martes, 31 de enero de 2012

¿Y el asombro qué?


Colombia es un país maravilloso y lleno de historias. No importa el tema que se elija siempre se encontrará algo único, que impacte y que te haga estremecer, cada cual, por supuesto, elegirá si siente alegría o tristeza.

Sin embargo, si algo debemos procurar los seres humanos es no perder nuestra capacidad de asombro. Hace algunos años, leía en un libro de filosofía que los niños son los mejores filósofos precisamente por su capacidad de asombrarse. Ellos se impresionan al ver un avión volar, un perro ladrar o un gato en un árbol, pero a medida que crecen pierden esa capacidad, por lo simple de esas cosas.

En lo personal, lucho cada día contra la costumbre, sobre todo en un país como Colombia. Estamos llenos de cosas buenas y malas, en cada esquina hay una historia asombrosa y basta con ver los noticieros de televisión o leer los periódicos para comprobarlo.

¿A dónde voy con todo esto? Simplemente a expresar que me niego a perder mi capacidad de asombro, no quiero acostumbrarme a que me parezca normal que una niña de diez años sea brutalmente golpeada al punto de casi fracturarle el fémur y que la abuela salga a decir que es culpa de la niña. Me niego a que me parezca normal que las Farc asesinen campesinos, utilicen caballos bomba o cadáveres para atacar a la fuerza pública, entre otras cosas terribles. Me niego a que me parezca normal que los testimonios de delincuentes condenados por delitos atroces sean tenidos en cuenta y enloden el buen nombre de funcionarios honestos y trabajadores.

En Colombia uno podría desconectarse durante un tiempo y al regresar encontrar cosas absurdas que pasan de largo.

Un chamán que paraliza la opinión pública porque evitó la lluvia y que será investigado por su trabajo y seguro quien lo contrató seguirá su vida tranquila, una presentadora que le hace una broma a un terrible programa de chismes y le caen encima como si fuera una delincuente, pero cierto o no el vídeo nadie cuestionó lo dañino de estos programas, pues nada peor que un rumor o un chisme para acabar con alguien. O qué tal la señora que cada vez que habla le hace sentir al país lo frágil que es y ahora quiere financiación privada para liberar secuestrados ¿acaso el secuestro y diez años de encierro en la selva con cadenas en el cuello y soportando tratos inhumanos necesitó financiación?

Yo no sé si alguien leerá este artículo, pero si lo hacen lo único que les pido es asombrarse cada día hasta con lo más sencillo, eso les ayudará a que cuando lean el periódico o vean un noticiero se cuestionen de las cosas que pasan en el país sin tragar entero, tal vez en ese momento se pasará de la simple información, de la simple narración de un hecho convertido en noticia, a la información con sentido y podremos seguir así por el camino de transformar nuestra sociedad.

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