lunes, 26 de diciembre de 2011

Pretérito pluscuamperfecto (en 500 caracteres)

“Fue bonito mientras duró”, la frase que escogiste para el punto final. Confieso que me pareció cursi, trillada y, en nuestro caso, mentirosa. Sabes bien que no vivimos un paraíso, que no fuimos felices, que nuestra relación era un tormento al que le faltaron pantalones o faldas que la asesinaran. No sé cómo aguanté tu mal genio sin sentido, no me explico cómo aguantaste mis silencios eternos. Te agradezco que acabaras con todo, pues soy un cobarde y jamás habría tomado la decisión. Deseo que te vaya “bonito” y ojalá entiendas que es un sarcasmo. Yo empiezo, desde este momento, a ser tristemente feliz.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Teletón show

Diego Mora | Publicado el 23 de diciembre de 2011 El Colombiano

A veces siento temor de parecer inconforme por criticar de manera airada algunas situaciones que la gran mayoría puede ver con mejores ojos. Casi siempre soy recriminado porque digo que no estoy de acuerdo, así que me preguntan ¿cuál es su aporte entonces?

Se me hace difícil responder la pregunta, pues considero que una crítica, es decir, expresar mi punto de vista, no tiene que ir de la mano de algún aporte.

Entonces ¿si no soy parte de la solución soy parte del problema? No creo, tal vez el solo hecho de expresar sin miedo lo que pienso sea una posible solución, en una sociedad mediada por la hipocresía y en la que algunos de sus habitantes acomodan al mejor postor su forma de pensar.

Al momento de escribir esto se llevaba a cabo en Colombia la Teletón, una recolecta mediatizada que busca recoger, este año, doce mil millones de pesos, que supuestamente son destinados a atender a personas con discapacidad en el país, sobre todo a aquellas de menos recursos.

Debo decir que no estoy de acuerdo con este mecanismo, aunque no puedo negar que con semejante cantidad de dinero se pueden hacer muchas cosas por esta población.

Entender a las personas con discapacidad dista mucho de donarle dinero a una fundación para que las ayude.

Puedo asegurar que muchas de las personas que hacen un aporte en dinero piensan que es una buena forma de redimirse, pero cuando van al centro comercial parquean su vehículo en las casillas marcadas con la silla de ruedas azul que casi siempre están vacías, obstruyen los pasos accesibles en las calles, usan los ascensores y baños destinados para discapacidad.

¿Será entonces que dar dinero, soluciona el resto de obstáculos que esta población debe sortear día a día?

La transmisión que hacen los canales privados es de 27 horas, pero no hay un solo minuto destinado a hacer pedagogía, a intentar cambiar el imaginario de que las personas con discapacidad son un estorbo.

No intentan contarnos que son personas normales que hacen lo mismo pero de manera diferente, son personas con otras capacidades y eso es precisamente lo que debemos entender.

Por último, la discapacidad no es para verla con lástima y en eso se especializan Teletón y sus presentadores. Es muy diferente mostrar historias de vida y de verraquera a pesar de las dificultades, a intentar moverle la fibra al posible donante mostrando de manera desgarradora la discapacidad.

No dono dinero a Teletón y seguramente mi posible aporte no impida que lleguen a la meta.

Sin embargo considero que la verdadera meta es que el ciudadano del común, ese que todo lo tiene al alcance de la mano, entienda que su aporte más importante es respetar a las personas con discapacidad, respetar sus espacios y respetar sus capacidades.

Yo empecé a hacerlo hace algún tiempo y me he demorado un poco en entenderlo a cabalidad. Ese es mi aporte y con seguridad no se puede cuantificar.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Alumbrados en Medellín


Hace muchos años que no iba a ver los alumbrados en la Avenida del río de Medellín, por cierto los más famosos del país y ahora de los 10 mejores del mundo. Le había perdido el gusto a hacerlo y me conformaba con verlos por televisión o en las fotos de mis contactos en las redes sociales.

Este año, no sé por qué, me dieron ganas de ir y debo reconocer que la experiencia fue satisfactoria y divertida. Mi esposa la pasó rico al igual que mi hija Mariana quien se asombró, gracias a Dios, más de la cuenta. Lo mejor de ser niño es que se tiene esa capacidad de sorprenderse con lo más mínimo, desde el ladrido de un perro, una lagartija o millones de bombillos prendidos.

Disfruté mucho esta visita y a excepción de: el río de personas caminando en dos sentidos, el río Medellín con un gran caudal (por la lluvia) y su mal olor, el pantanero (por la lluvia), los vendedores ambulantes cada 20 centímetros y que sumados al río de personas no te dejan caminar con tranquilidad, la sobre oferta de comida, en su gran mayoría fritanga con alto contenido de colesterol (pero como hay que aportar a la economía por allá comimos), los malditos Mimos (esta profesión, si se le puede llamar así, si algún día tuvo estatus lo ha perdido todo. Ahora cualquiera cree que con solo pintarse la cara de blanco y salir a hacer un show sin sentido tienen el derecho a pedirte dinero)… a excepción de estos y algunos pequeños detalles más la pasé muy bien.

