lunes, 30 de julio de 2012

Sobre el Cauca


Creo profundamente en el Estado como máximo estamento de la sociedad, un Estado que se construye y fortalece a través de los procesos culturales de sus habitantes.

Colombia es un Estado Social de Derecho, que garantiza, en la medida de lo posible, los  derechos fundamentales promulgados en la Constitución con el fin de  evitar la desigualdad  y  que se atente contra la dignidad humana. También somos la democracia más antigua y estable del continente, lo que nos brinda una oportunidad invaluable ante nuestros compatriotas y el mundo, de superar los inconvenientes que por años hemos padecido.

Las últimas semanas no han sido fáciles para el país. Aunque la atención de los ciudadanos y los medios de información se ha concentrado en el departamento del Cauca. Es muy triste decirlo, pero la situación allí no es nueva. A través de los años se han presentado confrontaciones, no obstante, lo hechos recientes se salen de toda proporción.

Por encima del Estado no existe nada ni nadie que pueda usurpar sus obligaciones y menos con el uso de la fuerza como instrumento. El respeto a la institucionalidad es un deber innegociable de nuestra sociedad y de cada uno de sus ciudadanos, sin importar su raza o su color de piel, sus creencias o estrato social.

Los indígenas en nuestro país gozan de un tratamiento especial, derecho que han adquirido y que se encuentra consagrado en nuestra Constitución y que el Estado colombiano procura cumplir a cabalidad aunque es imposible negar que se ha fallado y que la deuda con esta comunidad aumenta con el paso de los días.

Sin embargo, esto no le otorga a la comunidad indígena ningún derecho a sentirse superior al Estado. Es inconcebible e inaceptable que se exija a modo de “ultimátum” el retiro de la fuerza pública de alguna zona del país y que se pase al uso de la fuerza, monopolio que solo ostenta el Estado, para hacer efectiva esa exigencia.

Repito, por encima del Estado no existe nada ni nadie, por eso quiero expresar mi apoyo firme e irrestricto a nuestro Ejército Nacional, uno de los mejores del mundo, en su accionar en el departamento del Cauca que se ha mantenido respetuoso de la ciudadanía y de la comunidad indígena, a pesar de haber sido victima de atropellos y humillaciones.

Considero que debemos continuar, en Colombia, por el camino de combatir la ilegalidad, la corrupción y esa cultura que nos ha llevado a creer que cada uno puede hacer justicia por su propia mano. El fortalecimiento de las instituciones es fundamental para que la ciudadanía retome la confianza en ellas, el uso de la fuerza contra el Estado no debe ser una opción latente entre sus ciudadanos, debemos derrotar ese imaginario social que nos hace creer que podemos conseguirlo todo a cualquier precio.

Todos debemos trabajar por garantizar el cumplimiento de nuestros derechos pero también tenemos que cumplir nuestros deberes como ciudadanos colombianos. Esa es la tarea!

@DiegoMorita

jueves, 26 de julio de 2012

Más plomo, más plomo...

Por DIEGO MORA | Publicado el 25 de julio de 2012 El Colombiano
Hace dos meses y medio se presentó en Bogotá el atentado terrorista contra el exministro Fernando Londoño. Para la mayoría lógica del país, estaba claro quiénes eran los autores de tan cobarde acto, menos para el presidente Santos que, a la fecha, aun no reconoce que fueron las Farc.

Días después y ante un atentado a empleados de Isagén en el Tolima, el Presidente lanzó una orden a los generales y miembros de las Fuerzas Armadas: “Hay que intensificar sus acciones ¡Más plomo, más plomo contra las Farc!”.

Los colombianos debemos vivir agradecidos con el Ejército que tenemos. A pulso se ha ganado un lugar entre los mejores del mundo. Infortunadamente, esa posición se logra tras una confrontación de cuarenta años con una guerrilla ansiosa de poder y que evolucionó hacia el narcoterrorismo perdiendo todo ideal, si alguna vez lo tuvo.

No obstante, ante la falta de liderazgo, el accionar del Ejército se ha visto disminuido. Y no me refiero a los altos mandos, ellos tienen claro qué hacer y cómo llevarlo a cabo, sobre todo después de aplicar exitosamente ocho años la política de Seguridad Democrática, me refiero al Presidente de la República, comandante de las Fuerzas Militares.

