jueves, 3 de marzo de 2011

Cuatro cadenas que desaparecen

Diego A. Mora Ariza | Medellín | Publicado el 20 de junio de 2010 El Colombiano
Hace mucho tiempo que no lloraba de alegría, pero me siento feliz de haberlo hecho de nuevo viendo las imágenes de la liberación de los tres policías y un militar rescatados por el Ejército, hoy por hoy y definido así por uno de los liberados, el mejor Ejército del mundo.

Cada uno de ellos habló ante los medios de comunicación, ante todo un país y el mundo entero, quizás nuestros vecinos no estaban tan interesados, y agradecieron a sus familias, a Dios, a los periodistas que en sus programas de radio siempre los tuvieron presentes, al glorioso Ejército Nacional y a su comandante supremo y una de las personas a las que nuestro país más le debe, el Presidente Uribe, quien desde el primer día en la Casa de Nariño se la jugó por cada uno de los colombianos de bien, se la jugó por la seguridad democrática, a la que muchos critican, pero que ha sido implacable con el terrorismo que nos tenía azotados, que nos tenía con miedo, que no permitía que saliéramos de paseo tranquilos.


Reflexionemos: ¿Por qué el lenguaje de los liberados unilateralmente por las Farc, es un lenguaje de odio, de reproche, de crítica al gobierno? ¿Será que estas liberaciones implican un lenguaje diplomático a favor de la guerrilla y de ataque al gobierno? ¿Por qué los rescatados agradecen de corazón al gobierno y atacan a quienes los encadenaron?


Recuerden que el gobierno nunca los ha olvidado y que no descansará hasta que regresen los 18 secuestrados de la fuerza pública que quedan en la selva y los cientos de civiles en manos de la delincuencia común y la guerrilla.


General Luis Mendieta, Coronel Enrique Murillo, Coronel William Donato, Sargento Arbey Delgado, Colombia los recibe. Bienvenidos a casa y a una nueva vida en libertad.

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