jueves, 5 de julio de 2012

Constituyente Ya

Por DIEGO MORA | Publicado el 4 de julio de 2012 El Colombiano

La reforma a la justicia ha dado y dará mucho que hablar. A una semana de su archivo en el Congreso se siguen escuchando voces de rechazo a esta iniciativa promovida por el presidente Juan Manuel Santos y el que fuera su Ministro del Interior, que ahora trata de hacer magia para entregar casas gratis, Germán Vargas Lleras.

Aunque el gobierno se haya lavado las manos objetando el texto final, es claro, y no podemos olvidar que la responsabilidad es suya, pues ejerció al igual que con el Marco Jurídico para la Paz, una fuerte presión, repartiendo mermelada, para lograr una fácil y rápida aprobación.

La pregunta clave es ¿podía el Presidente objetar el acto legislativo? Algunos dicen que sí, muchos dicen que no, lo que significa que hay una doble interpretación de la Ley, situación peligrosa para las instituciones.

Sin ser jurista, pero analizando las diferentes posturas y, sobre todo, la Constitución, creo que tanto el Presidente, objetando, como el Congreso, aceptando y archivando la reforma, incurrieron en el delito de prevaricato; según el abogado Abelardo de la Espriella "Santos argumentó para tomar su arbitraria decisión, que la norma que señala las atribuciones del Presidente no prohíbe expresamente dicha actuación".

¿Para qué una Constitución que puede ser interpretada por cada quien a su conveniencia?

Nuestro país debe trascender de las soluciones coyunturales, hundir reformas o retirar proyectos, a resolver sus vacíos e inconvenientes con medidas de fondo. La Constitución de 1991 no quedó bien hecha y por eso permite infinidad de interpretaciones, además ha sufrido más de 25 reformas en 21 años ¿no es hora de una verdadera reforma que limpie todo aquello que por años nuestros legisladores han hecho mal?

Pedir una "Constituyente ya" no es descabellado, es una necesidad, pues el momento actual del país es similar al que vivimos hace dos décadas pero con valores agregados importantes: la masividad de los medios, las redes sociales y una conciencia más crítica en la sociedad, sobre todo, de los jóvenes.

Pero esta idea no ha tenido eco en los medios nacionales que prefirieron apoyar la recolección de firmas para convocar un referendo que hundiera la reforma, firmas que con el archivo en el Congreso quedan sin validez pero los problemas de la justicia continúan y ahora peores con la pérdida de credibilidad de estas instituciones.

Por último: debemos tomar una decisión, o seguimos intentando reformar la justicia desde el Congreso y nos arriesgamos a más intentos fallidos o arreglamos desde la base los problemas que por tantos años hemos ignorado y que nos limitamos a curar con pañitos de agua tibia.

@DiegoMorita

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