Nuestro mandatario alardea con su éxito en la cartera de Defensa. Nadie le niega los contundentes golpes que le propinó al terrorismo, por eso es inexplicable la situación actual del país. Pregunta: ¿Por qué abandonar el legado que lo llevó al poder? ¡Necesitamos respuestas, exigimos respuestas!

Desde que Santos pidió más plomo para las Farc, se multiplicaron los ataques terroristas. La Guajira, Caquetá, Nariño, Arauca, Antioquia y ni mencionar el Cauca. El propio Ministerio de Defensa reconoce que las incursiones han aumentado, también el control de municipios que habían sido recuperados por el gobierno Uribe.

Cuando el ciudadano siente temor y se siente desprotegido aparece un indicador: los malos nos están ganando.

Sin embargo, parece que el Presidente no entiende la dimensión de lo que pasa en el país, o su orgullo no se lo permite, para él todo está bien aunque el país es testigo de lo contrario. Por ejemplo, refiriéndose al Cauca dijo: “la situación está controlada”, hoy vemos a los indígenas queriendo expulsar al Ejército del cerro Berlín y a nuestros héroes humillados, con lágrimas en su rostro e impotentes ante las agresiones de personas por las que, incluso, están dispuestos a dar la vida. ¿Es eso justo?

Por último: gran discurso del Presidente en la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso, le pregunto ¿a qué país se refería cuando nos contaba todas esas maravillas? quisiera irme a vivir allá.

@DiegoMorita


sábado, 21 de julio de 2012

Según el marrano


Las diferentes apreciaciones de lo sucedido en estos días en el Cauca son una muestra fehaciente de la doble moral que flota, tranquila y acomodada, en el ambiente colombiano.

No repetiré los hechos conocidos por todos, gracias al amplio cubrimiento mediático que se le ha dado a la aberrante situación que vive este departamento, solo quiero evidenciar, sin nombres propios para no herir susceptibilidades y para evitarme unos cuantos insultos, que según la situación y la conveniencia personal, algunas personas analizan y opinan el acontecer diario en el país.

Los indígenas asumieron, sin tener en cuenta aquí que estén infiltrados por el grupo terrorista de las farc, que su enemigo número uno es el Estado y en su representación el Ejército Nacional y los soldados que cada día arriesgan sus vidas por cuidarlos y cuidarnos. ¡Grave error!

No hay duda, esta población ha sufrido un abandono constante a través de los años, algunos gobiernos ni se han dado por enterados, otros han implementado acciones, con algo éxito, pero que ante el cambio de administración se han detenido, sin embargo, esto no le otorga, a los indígenas ni a nadie, el derecho de usar las vías de hecho para hacerse sentir y escuchar.

Los indígenas también están regidos por la Constitución Nacional y haciendo uso de sus derechos expresan su posición, eso es lo correcto. Pero no se les puede olvidar que también tienen unos deberes que cumplir.

Es absurdo, que algunos “analistas” y otros a los que un cartón les certifica el título de “periodistas” sean tan facilistas en sus apreciaciones criticando y atacando a aquellos que pedimos el uso legitimo de la fuerza del Estado para mitigar la situación en el Cauca. Y no es porque critiquen y muestren su desacuerdo con la posición, en el disenso está la democracia, es porque distorsionan la realidad y malinterpretan las opiniones, lo cual impacta al ciudadano de a pie y desprevenido que puede hacerse una imagen errada de la situación ¿acaso quién pidió bala para disipar a los indígenas?

Más indignante aun, es identificar que algunas personas por el solo hecho de desacreditar una política como la de Seguridad Democrática, implementada con éxito por el Presidente Álvaro Uribe Vélez, tratan de desviar la atención olvidando que en las últimas décadas las acciones de esa política han sido las más certeras en la zona.

Y sigue la indignación, cuando el Comandante del Ejército identifica a un supuesto indígena como miembro activo de las milicias terroristas de las Farc, pero la mesa de diálogo entre gobierno y esta comunidad lo tiene a él como protagonista.

Y duele más cuando algunos “reconocidos” personajes de la vida nacional apoyan las acciones tomadas por esta comunidad y las justifican con la firme intención de culpar al Estado de haberlos abandonado.

Pero no se detiene, es aun más grave cuando muere un indígena, situación que reprocho y espero que la justicia aclare con prontitud, por no detenerse en un retén militar y de inmediato, esos mismos que apoyan el accionar, casi demente y delincuente de esta comunidad, salen de sus oficinas a exigir todo el peso de la ley para los soldados, pero nunca lo pidieron para los que por la fuerza quisieron expulsarlos.

