jueves, 21 de abril de 2011

Agenda mediática

Diego Mora | Publicado el 20 de abril de 2011 El Colombiano

Sin duda alguna, los medios de comunicación en Colombia y muy seguramente en el mundo, deciden los temas que serán el centro de atención y que guiarán el curso de nuestras conversaciones en familia, en la universidad o en el trabajo.


Un noticiero puede darle la importancia que desee al hecho noticioso y convertirlo en interés nacional. Desde la patada a una lechuza, pasando por los acostumbrados accidentes por conducir en estado de embriaguez, hasta las chuzadas del DAS y obviamente la noticia de moda: el desfalco del grupo Nule al Estado, por citar solo algunos casos.

El caso Nule es un gran ejemplo de lo que les gusta a algunos medios colombianos; el show mediático. Los esperan en el aeropuerto, los persiguen hasta la Fiscalía, nos muestran las celdas en las que duermen, nos transmiten en vivo la audiencia y de manera muy "creativa" bautizan este hecho como "el juicio del año en Colombia". Gracias a tanta información que recibimos, los Nule son ahora un tema obligado de conversación.

Este fenómeno es mejor conocido como Agenda Setting y se resume en lo ya mencionado, los medios de comunicación nos dicen qué, cómo, cuándo y, a veces, por qué debemos hablar de un tema y no de otro. Sucede mucho en política y se evidencia más al acercarse las elecciones. Los medios son los encargados de subir y bajar candidatos y su mejor herramienta son las famosas encuestas para medir la intención de voto.

No quiero dar a entender que la forma de actuar de los medios de comunicación es incorrecta, ellos solo hacen su trabajo, lo que considero incorrecto es la forma en que nosotros, la audiencia, asumimos e interpretamos la información recibida.

Desde 1982 el Centro de Indagación y Expresión Cultural y Artística de Chile (Ceneca) es un ejemplo para Latinoamérica y el mundo en lo que se ha denominado, y que nos falta aprender en Colombia, "Lectura crítica de medios" y que tiene como objetivo formar y educar a las audiencias poniendo énfasis en la recepción como en el mensaje. Con esto se busca promover una actitud reflexiva ante los mensajes, entendiendo que la información no tiene un significado único y que cada sujeto debe construir su interpretación desde su propio contexto sin permitir que se le direccione su forma de pensar.

Estamos en déficit de exigir a los medios que nos den los contenidos que queremos, ellos dependen de su audiencia y por supuesto del consumo que esta haga, gracias a ella y al rating que marca, sube o baja la pauta, entonces ¿quién tiene el poder?

Los canales de televisión mantienen su vigencia porque tienen quién los vea, las emisoras quién las escuche y los periódicos quién los lea. Es nuestra decisión exigir calidad en los contenidos, objetividad en la información, imparcialidad, no más show mediáticos y una verdadera responsabilidad social.

Es el momento de que los medios se pregunten ¿qué quiere la audiencia? y empiecen a buscar la manera correcta y rápida de satisfacerla. 

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