. Cada quien la responderá según su mirada o según su creencia. Lo importante es que cada uno haga algo por construir el país que quiere, es una tarea conjunta y de nunca acabar que los buenos debemos realizar, porque de verdad los buenos somos más.

Post scriptum: he criticado a Santos haciendo uso del derecho que tengo como ciudadano a opinar y además porque amo a mi país. Quiero repetirle que en sus decisiones está la clave para avanzar o seguir retrocediendo, el tiempo se acaba pero todavía le alcanza para darle rumbo a sus locomotoras, que por cierto no han arrancado, y así contribuir para que construyamos el país que queremos.

@DiegoMorita

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