Es decir, para sacar al Estado del Cerro Berlín, no importa qué se haga ni cómo se haga, la Constitución queda de lado, pero ante la muerte de un indígena, que quería que la fuerza pública no estuviera allí, si se exige respeto por la Ley. ¡A mí que me expliquen!

¿Doble moral? Si. Y ya no es doble, sino triple y cuádruple, porque los principios se acomodan según la situación, es decir, en Colombia algunos exigen “según el marrano”. ¡Qué tristeza!

@DiegoMorita

miércoles, 18 de julio de 2012

Sin confianza no hay país

Por DIEGO MORA | Publicado el 18 de julio de 2012 El Colombiano

Las sociedades, en su mayoría, logran funcionar gracias a un principio fundamental que debe primar entre los individuos: la confianza. Esa misma confianza debe darse con las instituciones públicas, de lo contrario se hace muy complicado que las cosas vayan bien.

El principal problema que afronta el gobierno actual de Colombia no es que la seguridad vaya en retroceso y cada día el terrorismo se apodere de más zonas del país que se habían recuperado o que los indígenas no reconozcan la autoridad del Estado, en el Cauca, y sean ellos los que estén decidiendo qué se hace y a quién se le entrega la caja negra del súper Tucano.

Tampoco lo es que sea imposible cumplir con la promesa de entregar 100 mil casas gratis en dos años o el descalabro de la reforma a la justicia, por mencionar solo algunos ejemplos; el principal problema del Presidente es que los colombianos perdimos la fe en él, le perdimos la confianza.

¿Cómo lidiar con una sociedad que ya no cree en quien debería ser su líder? Y no me refiero aquí a las encuestas que muestran tendencia a la baja en una popularidad que alcanzó niveles del 80%, sino a la desazón y el descontento de una ciudadanía crítica por el rumbo actual del país y que aprendió a no quedarse callada.

Y la culpa no es de Uribe, como pretende hacerlo ver el Presidente. La culpa es de ese equipo, mal liderado, que gobierna en los cocteles y a través de los medios de información o creando cortinas de humo para tapar los errores de cada día.

Pero no todo está perdido, como lo he repetido en varias ocasiones. En dos años es mucho lo que se puede hacer para recuperar la confianza, obviamente, si eso se quiere.

Primero: la seguridad debe ser prioridad. No se puede permitir que el terrorismo se siga apoderando del país. El Marco Jurídico para la Paz no debe ser una opción.

Segundo: el Gobierno debe hacerse de cara al país y no solo los sábados en los Acuerdos para la Prosperidad. Como se dice popularmente “hay que untarse de pueblo” y dejar el chef privado en Bogotá.

Tercero: el Estado debe ser austero, no queda bien en un país pobre derrochar recursos que podrían ser invertidos en política social. ¿Tapetes que valen 97 millones de pesos?

Por último: este gobierno fue elegido por 9 millones de personas que creyeron en la continuidad de la política exitosa de su predecesor. Esos mismos 9 millones, quizás más, saldrán en 2014 y le pasarán factura ¿el saldo será positivo o negativo?

@DiegoMorita

miércoles, 11 de julio de 2012

El "estudio" de Santos

Por DIEGO MORA | Publicado el 11 de julio de 2012 El Colombiano

Cuando un presidente dice que en un estudio se identificó que el 40% de las noticias negativas generadas en el país vienen de las Farc, uno piensa que es algo normal, pues estos terroristas llevan más de cuarenta años sembrando el miedo y la desesperanza en Colombia.

Pero si ese mismo presidente dice, también, que otro 40% son por culpa del expresidente Uribe, se prenden las alarmas. En primer lugar porque la afirmación no suena muy convincente, y segundo porque suena oportunista en medio de la actual coyuntura.

Pero miremos un poco ese estudio.

Primero, no buscaba medir la imagen del país sino la del Gobierno y la gestión de Santos. Segundo, ese 40% de noticias "negativas", supuestamente generadas por Uribe, hacen parte solo de un 3.9% de "malas" noticias. Lo que no dijo el Presidente es que las declaraciones "negativas" de Uribe se refieren a él específicamente y no a Colombia.