Debo resaltar que me sorprende la capacidad de algunas personas. Esta época es perfecta para hacerse un dinero extra o quizá el único. En el recorrido pude observar a alguien disfrazado de “Depredador” (entiéndase el alienígena de la película) con un muy buen traje y una máscara casi perfecta con el que muchas personas se tomaron fotos y ojalá le hayan dejado un billetico. También el “Muñeco de Itagüí” que en un plataforma a 5 metros del suelo y parado sobre un pequeño banco, baila al son de la música sin caerse y en un ejercicio perfecto de equilibrio y resistencia. Los indígenas tocando sus instrumentos autóctonos (ni idea cómo se llaman) con la pista de la canción “Vivir sin aire” de MANÁ, los jóvenes con violín y violonchelo poniéndole el tono clásico a los ritmos modernos, los Hopper y su gran show de baile, los pintores y la técnica de la aerosolgrafía que en 10 minutos te hacen un bonito cuadro. Después de ver todo esto, puedo asegurar que a RCN en su próximo reality “Colombia tiene talento” no le faltarán opciones para escoger a sus participantes.

Miles de historias se encuentran en este recorrido y cada cual disfrutará a su manera. Me gustó mucho la experiencia de ver los mejores alumbrados del país, pero no porque sean los que todos quieren visitar, sino porque eso me ayuda a despabilarme y a no olvidar que el mundo se mueve así yo no lo sienta.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Otra locura (en 500 caracteres)

El remordimiento era su medicina para el dolor. Pensar y castigarse por lo que había hecho era su mejor opción, así lograba desaparecer por momentos los fantasmas de la agonía. Los años pasaban sin encontrar respuestas inteligentes para sus sentimientos, solo preguntas, interrogantes infinitos que se colaban en su mente buscando morir al ser contestados. Llegó el final, su mente no aguantó más y logró escaparse a un lugar del que jamás volvería a salir. Los médicos poco pudieron o quisieron hacer, su mejor amiga ahora es la soledad y en ocasiones la camisa de fuerza que le evita sentir más dolor.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Triste soledad


El día que te marchaste me dijiste con el amor cínico y lastimero que te caracterizó en los años que estuviste a mi lado, escribe lo que sientas, eso te ayudará a pasar más fácil el duelo. No te lo niego, escribir me ayudó a exorcizar los demonios que dejaste en mi alma y a reconstruir de a pocos el corazón que hiciste polvo, pero también ayudó a odiarte con todo este amor que aun siento por ti.

Aquí algunas cosas que escribí. Sigues siendo el amor de mi vida, la mujer que más amé en mi triste y frustrada existencia. A tu lado aprendí el significado de levantarme a mitad de la noche a observarte dormir. Confieso que siempre creí que eras más bella dormida. Aun conservo esas fotografías que te tomé sin que te dieras cuenta y son mi gran compañía en esas noches en las que no logro levantar cualquier cosa por ahí.

No logro acostumbrarme a tener sexo con otras mujeres, y son muchas las que han pasado por cada rincón de la casa que abandonaste. Debo pensar en ti para cumplir con mi tarea y fingir placer ante la mirada atónita de aquellas a las que al despedirme debo pagarles por el favor.

Hace mucho que no sonrío con verdaderas ganas. En la oficina me dicen que parezco un viejo de 80 años, que no sonríe porque no quiere sino porque no puede y creo que tienen razón, pues se me acabaron los motivos para estar alegre el día que dijiste: todo fue una mentira, fuiste (yo) el error más grande que cometí. Si todos conocieran mis motivos, tal vez no me criticarían tanto.

Mi vida no volvió a ser igual, ya te habrás dado cuenta y seguro estarás feliz pues otra de tus sentencias fue: serás el hombre más desgraciado del planeta. No sé si le atinaste a la extensión de mi desgracia, pero si adivinaste gran parte de ella.

Pero no logro entender qué faltó o qué sobró. Tuviste todo lo que pude darte y no hablo solo de lo material. Te di mi tiempo, mi incondicionalidad, mi lealtad, mi mente y mi cuerpo. Te di el amor y no solo el de dientes para afuera, también ese que te hace convencerte de que eres capaz de dar tu vida por la otra persona. Nunca te falté, te apoyé cuando lo necesitaste, cuando me lo pediste y cuando no. Te dije que te amaba cada día y no por cumplir sino porque me nacía.

Siempre creí que nuestra comunicación era buena, nos contábamos todo, por lo menos yo lo hacía, siempre había un tema de que hablar y lo mejor de todo puntos de encuentro a pesar de nuestros desacuerdos, sobre todo cuando nos metíamos a discutir de política y deportes.

De verdad no logro comprender por qué llegamos a este punto. Espero algún día entender qué pasó, que alguien me ayude a descifrar por qué putas tuviste que irte, por qué precisamente, en el momento perfecto, te dio por morirte.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Pensamientos atravesados (en 500 caracteres)

Un día despiertas comienzas con tu rutina, cumples con tus obligaciones, sonríes, saludas y vuelves a sonreír. Todo parece ir bien, no tiene porque ir mal, eres responsable ante la sociedad y así no sufres ningún problema. Regresas a casa, te acuestas a dormir y de repente sientes como miles de pensamientos llegan y se atraviesan, sin ganas de irse hasta que los resuelvas, porque además siempre vienen en forma de preguntas. Casi nunca hay respuestas, por eso las evades, te volteas y finges que todo está bien. Dejarás de fingir el día en que tu vida dependa de esas respuestas, pero tal vez será demasiado tarde.