lunes, 30 de mayo de 2011

No me voy, aquí soy feliz…

Diego Mora | Publicado el 4 de junio de 2011 El Colombiano
Hace unos días, por motivos laborales, tuve la oportunidad de visitar un lugar de Medellín que en la actualidad se encuentra catalogado por los organismos de emergencia como zona de alto riesgo. No diré el nombre, para evitar inconvenientes, pero debo mencionar que es un barrio ubicado en un sitio en el que pocas personas tendrían posibilidades de sobrevivir, en una montaña en la que “cambuches” improvisados durante 20 años han visto nacer, crecer y morir a muchos de sus habitantes.
La subida al lugar te hace pensar, en que así sería en el ascenso al fin del mundo. Se debe atravesar un sendero delimitado con los años, gracias a los pasos de sus habitantes. Algunas piedras que seguramente la mano de Dios ubicó allí estratégicamente, te ayudan a ascender y a bajar con más facilidad.
Al llegar a la zona en que las familias han ubicado sus lugares para vivir, me impactó mucho encontrar una de las casas, construida con madera, con techo de lata y recubierto con plástico negro, pero a pesar de las limitaciones, con conexión a televisión satelital. Cabe aclarar que allí no se encuentran instalados de manera legal los servicios públicos básicos. Esto quiere decir que la energía eléctrica es de contrabando gracias a algunas conexiones realizadas por ellos mismos y el agua se la proveen de una quebrada que pasa a unos metros del lugar.
El panorama no cambia mucho al seguir ascendiendo. Caminos difíciles, casas que cualquier ingeniero seguramente diría no resisten un vendaval, como los que hemos vivido en los últimos meses en Medellín; cuatro, cinco o seis personas por vivienda, es un espacio en el que vivirían cómodas dos personas. Todo un mundo aparte y desconocido para muchos de nosotros, pero que existe y sobrevive sin una razón lógica.
Sin embargo y al menos esta fue mi impresión, quienes viven allí de una u otra manera son felices. A pesar de las indicaciones de las autoridades que les recomiendan evacuar y evitar el riesgo de perder sus vidas, ellos dicen estar cómodos y no querer irse. A veces el arraigo por nuestro espacio, por lo que hemos construido a través de los años, es mayor al sentido común que nos quiere salvar la vida.
Pero quizás la explicación no sea tan romántica. Los habitantes de este lugar y de muchos otros en alta vulnerabilidad de Medellín, se rehúsan a abandonar estas invasiones porque allí no tienen la obligación de pagar arriendo ni servicios públicos. No importa la oferta que hagan las autoridades, el hecho de ahorrarse unos pesos es la base para arriesgar sus vidas. Esto último expresado por ellos mismos.
El ser humano sigue pensando “eso no me pasa a mí”, seguramente lo mismo pensaron los habitantes de la Gabriela en Bello o de Gramalote en Norte de Santander. Los desastres llegan cuando menos piensas y en esos momentos quienes rechazaron toda la ayuda ofrecida, son los primeros en salir a exigir soluciones. Esperemos que pronto el ser humano entienda la importancia de prevenir para no tener que lamentar.

viernes, 27 de mayo de 2011

¿Política? (en 500 caracteres)

El politiquero con más opciones de ganar la elección le dijo al comunicador, lo contrato, si se habla bien de mi y mal de mi rival. La propuesta fue aceptada y empezó la GUERRA. Rumores van y vienen, se disfraza la gestión, la demagogia se gradúa con honores. Se destruyen veinte años de matrimonio del rival gracias al rumor de otra mujer. En las encuestas, arriba, ganador indiscutible. Cuatro años de gobierno, cuarenta años de cárcel por delincuente. Tarde o temprano lo que se hizo mal se paga.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Si la montaña...(en 500 caracteres)

Se negaron a abandonar su hogar, se negaron a aceptar una forma diferente de vivir. Estaban convencidos de que el espacio que habían habitado por más de veinte años, era el más adecuado para ellos. No les importaba vivir en medio de una montaña que en cualquier momento podía venirse abajo y acabar con sus vidas. No hubo razón que los convenciera de irse y decidieron seguir jugando cada día con la muerte. Una noche, la montaña no siguió con el juego y acabó con todos, al igual que con sus sueños.

domingo, 22 de mayo de 2011

Enseñanzas (en 500 caracteres)

Un día cualquiera le escribió una nota que decía: te felicito porque en estos años fuiste mi maestra. Me enseñaste a amar pero sobretodo a odiar(te), me enseñaste a perdonar, aunque nunca lo aplicaste y mis errores fueron el desayuno todos los días. Me enseñaste el buen sexo, aunque nunca pude disfrutarlo contigo. Sin embargo se te olvido enseñarme a vivir en soledad, porque no he podido superar que te hayas ido. Espero que desde el cielo me ayudes a lograrlo, pues este infierno es insoportable.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Música (en 50 palabras)

El joven rapero se dedicó a componer cada día una canción. Los lunes de amor, los martes de odio, los miércoles de engaño, los jueves de amistad, los viernes de miedo, los sábados de aventura y los domingos de muerte. El domingo siguiente, alguien más escribió la canción por él.

sábado, 14 de mayo de 2011

Injusticia (en 500 caracteres)