Tampoco dijo el Presidente que las críticas se refieren a tres casos puntuales: Cumbre de las Américas, liberación de Langlois y atentado a Fernando Londoño , ocurridos entre abril y junio.

Las críticas más fuertes al Gobierno provienen de las Farc con 394 declaraciones y de Uribe con 263. Lo raro es que el estudio no evalúe el tipo de noticia que genera cada uno. Los primeros, gracias a sus bombas, masacres, secuestros y extorsiones; el segundo, en 140 caracteres fija posición ante un gobierno que eligió su plataforma para ganar la presidencia y de inmediato le dio la espalda y lo mandó al pasado.

¿Qué pretende Santos? ¿Que guardemos silencio cuando somos testigos de un retroceso en seguridad? ¿Debemos callar, por ejemplo, la situación en el Cauca o el asesinato de cuatro policías en Segovia?

"Qué equivocado resulta pretender construir imagen a través de ocultar la violencia", expresó Uribe en Twitter, y tiene razón. La seguridad en Colombia va en picada y eso no cambiará ocultando lo que pasa o cambiando el canal cuando empiece el noticiero. Nadie le pide a Santos que gobierne como Uribe, solo se le pide coherencia y firmeza en su discurso y determinación para acabar con el terrorismo.

Por último: evidenciar que las cosas van mal en el país y que estamos a merced de los violentos, no significa estar haciendo política con la sangre de los colombianos, es un acto de responsabilidad. El primer paso que da un alcohólico es reconocer que tiene un problema, así logra superarlo. Su primer paso, Presidente Santos, es reconocer que la seguridad va mal, muy mal, cuando lo haga empezará a ver el camino más claro. La pregunta es ¿quiere?

@DiegoMorita

jueves, 5 de julio de 2012

Constituyente Ya

Por DIEGO MORA | Publicado el 4 de julio de 2012 El Colombiano

La reforma a la justicia ha dado y dará mucho que hablar. A una semana de su archivo en el Congreso se siguen escuchando voces de rechazo a esta iniciativa promovida por el presidente Juan Manuel Santos y el que fuera su Ministro del Interior, que ahora trata de hacer magia para entregar casas gratis, Germán Vargas Lleras.

Aunque el gobierno se haya lavado las manos objetando el texto final, es claro, y no podemos olvidar que la responsabilidad es suya, pues ejerció al igual que con el Marco Jurídico para la Paz, una fuerte presión, repartiendo mermelada, para lograr una fácil y rápida aprobación.

La pregunta clave es ¿podía el Presidente objetar el acto legislativo? Algunos dicen que sí, muchos dicen que no, lo que significa que hay una doble interpretación de la Ley, situación peligrosa para las instituciones.

Sin ser jurista, pero analizando las diferentes posturas y, sobre todo, la Constitución, creo que tanto el Presidente, objetando, como el Congreso, aceptando y archivando la reforma, incurrieron en el delito de prevaricato; según el abogado Abelardo de la Espriella "Santos argumentó para tomar su arbitraria decisión, que la norma que señala las atribuciones del Presidente no prohíbe expresamente dicha actuación".

¿Para qué una Constitución que puede ser interpretada por cada quien a su conveniencia?

Nuestro país debe trascender de las soluciones coyunturales, hundir reformas o retirar proyectos, a resolver sus vacíos e inconvenientes con medidas de fondo. La Constitución de 1991 no quedó bien hecha y por eso permite infinidad de interpretaciones, además ha sufrido más de 25 reformas en 21 años ¿no es hora de una verdadera reforma que limpie todo aquello que por años nuestros legisladores han hecho mal?

Pedir una "Constituyente ya" no es descabellado, es una necesidad, pues el momento actual del país es similar al que vivimos hace dos décadas pero con valores agregados importantes: la masividad de los medios, las redes sociales y una conciencia más crítica en la sociedad, sobre todo, de los jóvenes.

Pero esta idea no ha tenido eco en los medios nacionales que prefirieron apoyar la recolección de firmas para convocar un referendo que hundiera la reforma, firmas que con el archivo en el Congreso quedan sin validez pero los problemas de la justicia continúan y ahora peores con la pérdida de credibilidad de estas instituciones.

Por último: debemos tomar una decisión, o seguimos intentando reformar la justicia desde el Congreso y nos arriesgamos a más intentos fallidos o arreglamos desde la base los problemas que por tantos años hemos ignorado y que nos limitamos a curar con pañitos de agua tibia.

@DiegoMorita