sábado, 25 de febrero de 2012

Blanquita, cada vez más Negrita


Hace unos días se generó una polémica, la seguí vía Twitter, por una foto de la revista Hola, en la que se veía a cuatro mujeres sentadas en la sala de una mansión, ubicada según la revista, en el Beverly Hills de Cali. En segundo plano se pueden observar un par de mujeres afrodescendientes o negras, con charoles y sus uniformes de empleadas domésticas, listas y atentas a atender a las "patronas". Vea aquí la foto http://t.co/RHehHttz

Leí muchos Tweets que decían que eso era racismo, que cómo era posible que mostraran a estas mujeres de esa forma y más y más carreta que se queda, como casi todo lo que pasa en el país, en el gran libro de nuestro anecdotario nacional.

La verdad, no expresé en ese momento ninguna opinión y tampoco lo haré ahora, pero ese tema me sirve de introducción para hacer una reflexión frente al tema del racismo en cualquiera de sus formas, aclarando que no solo se da de blancos a negros, también viceversa y en sentidos contrarios que, por supuesto, se complementan.

Empiezo por aclarar que no me parece un insulto ni despectivo decirles negros, eso sí depende del tonito, como todo en la vida, que se utilice. No conozco el primer negro que se enoje porque le recuerden el color de su piel y creo que no tiene porqué hacerlo. Tampoco conozco ningún pastuso que se enoje porque le recuerden la región donde nació; pero si tiene porque enojarse un negro o un pastuso cuando le dicen: -negro hp- o  -pastuso bruto-, en este último caso el periodista Chelo de Castro puede ilustrar mejor el asunto.

Desde que tengo uso de razón, bueno eso es hace poco; mejor dicho, desde muy niño recuerdo un comercial de televisión en el que una señora negra pero vestida de un blanco luminoso (uniforme de empleada doméstica) nos dice que se llama Blanquita y que usa una marca de desinfectante específica porque le deja la ropa muy limpia, blanca y además le ayuda a ahorrar dinero. Vea aquí el comercial de 1986 http://t.co/guFZ3bvz

Hasta aquí podría decir que todo normal, una idea de campaña en la que juegan con el color de piel de alguien y su nombre para generar impacto. Supongo que esta empresa vende mucho dinero pues se ha logrado mantener en el tiempo con este producto y además la campaña ha sido un éxito, pues el concepto no lo cambian desde hace más de 20 años.

La campaña más reciente evolucionó, aunque Blanquita sigue siendo la misma, eso creo, y si no lo es, consiguieron una muy parecida; ahora no sale con su uniforme blanco y resplandeciente, sino con ropa casual y muy fresca.

Sin embargo, el comercial empieza con Blanquita diciendo "yo no tengo un posgrado, ni trabajo en la bolsa de valores" -vea aquí el comercial de 2011 http://t.co/jEoed0xJ-  y es en este momento en el que me pregunto: ¿acaso esta campaña no genera un estereotipo alrededor de las mujeres negras y las mete de lleno en el imaginario de que sirven solo para las labores domésticas? ¿No es esta una forma de racismo? ¿Cuál es la diferencia con la foto de Hola? ¿Por qué nadie se indigna con este comercial? ¿Si hay indignados porque no protestan igual que con la foto de Hola? ¿Por qué en Colombia somos tan selectivos para protestar?

Los seres humanos somos expertos en crear estereotipos y nos parece lo más normal ver a los negros en las labores más duras y mal pagadas. Con esto no quiero decir que se les dé más de lo que merecen de acuerdo a sus capacidades, pero ¿cuántos de ellos habrá subvalorados por el solo hecho de tener ese color de piel? ¿Por qué la mayoría de empleadas domésticas son negras? ¿Por qué la mayoría de coteros son negros? ¿Esto indica que gran parte de las labores que requieren fuerza están mejor realizadas si las hace un negro? ¿No les otorga esto una capacidad extraordinaria? Simplemente unos interrogantes para la reflexión.

No diré que me he sentido mal toda la vida con este comercial, pues no es así, creo que se debe, en parte, a mi uso de razón tardía. Pero nunca es tarde para tomar una posición y defenderla y eso hago al escribir esto. No sé si tenga tanto eco como la protesta por la foto, pero como siempre he dicho, con una sola persona que se sienta identificada con lo que uno escribe, se ha logrado el objetivo.

No he hablado de este tema con mi esposa nunca, pero me doy cuenta de que ella nunca compra esa marca de desinfectante. Creo que esa es una gran, y quizás la mejor, forma de protestar ante una empresa que vive de las ventas; y parafraseando a Blanquita que nos dice que es “la autoridad en el cuidado del bolsillo” pues eso somos todos nosotros, así que veamos bien a qué empresa le compramos.

Alguna vez me contaron un chiste: dos amigos estaban conversando y le pregunta uno al otro: -A vos cómo te caen los negros? –No, hermano, no los puedo ni ver, los odio. –Y a vos cómo te caen? –Hermano, a mi si me caen muy bien los negros, por eso esta semana me voy a comprar dos.

Por último, la esclavitud se abolió hace muchísimo tiempo, esa esclavitud que a la gran mayoría nos tocó conocer en los libros, con negros atados a cadenas y que eran negociados como cualquier mercancía. Es el momento de acabar de una vez por todas con la esclavitud en nuestra mente, eliminemos los estereotipos, no permitamos que los imaginarios sociales sigan creciendo y nos hagan pensar que alguien vale menos que nosotros por el color de su piel. Cuando esto suceda, estoy seguro de que empezaremos a salir del atraso mental, ese que nos tiene en plena posmodernidad haciendo que Blanquita esté cada vez más negrita.

@DiegoMorita

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