jueves, 15 de marzo de 2012

Si, por eso estamos...


“Por eso estamos como estamos” es una frase muy recurrente para describir o expresar, en la mayoría de los casos, una situación negativa. Estudiantes en Bogotá destruyen Transmilenio o en Medellín generan disturbios en la Universidad de Antioquia y perfectamente podemos decir que por eso estamos como estamos, porque no sabemos protestar.

Los bogotanos eligen a Petro Alcalde y los Uribistas nos equivocamos eligiendo a Santos y perfectamente podemos decir que por eso estamos como estamos, porque no supimos elegir, bueno en el caso de Santos en su momento era la mejor opción.

Colombia es un gran país, estamos llenos de grandes cosas y además sus habitantes estamos hechos de coraje, hemos superado momentos terribles y que quizás nos hicieron perder la fe, pero aquí vamos día a día, saliendo adelante, siendo mejores.

Sin embargo, que el negocio del chisme en Colombia facture al año 69 mil millones de pesos, entre revistas y televisión, me obliga a decir que por eso estamos como estamos. ¿Cuántos programas dedicados a promover la lectura tenemos?

Muchos seguramente dirán: es que eso no vende, ninguna empresa va a pautar en un programa dedicado a hablar de libros, es un riego innecesario. ¿Y si hacemos el intento? ¿Y si le meten la ficha igual que a un “triste” programa de chismes? Estoy seguro de que los costos de producción de un programa dedicado a la literatura son mínimos, así que el riesgo es poco.

Sería muy fácil decir que el tema es cultural y seguro en parte lo es, pero tiene que ver más con el morbo del ser humano de conocer las intimidades de sus ídolos y eso es lo que revistas y programas de televisión capitalizan con éxito. Aquí me atrevo a asegurar que le están dando a la audiencia lo que quiere o lo que cree querer y por eso estamos como estamos.

Hace muchos años se transmite por el Canal Caracol un programa llamado “Cine Arte”. Me había olvidado de que existía hasta hace poco que me quedé viendo televisión un viernes hasta tarde. Creo que empezó pasadas las doce y mantiene su formato, con dos expertos cinéfilos como presentadores, Bernardo Hoyos y Diana Rico ¿cuánto factura este programa? Tal vez ni el 1% de los 47 mil millones que facturan El Lavadero, Sweet y La Red, pero ¿qué aporta más, una buena película o un chisme que se olvida al día siguiente?

¿Qué tal si Caracol hiciera una apuesta por “Cine Arte” y cambiara su programación de los viernes, poniendo el programa más temprano? ¿Contribuiría esto a generar cultura alrededor del otro cine, aquel que no es comercial? Estoy seguro de que la respuesta es: SI.

¿Resultaría un programa llamado “Tiempo de leer”, así como la sección que hacía Clara Elvira Ospina en Noticias RCN los viernes y que semanalmente recomendara libros y tuviera invitados que nos hablaran de literatura? Estoy seguro de que la respuesta es: SI.

Solo es cuestión de voluntad y de generarle a la audiencia una necesidad, así como a través de los años se le ha generado con los programas y revistas de chismes.

Tal vez desde ese momento algunas conversaciones pasen de ser el peso de las actrices o el divorcio del galán o el video de la pataleta al nuevo libro de Carlos Ruiz Zafón o de Arturo Pérez Reverte o el cumpleaños 85 de García Márquez y los 30 años del Nobel que recibió, empezando así a cambiar a un contexto positivo la expresión por eso estamos como estamos.

@DiegoMorita

Cifras:             http://www.dinero.com/negocios/articulo/el-dulce-negocio-del-chisme/146501

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