viernes, 6 de abril de 2012

La Farcaridad

Es increíble el poder que tienen los malos. La liberación de los 10 policías y militares secuestrados por las Farc es una gran noticia para ellos, sus familias y para todos los que queremos un mejor país. Sin embargo, no hay nada que agradecerle a estos terroristas, pues lo que hicieron no fue un gesto humanitario sino su obligación después de humillar y torturar a algunos 14 años.

No obstante, esta acción de las Farc y la exposición mediática de sus voceros logró poner la balanza de su lado y consiguieron que sectores del país crean en su “voluntad política”, que quieren sentarse a negociar y además centraron la atención en los presos que hacen parte de este grupo y en las condiciones en las cuales están recluidos en algunas cárceles del país.

Es decir, un grupo como las Farc que asesina, tortura, secuestra, destruye poblaciones, trafica con drogas ilícitas, etc., a través de una estrategia basada en distorsionar el lenguaje y con voceros replicando el mensaje, pasa de ser un grupo terrorista a un grupo de “hermanitas de la caridad”, que devuelve a los, supuestamente, últimos 10 secuestrados que tenía y además consigue abrir, al parecer, la puerta para sentarse a negociar.

¿Dónde están los civiles secuestrados? ¿Quieren negociar pero sin dejar las armas? ¿La voluntad política es igual a hacer explotar una casa bomba en Putumayo y asesinar a cinco soldados? Cualquier adjetivo calificativo se queda corto para describir a los nuevos “angelitos” y sus voceros, hoy solo diré…cínicos!

Prisioneros políticos y no presos. Grupo armado y no terrorista. Rehenes y no secuestrados. Son tres casos de la distorsión en el lenguaje de las Farc y sus voceros, mensaje que se replica en los medios del mundo y que consigue poco a poco que se olviden las atrocidades que han perpetrado a través de los años. ¿Recuerda usted quién es Elvira Cortez? Tal vez si le digo “Collar bomba” se ubique más fácil.

Los presos de las Farc no son ni más ni menos que los presos paramilitares, violadores, estafadores o ladrones. Son los mismos presos pero condenados por diferentes delitos. Ahora, que este grupo logre desviar la atención hacia las condiciones en las que están recluidos sus integrantes es un acto descarado. ¿Acaso a ellos les importó tener a los secuestrados en condiciones dignas? ¿Si un preso intenta escapar la orden en asesinarlo? ¿Están los presos en la cárceles de Colombia encadenados las 24 horas del día y a veces por parejas? ¿Alguna respuesta señora Córdoba, señor Cepeda?

Corremos un grave riesgo al permitir que las Farc y sus voceros impongan su agenda y sus condiciones. El terrorismo tiene dos opciones, dejar las armas y someterse a la justicia o ser combatido con toda la fuerza del Estado. Si pretenden negociar sin dejar las armas, estaríamos regresando a la triste época del Caguán y con un gobierno laxo e incoherente no me quiero ni imaginar el resultado.

Por favor ¡no lo permitamos!

@DiegoMorita

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