domingo, 18 de diciembre de 2011

Alumbrados en Medellín


Hace muchos años que no iba a ver los alumbrados en la Avenida del río de Medellín, por cierto los más famosos del país y ahora de los 10 mejores del mundo. Le había perdido el gusto a hacerlo y me conformaba con verlos por televisión o en las fotos de mis contactos en las redes sociales.

Este año, no sé por qué, me dieron ganas de ir y debo reconocer que la experiencia fue satisfactoria y divertida. Mi esposa la pasó rico al igual que mi hija Mariana quien se asombró, gracias a Dios, más de la cuenta. Lo mejor de ser niño es que se tiene esa capacidad de sorprenderse con lo más mínimo, desde el ladrido de un perro, una lagartija o millones de bombillos prendidos.

Disfruté mucho esta visita y a excepción de: el río de personas caminando en dos sentidos, el río Medellín con un gran caudal (por la lluvia) y su mal olor, el pantanero (por la lluvia), los vendedores ambulantes cada 20 centímetros y que sumados al río de personas no te dejan caminar con tranquilidad, la sobre oferta de comida, en su gran mayoría fritanga con alto contenido de colesterol (pero como hay que aportar a la economía por allá comimos), los malditos Mimos (esta profesión, si se le puede llamar así, si algún día tuvo estatus lo ha perdido todo. Ahora cualquiera cree que con solo pintarse la cara de blanco y salir a hacer un show sin sentido tienen el derecho a pedirte dinero)… a excepción de estos y algunos pequeños detalles más la pasé muy bien.

Debo resaltar que me sorprende la capacidad de algunas personas. Esta época es perfecta para hacerse un dinero extra o quizá el único. En el recorrido pude observar a alguien disfrazado de “Depredador” (entiéndase el alienígena de la película) con un muy buen traje y una máscara casi perfecta con el que muchas personas se tomaron fotos y ojalá le hayan dejado un billetico. También el “Muñeco de Itagüí” que en un plataforma a 5 metros del suelo y parado sobre un pequeño banco, baila al son de la música sin caerse y en un ejercicio perfecto de equilibrio y resistencia. Los indígenas tocando sus instrumentos autóctonos (ni idea cómo se llaman) con la pista de la canción “Vivir sin aire” de MANÁ, los jóvenes con violín y violonchelo poniéndole el tono clásico a los ritmos modernos, los Hopper y su gran show de baile, los pintores y la técnica de la aerosolgrafía que en 10 minutos te hacen un bonito cuadro. Después de ver todo esto, puedo asegurar que a RCN en su próximo reality “Colombia tiene talento” no le faltarán opciones para escoger a sus participantes.

Miles de historias se encuentran en este recorrido y cada cual disfrutará a su manera. Me gustó mucho la experiencia de ver los mejores alumbrados del país, pero no porque sean los que todos quieren visitar, sino porque eso me ayuda a despabilarme y a no olvidar que el mundo se mueve así yo no lo sienta.

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