lunes, 18 de abril de 2011

¿Cómo garantiza una sociedad que los medios no sean un poder desmedido? Parte 2

Coincido con esta afirmación, porque creo que lo menos importante para los medios de comunicación son las necesidades de sus audiencias. ¿qué medio en su consejo de redacción se pregunta, qué quieren ver hoy nuestros televidentes en el noticiero, a parte de la sección de entretenimiento quizás? ¿qué quieren leer en el periódico mañana? ¿qué quieren escuchar en nuestra emisión? El director de cada medio, decide lo que es noticia o no, decide cuáles son los titulares, su importancia, su orden y ¿quién asegura que esto es lo importante para la audiencia? ¿en qué se basa el criterio periodístico, cuando para un medio el hecho “x” es primicia y para el medio “y” no lo es? ¿todo lo que sale en los medios es realmente una noticia o el medio es el encargado de convertir un hecho en una noticia?

En el artículo ya mencionado, la autora también nos dice: “Los contenidos diseminados por los medios, en su mayoría, no buscan suscitar en la sociedad cuestionamientos y, en consecuencia, un cambio de comportamiento frente a los mayores problemas que afligen a los individuos que componen dicha sociedad. No se preocupan tampoco en ampliar el grado de educación de los receptores, como ejemplo tenemos la mayoría de la programación televisiva, cuyo objetivo primordial es promover el merchandising desmedido para impulsar cada vez más el consumo compulsivo".

Y a esto se reduce quizás el interés de los medios, al consumo que les produce beneficio económico a sus propietarios, que son los mismos dueños de la empresa de alimentos, de los productos de limpieza, de tecnología etc y que son los que pautan.

Aclaro que esto no es una mala práctica per se, sin embargo los medios desde su nacimiento lo hicieron para cumplir una función social que les otorgó la gran responsabilidad de ser los intermediarios entre los hechos y la sociedad. Ellos son los encargados de informar y ojalá, aunque pocas veces lo logran, comunicar, lo que conlleva a la formación de la muy mal llamada “opinión pública” (que espero sea tema de otro artículo).

No quiero centrar el papel y poder de la sociedad ante los medios en el consumo, pero estoy convencido de que es un buen punto de partida. Una sociedad totalmente consciente de lo que quiere ver es una sociedad que exige y que no se queda esperando lo que van a darle. Si no está de acuerdo con lo que le ofrecen, sencillamente busca otras opciones y con una herramienta muy sencilla llamada “rating” o “estudio de medios”, estos notarán tarde o temprano lo que tienen que hacer. A mayor rating más pauta y más consumo, lo que significa más ingresos, pero a menor rating menos pauta, menos consumo, menos televidentes, lectores, oyentes, menos ingresos y esto hace que aumenten los cuestionamientos, las reestructuraciones, que se planteen las nuevas estrategias que requieren inversiones y ¿cuántos medios están dispuestos a pasar por esto?

La sociedad tiene la capacidad de decidir si un medio existe o no, si es primero o segundo, es la que fiscaliza su proceder y determina si es correcto o no. Es el momento de que ellos la escuchen de una vez, antes de que no haya vuelta atrás.

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