Dedicó la vida a defender al país, pero después de ocho años de gobierno fue más fácil darle la espalda. Periodistas que antes lo alababan empezaron a escribir falacias, políticos que lo acompañaron siguieron con su costumbre de venderse al mejor postor, empresarios que cumplieron sus metas económicas negaron sus vínculos con él. Pero no le importó, continuó en su ley: trabajar, trabajar y trabajar; para morir sabiendo que lo hizo por su gente, por su país, así a muchos de ellos no les importe. 

lunes, 9 de mayo de 2011

Recuerdo (en 500 caracteres)

Su día empezó a las seis de la mañana. Tomó una ducha fría y luego un trago. Encendió la radio, las noticias no eran muy alentadoras, el pronóstico del clima mucho menos, estaría nublado durante todo el día. En la mesa de noche, una foto era su única compañía, siempre estaba ahí, lo miraba y lo seguía sin importar a dónde se moviera. No podía evitar extrañarla, pero no entendía por qué decidió abandonarlo de esa forma. En la alfombra, algunas manchas de sangre poco a poco iban perdiendo el color.

domingo, 8 de mayo de 2011

Hoy y siempre GRACIAS mamá!

No sacaré pecho ni diré en tono retador: “mi mamá es la mejor del mundo”. No tengo necesidad de hacerlo porque ella no está compitiendo con nadie, no le interesa sobresalir, ni que la reconozcan, ni que la feliciten, ella lo único que quiere es que cada uno de sus cinco hijos esté bien, así sea sacrificando su propia felicidad.

Mi mamá tiene 64 años y hace 11 años que no la veo. A su edad aun trabaja, en algunos casos en horarios que yo creo no ser capaz de aguantar. Desde que la recuerdo tengo en mi mente a una mujer tranquila, sencilla y luchadora. No fue fácil para ella ni para mi padre, sacar adelante a cinco hijos, en edades cercanas, es decir, todos al mismo tiempo en el colegio y después algunos en la universidad.

Ella es una mujer muy recursiva. Recuerdo una época en la que la economía del hogar estaba en un déficit bastante grande y se le ocurrió hacer tamales. Desde el jueves empezábamos a preparar los ingredientes, entre viernes y sábado se armaban y se cocinaban y el domingo salíamos a venderlos. Con las ganancias se pagaba el arriendo, los servicios públicos, se mercaba. Cabe aclarar que ella tiene una gran sazón, no sé si la mejor del mundo pero si la mejor que yo he conocido.

También recuerdo que en la universidad nos dimos cuenta de que no habría dinero para pagar el semestre siguiente, así que a ella se le ocurrió hacer hamburguesas. Me iba para clase de seis de la mañana y ella las preparaba, mi papá me las llevaba a las 9 y 30 am y yo me encargaba de venderlas. Hacíamos 15 diarias y con las ganancias, pudimos recoger parte del dinero que se necesitaba.

Hay muchas cosas que contar, sin embargo la idea de estas 500 palabras de hoy, no es contar nuestra vida familiar en detalle ni las angustias vividas. Quiero simplemente decirle a mi mamá, (que como he dicho en varias ocasiones hace parte de mi grupo de admiradores de dos personas, el otro es mi papá) que le agradezco todo lo que ha hecho por mí, mucho o poco no me importa, no intento cuantificar un sentimiento. Creo que gracias a los pequeños detalles a través de los años, soy una mejor persona y eso es quizás lo más importante.

Mi hija Mariana tiene una gran posibilidad de ser una maravillosa persona y estoy plenamente convencido de que está en sus genes. Creo que lo bueno si se hereda y lo malo se escoge por voluntad propia. Uno como padre no puede decidir, aunque muchas veces quisiera, qué será de sus hijos, solo queda hacer lo posible por darles bases solidas que los ayuden a tomar una mejor decisión, lo hicieron conmigo y lo estoy haciendo con mi hija.

500 palabras no son suficientes para expresar lo que se siente por la mamá, pero quizás cinco si lo sean: hoy y siempre GRACIAS mamá.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Triste realidad (en 500 caracteres)

Leyendo se quedó dormido y empezó a soñar. Caminaba por la playa, a su lado una bella mujer lo miraba con el brillo del amor, ese mismo que se apaga cuando se dan cuenta del hombre que les tocó. No sabía su nombre, pero era tanta la belleza que poco le importó. La besó y fue correspondido, la sensación fue única e inolvidable. A lo lejos un ruido lo hizo desviar la mirada y ella desapareció. Exaltado abrió los ojos, miró a todas partes, intento recordar, el recuerdo del sueño había desaparecido.

lunes, 2 de mayo de 2011

Todo y nada (en 500 caracteres)

Cuando se conocieron él no era nada y ella se convirtió en su todo. Se enamoraron y creyeron conocer el amor. Olvidaron su primer beso por todos los que vinieron después. Un día, todo acabó. La separación fue triste, casi demente. A él se le rompió el corazón, tres infartos en dos días fue el diagnostico médico. Ella nunca fue la misma, perdió la sonrisa. Viven separados y se ven cada quince días por su pequeño hijo. Después cada quien por su lado, a continuar luchando con los fantasmas del pasado.